Los obesos deben ser prioritarios para la vacunación anticovid
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Los obesos deben ser prioritarios para la vacunación anticovid

La obesidad dispara la gravedad (y la mortalidad) de la infección por el nuevo coronavirus, un argumento sólido para que estos enfermos se incluyan entre las primeras personas en recibir la inmunización

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La pandemia de obesidad continúa imparable. Las cifras asustan: más de 2.500 millones de personas tienen sobrepeso u obesidad, una enfermedad que mata cada año a 2,8 millones de personas. En este escenario ha irrumpido la pandemia de covid-19 que, como se ha visto (y se reafirma todos los días), no perdona a nadie, aunque está claro que unas personas son más vulnerables que otras.

Los menores de 50 años con un IMC superior a 40 tienen una mortalidad del 8%, casi el triple que los delgados de su misma edad

A lo largo de estos meses, los científicos en sus laboratorios y los sanitarios a pie de cama han constatado que existen circunstancias que complican extraordinariamente la evolucion de los enfermos de covid, y la obesidad es una de las más relevantes (también la diabetes o la hipertensión que, además, están relacionadas con el sobrepeso). “Las personas con exceso de peso tienen un 46% más riesgo de contagiarse de coronavirus, un 113% más peligro de hospitalización por covid-19, un 78% más de ingreso en UCI y un 48% más de posibilidad de morir que los que tienen un peso normal”, refiere Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

Siguiendo con la estadística macabra: “La mortalidad por covid-19 en menores de 50 años que tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 40 es del 8%, frente al 3% de las personas de su misma edad sin obesidad”, añade Javier Escalada, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Y sin llegar a la muerte, el tromboembolismo venoso (una de las complicaciones más frecuentes de la enfermedad por SARS-CoV-2) es entre dos y tres veces más habitual en los enfermos obesos, como también lo es en la insuficiencia renal.

Otro dato relevante: el 20% de los ingresados por covid son obesos.

Argumentos para vacunarse

Hasta ahora, los médicos han asumido el alto riesgo que acarrea la combinación covid-19 y obesidad, pero la inminente llegada de las vacunas, y el anuncio por parte del Ministerio de Sanidad de establecer grupos de interés prioritario para inmunizar (los primeros incluyen a personal sanitario, ancianos en residencias y grandes dependientes) ha llevado a las sociedades de endocrinología y de obesidad a hacer frente común para reclamar que “las personas con obesidad sean consideradas un grupo prioritario para recibir la vacuna frente al coronavirus una vez que esté disponible”, expone Susana Monereo, secretaria de la SEEDO.

Paciente de covid en UCI en el Hospital de Son Espases. (EFE)
Paciente de covid en UCI en el Hospital de Son Espases. (EFE)

La ‘trampa’ de la obesidad es que es una enfermedad infravalorada, incluso por los propios médicos, y desde luego por parte de la sociedad en general, y de los jóvenes en particular, que desconocen que si son obesos y contraen covid-19 incrementan un 48% el riesgo de morir. Además, el confinamiento la ha empeorado, ya que a la ganancia de peso media de entre uno y tres kilos, según los datos de una encuesta realizada por la SEEDO, se suma el aumento (de hasta el 50%) de los trastornos de la alimentación -“especialmente picoteo indiscriminado feroz”, según Monereo, pero también trastornos por atracón- de las alteraciones psicológicas y el parón en las cirugías bariátricas en el 88% de los hospitales, como denuncian los representantes de estas sociedades científicas.

Estos son los argumentos que esgrimen SEEDO y SEEN para reclamar que “los obesos de IMC por encima de 35 se incluyan en los grupos prioritarios cuando la vacuna esté disponible”.

Las cartas de la obesidad

Pero ¿porqué el covid se ceba con los obesos? La doctora Ana de Holanda, coordinadora del grupo de trabajo de obesidad de la SEEN, describe: “Los obesos tienen mayor riesgo de contagio debido a que poseen más receptores del coronavirus SARS-CoV-2; su peor evolución clínica responde a que es una enfermedad inflamatoria crónica leve que se potencia con la ‘tormenta de citoquinas’ que desencadena la covid-19”. Además, el tejido adiposo es un depósito de los factores inflamatorios y, tal vez, de virus. Finalmente, la respuesta inmunitaria está alterada y mermada. Tampoco hay que olvidar que los obesos suelen tener más dificultades respiratorias y de movilidad.

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La recuperación poscovid, ya de por sí difícil para todos los afectados, se complica aún más en los obesos. “Los pacientes poscovid sufren obesidad sarcopénica -una pérdida de masa muscular incluso en presencia de obesidad- que acarrea mayor discapacidad, convalencias más prolongadas y abordaje nutricional específico con proteínas, ácidos grasos de alta calidad (omega 3) y desde luego ejercicio”, indica Javier Escalada.

La pandemia de covid-19 ha constatado el enorme riesgo asociado a la obesidad, una enfermedad crónica con consecuencias potencialmente devastadoras. Como para todos, y especialmente para los más vulnerables, la vacuna es la tabla de salvación, aunque por ahora todo son promesas que deben materializarse. Para los obesos, la mejor prevención está en la báscula.

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