El desconocido (y potente) efecto de la vitamina C en el sueño
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Evidencia científica

El desconocido (y potente) efecto de la vitamina C en el sueño

El ácido ascórbico está presente en muchos alimentos de una dieta equilibrada, y a pesar de ello es uno de los suplementos más consumidos para prevenir catarros y para mejorar el rendimiento deportivo. Pero su mayor beneficio es un buen descanso

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Goza de una gran popularidad y millones de seguidores en todo el mundo. Su fama le viene, sobre todo, por su efecto antioxidante, lo que la convierte en uno de los mejores talismanes 'antiaging'. Algunas de sus propiedades están avaladas científicamente, como es la de estimular la función inmunitaria, y otras están sobrevaloradas por la opinión pública (la de prevenir los catarros está en lo más alto del podio desde hace décadas). Lo cierto es que es una vitamina necesaria para mantener una buena salud y debemos obtenerla de la dieta, un objetivo que no resulta difícil dada la amplia variedad de alimentos en los que se encuentra, sobre todo vegetales (tomates, cítricos, brócoli, kiwi, etc).

El sueño reparador y la actividad física intensa son comportamientos mediados por mecanismos fisiológicos diferentes

Sin embargo, la mayoría de la gente desconoce una de las grandes capacidades de esta vitamina, y es la de mejorar trastornos asociados al sueño, desde el insomnio hasta el síndrome de piernas inquietas o la apnea obstructiva del sueño (tal vez, detrás de ese desconocimiento se encuentre el liderazgo indiscutible de la melatonina).

Una revisión de la literatura científica sobre el papel de la vitamina C en la actividad física y el sueño, realizada por investigadoras de la Universidad Médica de Lodz (Polonia), confirma su eficacia -en particular, el de los suplementos dietéticos de vitamina C– frente al insomnio y el síndrome de piernas inquietas. Paradójicamente, el efecto ha sido antagónico sobre el ejercicio físico, ya que en dosis altas empeora el rendimiento, como recoge el artículo, que se ha publicado en la revista 'Nutrients'.

Tomar suplementos por costumbre

Este hallazgo sorprende a los profanos en la materia, dado que tendemos a establecer una relación directa entre la actividad física y la calidad del sueño, y de hecho no estamos desencaminados, ya que el sueño es una parte esencial de la recuperación de los tejidos después del ejercicio. Aun así, “el sueño reparador y la actividad física intensa son dos comportamientos mediados por mecanismos fisiológicos completamente diferentes”, advierten las autoras.

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El trabajo desmonta, basándose en estudios científicos, la supuesta utilidad de los suplementos de vitamina C y de vitaminas C y E para paliar el estrés oxidativo provocado por los entrenamientos en atletas jóvenes. Por el contrario, indica que en ancianos sí hay indicios de que estos complementos benefician no solo al músculo, también al organismo en general porque es habitual que las personas mayores presenten niveles bajos de ácido ascórbico.

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Las evidencias cambian radicalmente en lo referente al sueño. Las investigadoras Aneta Otocka-Kmiecik y Aleksandra Krol, del Departamento de Fisiología Experimental de la Universidad Médica de Lodt, subrayan el impacto de los trastornos del sueño sobre la calidad de vida de quienes los sufren y sus consecuencias sobre la salud (hipertensión, enfermedades cardiovasculares, alteraciones del estado de ánimo, etc) sin olvidar que dormir mal (menos de 7 horas al día) se relaciona con un riesgo alto de accidente de tráfico, documenta una investigación de la norteamericana Fundación AAA para Seguridad Vial, publicada en la revista 'Sleep'.

Lo anterior justifica ampliamente el interés por encontrar un remedio, o al menos un paliativo, asequible y accesible a los problemas del sueño, y la vitamina C es una opción a tener en cuenta.

Dormir más y mejor

Dormir menos de seis horas al día, o más de 9, tiene consecuencias sobre la salud (deficiencias psicológicas, mayor mortalidad cerebrovascular y obesidad). La investigación apunta a la presencia de radicales libres como causa de una cantidad insuficiente de sueño, de forma que el ácido ascórbico puede mejorar el problema, aunque hay que tener presente que en la calidad del sueño influyen muchos factores ambientales (y costumbres antes de ir a dormir).

Además del sueño insuficiente, las alteraciones que más preocupan a los médicos (y a quienes las sufren) son la apnea del sueño y el síndrome de piernas inquietas, y aquí también funciona la vitamina C.

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El aumento del estrés oxidativo y la caída de oxígeno en sangre son característicos de la apnea del sueño. Por ello, si al tratamiento de presión continua positiva (CPAP) se le añade un suplemento de vitaminas C y E, mejoran los síntomas y se producen menos episodios de apnea, sostiene un grupo de investigadores indios. Además, el ácido ascórbico mejora la salud del endotelio vascular (la capa que recubre los vasos sanguíneos) y, en consecuencia, su funcionamiento.

El síndrome de piernas inquietas es un trastorno neurológico que acaba provocando depresión y ansiedad a consecuencia de la falta de descanso. En pacientes sometidos a diálisis se ha estudiado el efecto de suplementos de vitamina C (250 mg diarios, durante 8 semanas) y se ha comprobado que mejora la calidad del sueño, es bien tolerada y carece de efectos secundarios.

Por tanto, si en invierno buscamos aumentar el consumo de vitamina C para prevenir los resfriados (a pesar de que la ciencia no respalde su eficacia), a partir de ahora tenemos una razón mucho más fuerte (y avalada científicamente) para no escatimar ni un miligramo de esta molécula a nuestra dieta.

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