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Alergias Alimentarias

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Beber leche de vaca durante la lactancia podría hacer que los bebés sean menos propensos a padecer reacciones alérgicas relacionadas con la ingesta de alimentos

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Foto: Unsplash.

La prevalencia estimada de las alergias alimentarias es del 1% al 3% en los adultos, y del 4% al 6% en los niños, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Se han identificado más de 70 alimentos causantes del problema, entre estos: cereales que contienen gluten, crustáceos, huevos, pescados, soja, leche, cacahuete y otros frutos secos.

Foto: La alergia a la leche, la más frecuente en niños. (iStock)

Los síntomas de las alergias alimentarias van desde un ligero malestar hasta reacciones graves, potencialmente mortales, que necesitan intervención médica inmediata. Para las personas afectadas, la única forma de evitar los síntomas es no consumir los alimentos que desencadenan la reacción (aunque los científicos están empezando a investigar con tratamientos innovadores como la inmunoterapia oral en el caso de la alergia al cacahuete), pero en la práctica esto es realmente complicado. Por eso, estas patologías afectan directamente en la vida de los pacientes.

Beber leche durante el embarazo, clave

Una nueva investigación de la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, sugiere que los hijos de las madres que beben más cantidad de leche de vaca durante la lactancia tienen menos riesgo de desarrollar alergias alimentarias.

El estudio, publicado en la revista científica 'Nutrients', se basa en una encuesta de los hábitos alimentarios de más de 500 mujeres suecas y la prevalencia de las alergias de sus hijos al año de edad.

“Hemos descubierto que las madres de niños de un año sanos consumían más leche de vaca durante la lactancia que las madres de niños alérgicos de esa edad. Aunque la asociación es clara, no afirmamos que beber leche de vaca sea una cura general para la alergia a los alimentos”, explica Mia Stråvik, estudiante de doctorado en la División de Ciencias de los Alimentos de la Universidad Tecnológica de Chalmers y primera autora del estudio.

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Foto: Unsplash/@Eiliv-Sonas Aceron.


A pesar de que hay muchos factores que influyen en la predisposición a desarrollar una alergia alimentaria, como el factor genético, está claro que la dieta es una variable “sobre la que los padres pueden tener una influencia directa”, asegura Stråvik.

“Hoy en día es bastante común que las mujeres jóvenes eviten beber leche, debido en parte a las tendencias y preocupaciones predominantes, algunas de las cuales están relacionadas con mitos sobre dieta”, subraya la autora.

Foto: Unsplash/@kimgordan

¿Demasiada higiene?

La leche materna contiene sustancias que estimulan el sistema inmunológico del bebé. Esta podría ser una de las explicaciones a los resultados del estudio, considera la supervisora de Mia Stråvik, la profesora Ann-Sofie Sandberg.

"En el desarrollo temprano de un niño, hay una ventana de tiempo en la que la estimulación del sistema inmunológico es necesaria para que el niño desarrolle tolerancia a diferentes alimentos", dice Sandberg. Esto se basa en una hipótesis conocida como 'hipótesis de la higiene', por la cual el contacto temprano con algunos microorganismos funciona como un impulso para el desarrollo del sistema inmunológico del niño. Aunque, como añade esta investigadora, “con la menor prevalencia de microorganismos hoy en día en nuestra sociedad más higiénica, las sustancias ingeridas a través de la dieta de la madre pueden ser otra forma de estimular la madurez del sistema inmunológico".

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Foto: iStock.

Aunque no es la primera vez que se estudia la relación entre el consumo de leche de vaca de la madre y el poco riesgo de desarrollar alergias de los niños, es cierto que sí lo es en cuanto a que los datos y las conclusiones son sólidos.

"En este estudio pudimos verificar realmente la ingesta informada de leche y productos lácteos de las mujeres a través de biomarcadores en su sangre y leche materna. Los biomarcadores son dos ácidos grasos formados en el estómago de la vaca, que son específicos de los productos lácteos. Además, todos los casos de alergia en niños fueron diagnosticados por un médico especialista en alergias infantiles”, afirma la autora de la investigación.

Existe una relación clara

En la investigación se contó con más de 500 madres que reportaron sus hábitos alimenticios en tres periodos: en la semana 34 del embarazo, un mes después de parir y cuatro meses después del nacimiento. Cuando los niños cumplieron un año de edad fueron examinados y se identificaron tanto los casos de alergia alimentaria como los eccemas atópicos y el asma.

De los 508 niños incluidos en el estudio, a un 7,7% se les diagnosticó una alergia alimentaria al año de edad, las más comunes fueron a la leche de la vaca, al huevo o ambas. A un 6,5% de los niños se les diagnosticó eccema atópico, y al mismo porcentaje, asma. El 23% tenía algún tipo de alergia (incluidas las no alimentarias).

A pesar de que los resultados se analizaron teniendo en cuenta factores como la predisposición genética o la causalidad inversa, se llegó a la conclusión de que existía una relación clara entre la ingesta de leche de vaca y lácteos y la menor incidencia de alergia en los niños. "No importa cómo analizamos e interpretamos los datos, llegamos a la misma conclusión", señala la investigadora y coautora de Chalmers Malin Barman, aunque no han podido hallar todavía el porqué. Es decir, no se sabe cuáles son los mecanismos que hay detrás del efecto preventivo de la leche en las alergias.

La científica destaca otro resultado del estudio y es que en el periodo analizado, a los cuatro meses, los niños que mamaban y comían muchas frutas y bayas tendían a sufrir eccema en un grado mucho mayor, aunque esto todavía se está investigando y, de momento, no pueden establecer esa relación. Actualmente se está realizando un estudio de seguimiento para examinar la salud de los niños a la edad de cuatro años.

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