Los mejores complementos para la salud tiroidea
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Minerales y vitaminas

Los mejores complementos para la salud tiroidea

Existen ciertos nutrientes (avalados por la ciencia) que ayudan a mejorar la salud tiroidea. ¿Queréis saber cuáles son? Seguid leyendo

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Un 10% de la población española sufre algún tipo de alteración de la tiroides, aunque según los datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la mitad ni siquiera lo sabe.

La tiroides en una glándula que se encarga principalmente de la regulación del metabolismo corporal a través de la producción de hormona tiroidea. A veces, esta función se ve alterada y se desarrollan diferentes enfermedades. En este sentido, la más frecuente es el hipotiroidismo.

Tipos de afecciones

El grupo de educación en salud para la ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) explica las principales patologías asociadas a la tiroides.

  • Hipotiroidismo. Esta alteración se produce cuando la glándula produce menos hormona de la que necesita el organismo. “Los síntomas más importantes son cansancio, dificultades para concentrarse, frío y, a veces, hay ganancia de peso”, aseguran desde la SEMI.
  • Hipertiroidismo. Se produce justo lo contrario a la anterior, en este caso, la glándula produce un exceso de hormonas. “Es menos frecuente que el hipotiroidismo y se caracteriza por: sudoración, taquicardia, cansancio y a veces pérdida de peso”, afirman.
  • Bocio. El bocio es un agrandamiento del tamaño de la glándula tiroides. “Puede tener un componente familiar o ser producido por la falta de yodo (raro en la actualidad), pero la mayor parte de las veces la causa es desconocida”, añaden.
  • Nódulos tiroideos. Dentro de la tiroides se pueden producir pequeños bultos o nódulos. “Los nódulos tiroideos son extremadamente frecuentes (hasta un 40% de la población en ciertos estudios), pero la mayoría son pequeños y benignos”, explican desde la SEMI.
  • Cáncer de tiroides. Es un cáncer poco común aunque, desde SEMI alertan de que su frecuencia ha ido en aumento en los últimos años. “En general tiene un buen pronóstico si se trata adecuadamente y a tiempo. A veces es necesario administrar yodo 131 para eliminar restos microscópicos imposibles de eliminar solo con cirugía”, señalan.

Casi todas las afecciones se tratan con medicamentos específicos, pero es cierto que existe evidencia científica que avala que la incorporación de ciertos nutrientes como el selenio o el zinc pueden ser beneficiosos.

¿Qué micronutrientes necesita nuestra tiroides?

Selenio. Este mineral es uno de los más necesarios para la producción de la hormona tiroidea, además ayuda en la protección contra el estrés oxidativo.

Un grupo de investigadores italianos analizó el papel del selenio y el yodo en la función de la tiroides y concluyó que existen “tres diferentes deiodinasas de yodo dependientes del selenio pueden activar e inactivar las hormonas tiroideas, haciendo del selenio un micronutriente esencial para el desarrollo, el crecimiento y el metabolismo normales”.

“La deficiencia de selenio puede exacerbar los efectos de la deficiencia de yodo y lo mismo ocurre con la deficiencia de vitamina A o de hierro. Las sustancias introducidas con los alimentos, como el tiociánico y las isoflavonas o ciertas preparaciones de hierbas, pueden interferir con los micronutrientes e influir en la función tiroidea”, añaden los investigadores.

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Yodo. El yodo es otro micronutriente imprescindible para que la glándula desarrolle su función, tiene un rol fundamental en la producción de la hormona tiroidea.

La deficiencia grave de yodo causa bocio e hipotiroidismo porque, a pesar de un aumento de la actividad tiroidea para maximizar la captación y el reciclaje de yodo en este entorno, las concentraciones de este siguen siendo demasiado bajas para permitir la producción de hormona tiroidea, según un artículo publicado en 'Lancet' sobre su deficiencia y trastornos de la tiroides.

En esta línea, se explica en este artículo que “las variaciones en la ingesta de yodo de la población no afectan el riesgo de enfermedad de Graves o cáncer de tiroides, pero la corrección de su deficiencia podría cambiar los subtipos de cáncer de tiroides hacia formas menos malignas”.

Aunque los expertos avisan de que hay que tener cuidado con la cantidad de yodo que se consume, ya que la ingesta excesiva puede causar hipotiroidismo en personas susceptibles.

Zinc. El zinc es otro de los nutrientes que utiliza la tiroides para la producción de la hormona tiroidea. Según una revisión llevada a cabo por un grupo de investigadores brasileños, su papel es clave en el metabolismo de las hormonas, concretamente, según exponen, “regulando la actividad de las enzimas que participan en la activación y desactivación de las hormonas tiroideas, la hormona liberadora de tirotropina (TRH) y la síntesis de la hormona estimulante de la tiroides (TSH)”.

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Hierro. El rol que desempeña el hierro en este proceso es ayudar a la producción de la forma activa de la hormona tiroidea. Además, se ha comprobado cómo la deficiencia de este es uno de los factores que se asocian con la disfunción tiroidea. En este sentido, un estudio estadounidense sugiere que el tratamiento de los niveles de hierro de un paciente puede ser todo lo que se necesita para revertir su condición de tiroides.

Vitaminas. Las vitaminas son igualmente necesarias para una función tiroidea óptima. En cuanto a la vitamina A, los retinoides interfieren con el metabolismo del yodo y la carencia de ella agrava la disfunción tiroidea causada por dietas deficientes en yodo. En cuanto a la vitamina D, se ha sugerido que un nivel bajo tiene una relación con las enfermedades tiroideas, concretamente, con el hipotiroidismo.

Los otros nutrientes de la enfermedad de Hashimoto

La enfermedad de Hashimoto es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan la tiroides, causando fibrosis o cicatrización del tejido tiroideo.

Además de los nutrientes que hemos citado anteriormente, los estudios demuestran que existen otros suplementos que pueden ayudar en esta enfermedad como el mioinositol, el inositol es un tipo de azúcar que juega un papel importante en la función tiroidea. Y existe evidencia de que el tratamiento diario con 600 mg de mioinositol y 83 mcg de selenio puede ayudar a mejorar la función tiroidea en personas con hashimoto.

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Por su parte, la vitamina B12 puede ayudar a prevenir y tratar la deficiencia, una característica común que tienen todas las personas con esta enfermedad. Por su parte, la deficiencia de magnesio puede aumentar el riesgo de desarrollar esta patología. La curcumina puede proteger la tiroides contra el daño oxidativo. Además, tomarla junto con otros compuestos antiinflamatorios puede ayudar a reducir el tamaño de los nódulos tiroideos, que son comunes en la enfermedad de Hashimoto.

Los suplementos para la enfermedad de Graves

La enfermedad de Graves es una enfermedad autoinmune dentro del hipertiroidismo. Los siguientes suplementos pueden ayudar a las personas con esta patología:

Selenio. Una revisión encontró que los suplementos de selenio en dosis diarias de 100 a 300 mcg mejoraron la función tiroidea a los 6 meses en personas con enfermedad de Graves, aunque el efecto se perdió a los 9 meses.

L-carnitina. La investigación ha encontrado que el hipertiroidismo agota las reservas de carnitina del cuerpo (cuyo papel es esencial en la producción de energía), por eso tomarla puede ayudar a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida en personas con hipertiroidismo.

Vitaminas B12 y D. Las personas con la enfermedad de Graves tienen un mayor riesgo de desarrollar una deficiencia de vitamina B12 y vitamina D, por eso estos suplementos son recomendables.

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