Cuatro efectos del frío en tu salud y una buena noticia
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Cuatro efectos del frío en tu salud y una buena noticia

Primero fue la nieve y ahora son las temperaturas gélidas las que pueden pasar factura. Más allá de catarros, el intestino, la piel y el sueño se pueden resentir. El lado positivo es que el descenso térmico ayuda a adelgazar

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

La nevada histórica ha dado paso a una desplome de las temperaturas y al borrado masivo de fotografías lúdicas. Ahora es el momento de imágenes que muestran la pericia necesaria para desplazarse -vehículos y personas- sobre la capa de hielo en la que se ha convertido la nieve, comercios desabastecidos y ciudadanos entregados a la misión de retirar la nieve y ramas de árboles que han tomado las calles.

Pero no todas las consecuencias del frío intenso son tan visibles. Las que más nos pueden afectar individualmente pasan, a menudo, desapercibidas. Son efectos sobre nuestra salud, y no es solo el aumento de fracturas que tensionan aún más los servicios de urgencias de los hospitales -ya en alerta máxima por el creciente aumento de casos de covid-19- ni tampoco las irritaciones de la piel causadas por las bajas temperaturas. Hay otros problemas que pueden ser muy graves y, sin embargo, son mucho menos conocidos. Especialmente ilustrativo es el hecho de que el clima frío mata 20 veces más que el clima cálido, como encuentra un análisis de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres sobre más 74 millones de muertes ocurridas en 13 países.

Foto: Efectivos de la UME trabajando en Mercamadrid. (EFE)

Sin llegar al último extremo, estos son algunos de los efectos nocivos de las bajas temperaturas en el organismo.

Alergia al frío

Cuando la temperatura desciende por debajo de los 4º C puede aparecer lo que los médicos llaman 'urticaria a frigore'. Sus síntomas más comunes son ronchas en la piel que producen picor y la inflamación de las zonas del cuerpo más expuestas al frío, especialmente las manos y cara. Estas ronchas suelen aparecer a los pocos minutos tras la exposición al frío y desaparecen, como mucho, dos horas después, sin dejar secuelas, como ilustra la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología en su página web.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En la gran mayoría de los casos, los síntomas son de intensidad leve y desaparecen al poco tiempo, pero, en ocasiones puntuales, la reacción puede ser más grave y provocar hipotensión, mareo o pérdida de conciencia, como sucede en las reacciones graves o anafilácticas.

Los síntomas que requieren atención médica inmediata son:

  • anafilaxia
  • problemas respiratorios
  • hinchazón de lengua y garganta
  • palpitaciones
  • caída de tensión arterial
  • desmayos

Esas manifestaciones aparecen de forma casi inmediata a los 5 minutos de exponerse a las bajas temperaturas y desaparecen, generalmente, a las dos horas como máximo.

La alergia al frío es más habitual en los adultos jóvenes y no es raro que en una misma familia haya varios miembros afectados.

Enfermedades autoinmunes

La exposición a bajas temperaturas desencadena en algunas personas hemoglobinuria paroxística, un tipo raro de anemia, que hace que los anticuerpos destruyan los glóbulos rojos. Es un proceso autoinmune cuyos síntomas incluyen:

  • orina descolorida o de color marrón oscuro
  • fiebre
  • dolor abdominal
  • fatiga
  • disnea (dificultad para respirar al hacer esfuerzo físico)
  • palidez

Para evitarla, lo aconsejable es tomar medicamentos antihistamínicos antes de la exposición al frío, aunque el médico es quien debe prescribir el tratamiento más adecuado, y que puede incluir también corticoides, antibióticos o inmunosupresores

Dificultad para despertarse

¿Quién no se ha acurrucado debajo del edredón un frío día de invierno después de dejar sonar el despertador? No es pereza, es biología pura y dura. Así lo han demostrado un grupo de neurobiólogos de la Universidad de Northwestern, en Illinois, que han identificado un circuito termómetro que transmite información al cerebro sobre la baja temperatura externa. A través de este circuito, las condiciones estacionales de frío y oscuridad pueden inhibir las neuronas que promueven la actividad y la vigilia, particularmente por la mañana.

Foto: Unsplash/@saseko.
Foto: Unsplash/@saseko.

La investigación, dirigida por el profesor Marco Gallio y publicada en la revista 'Current Biology', se ha desarrollado en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), y aunque nos resistamos a equipararnos a un ser tan diminuto, el científico asegura que "esto ayuda a explicar por qué, tanto para las moscas como para los humanos, es tan difícil despertarse por la mañana en invierno. Al estudiar los comportamientos en una mosca de la fruta podemos comprender mejor cómo y por qué la temperatura es tan crítica para regular el sueño".

El artículo describe por primera vez los receptores de 'frío absoluto' que residen en la antena de la mosca, que solo responden a las temperaturas por debajo de la 'zona de confort' de la mosca, aproximadamente 77 grados Fahrenheit (25 grados Celsius). Los principales destinatarios de esta información son un pequeño grupo de neuronas cerebrales que forman parte de una red más grande que controla los ritmos de actividad y el sueño. Cuando el circuito frío está activo, las células objetivo, que normalmente se activan con la luz de la mañana, se apagan.

Los neurobiólogos dicen que los seres humanos siguen siendo criaturas confortables y buscan continuamente temperaturas ideales. Esto se debe, en parte, a que las temperaturas centrales y cerebrales están íntimamente ligadas a la inducción y el mantenimiento del sueño: “Los cambios estacionales en la luz del día y la temperatura también están relacionados con los cambios en el sueño”.

¿El frío está implicado en la aparición del crohn?

El crohn, una enfermedad inflamatoria intestinal, es el resultado de una respuesta inmune anormal de la mucosa del intestino desencadenada por uno o más factores de riesgo ambientales en personas predispuestas genéticamente.

Un equipo de genetistas de la Fundación Jean Dausset, de París, formuló hace más de una década la hipótesis de la cadena de frío, según la cual las bacterias psicrotróficas como Yersinia spp y Listeria spp contribuyen a la enfermedad. Estas bacterias se han identificado en las lesiones de la enfermedad de Crohn, sostienen los investigadores en un artículo en 'The Lancet'. Sin embargo, en este caso no es el frío ambiental, sino el del frigorífico, pero no del doméstico, sino en los industriales utilizados en la cadena del frío de conservación de los alimentos.

Según los investigadores, la enfermedad es el resultado de un defecto genético en el paciente combinado con la acción de unas bacterias que se ingieren con los alimentos conservados en el refrigerador. Su organismo no podría detectarlas y posteriormente provocarían una reacción exagerada del sistema inmunológico que daría lugar a las lesiones intestinales.

Lo mejor: el frío adelgaza

Los expertos en obesidad repiten que la grasa parda favorece la pérdida de peso, y que las temperaturas bajas movilizan esa grasa y, por tanto, ayudan a adelgazar.

Ahora, el equipo de Mirko Trajkovski, de la Universidad de Ginebra (UNIGE), Suiza, ha demostrado que la ausencia de microbiota intestinal puede estar relacionada con una mayor activación de la grasa parda como medio para limitar la obesidad. Los científicos han comprobado que los ratones expuestos al frío experimentan un cambio brusco en la composición de su microbiota, haciéndolos más delgados y más sensibles a la insulina. Pero la exposición prolongada al frío también puede atenuar la pérdida de peso corporal a medida que el cuerpo absorbe más calorías de los alimentos consumidos. Esto se debe a la desaparición de una bacteria clave, Akkermansia muciniphila, que actúa sobre la forma en que el organismo absorbe los nutrientes. Cuando la bacteria se administra artificialmente, se reanuda la pérdida de peso. Este descubrimiento, publicado en 'Cell', ofrece una pista para combatir la obesidad.

Recetas 'térmicas'

Por tanto, si queremos reducir riesgos lo mejor es protegernos del frío, por fuera, con ropa de abrigo adecuada y, por dentro, con comidas calóricas para las bajas temperaturas, sencillas de hacer y con ingredientes habituales en nuestras despensas. Los problemas de abastecimiento no son una excusa.

Foto: iStock.
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