La ciencia señala que esta dieta sí frena el cáncer de próstata
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La ciencia señala que esta dieta sí frena el cáncer de próstata

Investigadores de EEUU constatan que los pacientes en 'vigilancia activa' (tumor localizado en grado 1 y 2 que no se someten a tratamiento) tienen un 10% menos de riesgo de progresión de la enfermedad si siguen la mediterránea

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Foto: Unsplash/@markuswinkler.

Ni es la primera vez ni será la última que Alimente habla de la relación entre una buena dieta y el cáncer. Las evidencias científicas sobre su papel protector o, incluso, su capacidad para mejor el pronóstico de los afectados van cada día en aumento. Y llega ahora la última de ellas de la mano de investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (EEUU), que han encontraron que a los hombres con cáncer de próstata localizado que informaron un patrón dietético inicial que sigue más de cerca los principios clave de una dieta mediterránea les fue mejor durante el curso de su enfermedad. Los resultados se han publicado en 'Cancer'.

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Antecedentes de sus bondades los encontramos en artículos como este del que se hace eco 'Frontieres in Nutrition'. Se trata de una revisión llevada a cabo por Cristiano Capurso y Gianluigi Vendemiale, ambos de la Universidad de Foggia (Italia). En ella se constata que la dieta mediterránea y, sobre todo, el uso de aceite de oliva reduce el riesgo de sufrir el cáncer masculino más frecuente y la mortalidad por el mismo.

Lo aclara también la dietista Cristina Herrero​, que recuerda a Alimente: "El MCC-Spain llevó a cabo entre septiembre de 2008 y diciembre de 2013 el mayor estudio de casos y controles para investigar cómo influyen los factores ambientales en el origen de algunos cánceres, entre ellos el de próstata. Los resultados mostraron que aquellos que siguen un patrón mediterráneo (elevado consumo de pescado, patatas hervidas, frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva y un bajo consumo de zumos) tienen menos riesgo de sufrir cáncer de próstata agresivo frente a aquellos que siguieron otros patrones dietéticos. Se comparó con una dieta occidental (rica en granos refinados, productos lácteos grasos, comida rápida, bebidas calóricas, carne procesada, dulces) y con una dieta prudente (rica en frutas y verduras, zumos, lácteos bajos en grasas y granos integrales). Incluir una alta presencia de frutas, verduras y granos integrales puede que no sea suficiente, sino introducir además otros alimentos importantes que sí conforman la dieta mediterránea (en su totalidad) como son el pescado, legumbres y aceite de oliva virgen extra".

Las cifras

Es importante recordar que el de próstata, según la Asociación Española del Cáncer, es el segundo más frecuente entre los hombres con, aproximadamente, 1.276.106 nuevos casos cada año en el mundo. Según reconocen los investigadores, "los hombres con este tipo de enfermedad oncológica están motivados para encontrar una manera de frenar su avance y mejorar su calidad de vida", dice Justin Gregg, profesor asistente de Urología y autor principal del estudio.

"Una dieta mediterránea no es invasiva, es buena para la salud en general y, como demuestra este estudio, tiene el potencial de afectar la progresión del cáncer", apostilla.

Vigilancia activa

Después de ajustar los factores que se sabe que aumentan el riesgo de que el cáncer empeore con el tiempo, como la edad, el antígeno prostático específico (PSA) y el volumen del tumor, los hombres con una alimentación que contenía más frutas, verduras, legumbres, cereales y pescado tenían un riesgo reducido de que su cáncer de próstata siguiera creciendo o hasta un punto en el que muchos considerarían que se debe entrar en tratamiento activo.

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Foto: iStock.

De hecho, el concepto 'vigilancia activa' está cobrando fuerza en la terapia del cáncer de próstata. El descubrimiento cada vez más precoz de los cánceres de próstata permite a los expertos considerar la posibilidad de mantener una espera vigilante y estrecha a los pacientes con tumores de bajo riesgo en lugar de someterles a los tratamientos convencionales con intención curativa. El objetivo: preservar una mejor calidad de vida. "Esta alternativa al tratamiento inicial, para los tumores de bajo riesgo, clínicamente localizados, tiene el potencial de mitigar los efectos del sobretratamiento", aclara Julia Hayes, del Instituto del Cáncer Dana-Farber (Boston, EEUU) y autora principal del nuevo ensayo, publicado en 'Journal of American Medical Association (JAMA)'.

Los investigadores del nuevo trabajo también examinaron el efecto de la diabetes y el uso de estatinas, y encontraron una reducción del riesgo similar en estos grupos de pacientes.

Dependiendo de la raza

El estudio, cuyo mayor número de participantes eran blancos, también encontró que el efecto de una dieta mediterránea fue más pronunciado en los participantes afroamericanos y otros que se autoidentificaron como no blancos. Estos hallazgos son significativos, ya que la tasa de diagnóstico de cáncer de próstata es más de un 50% mayor en los hombres afroamericanos, que también tienen un mayor riesgo de progresión de la enfermedad y muerte por su causa.

"La dieta mediterránea se ha relacionado constantemente con un menor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y mortalidad. Este estudio en hombres con la enfermedad en fases iniciales nos acerca un paso más a brindar recomendaciones dietéticas basadas en las evidencias para optimizar los resultados en pacientes oncológicos que no reciben tratamiento inicial", recalcan los investigadores.

El estudio siguió a 410 hombres en un protocolo de vigilancia activa con cáncer de próstata localizado de grado Gleason grupo 1 o 2. Todos se sometieron a una biopsia confirmatoria al comienzo del estudio y fueron evaluados cada seis meses a través de exámenes clínicos y estudios de laboratorio del antígeno sérico PSA y testosterona.

Los participantes del ensayo eran 82,9% caucásicos, 8,1% de raza negra y un 9% de procedencia desconocida. La media de edad fue de 64 años, el 15% eran diabéticos y el 44% usaba estatinas.

Todos completaron un cuestionario de frecuencia de alimentos de referencia de 170 ítems, y se calculó la puntuación de la dieta mediterránea para cada participante en 9 grupos de alimentos ajustados por energía. Los participantes fueron luego divididos en tres grupos de adherencia alta, media y baja a la misma.

Después de realizar ajustes por edad y características clínicas, los investigadores observaron una asociación significativa entre una puntuación alta en la dieta inicial y un menor riesgo de progresión del grado de cáncer. Por cada aumento de un punto en la puntuación de la dieta mediterránea, los investigadores observaron un riesgo de progresión un 10% menor.

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"Nuestros hallazgos sugieren que seguir de manera constante una dieta rica en alimentos vegetales, pescado y un equilibrio saludable de grasas monoinsaturadas puede ser beneficioso para los hombres diagnosticados con cáncer de próstata en etapa temprana", insiste Gregg. "Tenemos la esperanza de que estos resultados, junto con la investigación adicional y la validación futura, animen a los pacientes a adaptar un estilo de vida saludable", prosigue.

La especialista subraya que, según la Asociación Española contra el Cáncer, así como por estudios que lo avalan, la dieta mediterránea es una de las más recomendadas:

  • Al ser rica en frutas y verduras, primando que sean de temporada y preferentemente de proximidad, que nos aportan vitaminas, antioxidantes y fibra (por ejemplo para la prevención del cáncer de colon).
  • Al priorizar las carnes blancas, más bajas en grasas.
  • Al evitar el consumo de carnes procesadas y limitar el consumo de carne roja.
  • Rica en legumbres (con un consumo de 3-4 raciones a la semana), alimentos que son ricos en fibra, en proteína vegetal y bajos en grasas.
  • Consumo de pescado, principalmente azul (rico en omega 3), que ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Otras grasas saludables como los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra (rico en ácidos grasos esenciales y vitamina E, potente antioxidante).
  • Consumo de alimentos integrales (en su versión integral y no refinados) aportando con ello más fibra en nuestra alimentación.

​​El consejo final

"Prevenir no es igual que curar. A veces hay voces que dicen que comiendo de tal manera curaremos una enfermedad y se manda un mensaje erróneo a la población. Sin embargo, no hay que minimizar el papel preventivo de la alimentación (de una dieta mediterránea) y de otros hábitos saludables de vida que pueden ser un gran aliado para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y ayudarnos a tener calidad de vida", destaca la dietista.

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