Diabetes tipo 2, ¿influyen las horas de las comidas?
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Diabetes tipo 2, ¿influyen las horas de las comidas?

Perder peso, comer adecuadamente y hacer ejercicio son factores claves para el control de las cifras de glucosa, pero ¿comer a ciertas horas influirá?

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Foto: Unsplash @sharonmccutcheon.

En España, la diabetes tipo 2 afecta a un 13,8% de la población mayor de 18 años, lo que equivale a más de 5,3 millones de personas, según los datos del estudio Di@bet.es.

Como explica la Clínica Mayo, la diabetes de tipo 2 es un trastorno crónico que altera la manera en la cual el organismo metaboliza el azúcar (glucosa), una fuente importante de combustible para el cuerpo. Y aunque no existe cura, sí hay algunos factores que influyen en el control de la enfermedad como perder peso, comer adecuadamente y hacer ejercicio.

De hecho, en un estudio publicado en enero de 2020, se sugirió que la pérdida de peso podría remitir la enfermedad. En este sentido, se contrastó que, tras un diagnóstico de diabetes tipo 2 y en determinadas condiciones, un paciente puede revertir ese diagnóstico en unos 4 o 5 años. Concretamente, se logró la remisión de la diabetes en 257 participantes (un 30% del total) a los cinco años de seguimiento.

¿Y si controlamos los horarios de la comida?

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Foto: Unsplash @nawaili.


La alimentación con restricción de tiempo (TRF) es un enfoque dietético bastante reciente en el que se pone el punto de mira en la hora en la que comemos, más que en los alimentos que comemos. En esta línea, la ingesta de energía se limita a un número determinado de horas al día (por lo general, unas 12 horas o menos, extendiendo de esta forma el ayuno diario que hacemos durante la noche).

En realidad, existen algunos estudios previos que ya habían demostrado el potencial de este tipo de alimentación, sobre todo de cara a reducir los factores de riesgo de la diabetes tipo 2, ya que con este modo de ingesta controlada se mide la pérdida de peso, se reduce el colesterol (LDL) y se mejora la sensibilidad a la insulina.

Lo que no se sabía era si era mejor restringir la ingesta de alimentos al principio del día (TRF temprano) o más tarde (TRF tardío). Ahora, un grupo de investigadores ha estudiado el efecto, partiendo de la hipótesis de que si se mantiene esta pauta de alimentación durante 10 semanas, se reducirá el peso corporal y la adiposidad, además de mejorarse los marcadores de riesgo de enfermedad metabólica, como el colesterol LDL y la sensibilidad a la insulina. Y defendiendo que la TRF temprana (de 7 de la mañana a 3 de la tarde) tendrá mejores resultados que la tardía (de 12 de la mañana a 8 de la tarde).

¿Ayuno matinal o tardío?

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Foto: Unsplash @icons8.


En esta investigación se dividió a los participantes en dos grupos: TRF temprano y TRF tardío. Ambos mantuvieron su rutina habitual de sueño-vigilia, pero se diferenciaban en las horas de las comidas, el primer grupo tenía restricción horaria de 7 de la mañana a 3 de la tarde, y el segundo, de 12 de la mañana a las 8 de la tarde. Durante el período de 'ayuno', a los participantes se les permitía beber abundante agua y también algunas bebidas sin calorías (refrescos dietéticos, té negro o café).

Y las conclusiones respaldaron que la TRF podría ser una alternativa o una medida complementaria a la restricción energética continua convencional u otras medidas dietéticas utilizadas en la prevención de enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2, y también de cara al tratamiento de la obesidad. Sin embargo, los autores afirman que es una nueva línea de investigación y que se necesitan más estudios piloto para llegar a saber si existen diferencias significativas entre la TRF temprana y tardía, sobre todo con el conocimiento actual de la biología circadiana y el metabolismo de los nutrientes.

La influencia de los ritmos circadianos en el metabolismo

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Foto: Unsplash @icons8.


Los investigadores de la crononutrición defienden que existe una relación entre el momento de la ingesta energética y la biología circadiana. Los ritmos circadianos controlan muchos aspectos del metabolismo de los mamíferos, incluido el de la grasa y la glucosa.

Un estudio llevado a cabo por científicos ingleses y españoles desentrañó las funciones metabólicas de los relojes circadianos en los tejidos metabólicos clave, incluidos el hígado, el páncreas, el tejido adiposo blanco y el músculo esquelético. “Por ejemplo, la alteración del reloj de tejido específico en un solo órgano periférico puede provocar obesidad o alteración de la homeostasis de la glucosa en todo el organismo”, explicaban.

Así pues, si seguimos esta línea de investigación es bastante lógico que la hora a la que comamos se relacione con el tipo de procesamiento de nutrientes que haya en nuestro cuerpo, y las consecuencias que esto tiene. De hecho, se ha evidenciado que, en el caso de la glucosa, se tolera mejor en el ritmo diurno que en el tardío.

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