Dormir una siesta corta por la tarde mejora la agilidad mental
  1. Bienestar
Menos de dos horas

Dormir una siesta corta por la tarde mejora la agilidad mental

Echar una cabezada después de comer es una costumbre muy saludable para algunos y para otros un signo de pereza. La ciencia es clara: sestear tiene beneficios, siempre y cuando su duración sea limitada

Foto: Foto: Unsplash/@adigold1.
Foto: Unsplash/@adigold1.

La siesta es uno de los ‘tipical spanish’, aunque el ritmo de vida actual hace que cada vez sea más difícil cumplir con la tradición, de forma que el placer de sestear queda prácticamente relegado al verano o a las vacaciones.

Por el contrario, otros países no llevan la fama de ser sesteros, pero la ponen en práctica sin ‘dar publicidad’, como es el caso de Alemania, Estados Unidos o Reino Unido. En otros estados, la siesta alcanza la categoría de ‘sagrada’ y está fuertemente arraigada en su cultura; así sucede en China (también en Japón tienen su célebre inemuri, que suena muy bien, pero traído a nuestro país no es más que ‘dar una cabezada’ en el trabajo o en el transporte público); de hecho, tal es la importancia que tiene que numerosas investigaciones en torno a estos descansos han sido realizadas por científicos chinos.

Los mayores de 60 años que duermen la siesta tienen más memoria y mejor lenguaje, pero los triglicéridos más elevados

Uno de los trabajos más recientes es el de un equipo de científicos de la Universidad de Shanghái que ha encontrado que la siesta -después de comer, con una duración de más de 5 minutos y menos de dos horas- mejora la función cognitiva -incluidas la orientación, la memoria y el lenguaje- en personas mayores de 60 años. Y otro hallazgo sorprendente: los ‘cumplidores’ con la costumbre de la siesta presentan niveles de triglicéridos más altos -tal vez por un estilo de vida más sedentario- pero dentro de los límites normales.

El estudio, que se ha publicado en la revista ‘General Phychiatry’, ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología China, lo que es ilustrativo de la importancia de esta costumbre y hasta qué punto tiene implicaciones como una potencial estrategia preventiva del deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, un problema creciente en los países desarrollados.

La fuerza de la costumbre

Y no son solo los mayores los que se benefician de la siesta. Los escolares que descansan un rato después de comer mejoran su rendimiento, como ha encontrado el profesor Jianghong Liu, de la Universidad de Pensilvania, un efecto que solo ha detectado en alumnos de origen chino, según describe su investigación. La explicación remite, nuevamente, al factor cultural: "Las siestas diurnas son bastante controvertidas en Estados Unidos. En la cultura occidental, el patrón de sueño monofásico se considera un marcador de la maduración cerebral", explica el autor. "En China, el tiempo para la siesta se incluye en el horario posterior al almuerzo para muchos adultos en entornos laborales y estudiantes en las escuelas", añade.

E insiste en su argumentación: "A lo largo de la infancia, los niños estadounidenses experimentan una disminución en la tendencia a dormir siestas, por lo que están entrenados para eliminar la tendencia a dormir al mediodía. Por el contrario, en China, el horario escolar permite que los niños la mantengan".

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

Sin embargo, a pesar de reconocer los efectos positivos de la siesta, los científicos chinos enfatizan que la siesta saludable tiene un límite de tiempo. Durante el pasado Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado en Francia en agosto de 2020, el doctor Zhe Pan, de la Universidad Médica de Guangzhou, China, advirtió antes de exponer su investigación: "Una opinión común es que la siesta mejora el rendimiento y contrarresta las consecuencias negativas de la 'falta de sueño'. Nuestro estudio desafía estas opiniones ampliamente difundidas".

¿Segura para el corazón?

El trabajo al que hizo referencia recogió los datos de más de 300.000 personas, de 20 estudios, de los que el 39% era cumplidor de la siesta. Sobre esta muestra, estableció la relación entre el riesgo de muerte por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular y dormir después de comer. El análisis encontró que las siestas largas (más de 60 minutos) se asociaron con un 30% más de riesgo de muerte por cualquier causa y un 34% más de probabilidad de enfermedad cardiovascular en comparación con no sestear.

La conexión fue más fuerte en las mujeres, que tenían un 22% más de probabilidad de morir si dormían siesta en comparación con las que no la cumplían. Sin embargo, las siestas más cortas de una hora no aumentaban el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Por eso, Pan defendió: "Los resultados sugieren que las siestas más cortas (especialmente las de menos de 30 a 45 minutos) podrían mejorar la salud del corazón en las personas que duermen lo suficiente por la noche".

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

A la vista de estos resultados, el médico chino aconsejó dormir menos de una hora de siesta, pero “para los que no tenemos el hábito de dormir durante el día, no hay evidencia convincente de comenzar a hacerlo”, apostilló.

La recomendación es valorable, salvo para los hipertensos, que tal vez tengan que dormir la siesta por prescripción facultativa. Durante el Congreso Anual del Colegio Americano de Cardiología de 2019, el especialista griego Manolis Kallistratos, expuso que dormir la siesta todos los días reduce la tensión arterial entre 3 y 5 mm de Hg (los fármacos antihipertensivos lo hacen entre 5 y 7 mm Hg). "Estos hallazgos son importantes porque un descenso de la presión arterial tan pequeño como 2 mm Hg puede reducir hasta un 10% el riesgo de eventos cardiovasculares, como un ataque cardiaco”, cuantificó Kallistratos.

Entonces, ¿dormir una siesta es saludable? La evidencia científica pesa más a favor, siempre y cuando no sea muy larga.

Salud mental
El redactor recomienda