Cuando los virus se alían con las personas para vencer al cáncer
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Cuando los virus se alían con las personas para vencer al cáncer

Tenemos de ellos una mala imagen, más que justificada en estos momentos. Por si la pandemia fuera poco, también causan tumores. Aun así, algunos de estos patógenos pueden pasar de enemigos a aliados, y hasta el SARS-CoV-2 ha mostrado su mejor cara

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Foto: iStock.

El SARS-CoV-2 ha eclipsado a otra de las enfermedades más temidas: el cáncer. Este año, solo en España, más de 276.000 personas recibirán el diagnóstico de cáncer, y aunque muchas de ellas se curarán y sobrevivirán (más del 55% de los hombres y el 61% de las mujeres afectadas se mantienen con vida cinco años después de la detección del tumor), es innegable su gravedad y las consecuencias personales, familiares y sociales que acarrea.

El diagnóstico y el tratamiento tempranos cambian radicalmente el pronóstico y, en este sentido, las técnicas son cada vez más precisas y eficaces, aumentando con ello las expectativas de vida. Aun así, cualquier noticia extraordinaria referida a algún nuevo tratamiento suscita un gran interés, pero si las informaciones apuntan directamente a curaciones, la expectación se dispara. Eso es lo que ha sucedido con un varón inglés de 61 años que padecía un linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer del sistema inmunitario) del que se ha curado totalmente cuatro meses después de superar el covid-19.

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El extraordinario caso, que se ha publicado en el 'Bristish Journal of Haematology', plantea diferentes interrogantes: ¿puede el SARS-CoV-2 abrir una nueva vía de abordaje del cáncer?, ¿la infección por coronavirus ‘beneficia’ a algunos enfermos oncológicos?, ¿se puede tratar el cáncer con virus?

Coincidiendo con el Día Mundial de la enfermedad, Alimente ha preguntado a médicos e investigadores sobre estas cuestiones.

¿Cómo se explica la curación?

Unanimidad entre los expertos en el calificativo: excepcional.

Anna Sureda, jefe del Servicio de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología (ICO), insiste en que “es un caso extremadamente raro, aunque hay que decir que tampoco el conocimiento de SARS-CoV-2 tiene un gran recorrido". Hecha esta puntualización, indica que "están descritas remisiones espontáneas en algunos tipos de linfoma y, en alguna ocasión, pueden producirse en el contexto de un proceso infeccioso viral".

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Foto: Unsplash/@hush52.

Ramón García Sanz, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), también confirma los antecedentes de curaciones de algunos cánceres hematológicos después de una infección. Pero la reacción del paciente británico en el entorno pandémico "da que pensar y plantea muchos interrogantes que se deben resolver”.

Las respuestas apuntan a una reacción inmunitaria. García Sanz expone su hipótesis: “Es posible que se haya producido una reacción cruzada entre los antígenos de las células infectadas por el coronavirus y los antígenos de las células del tumor, de forma que el sistema inmune se confunde y, en lugar de atacar a las células infectadas, ataca al tumor”. Sureda también comparte la idea de esa reacción cruzada: "La respuesta inmunológica del paciente a la infección por covid-19 puede haber sido la responsable de la respuesta/remisión del tumor de manera secundaria".

La investigación, fundamental en la lucha contra el cáncer

¿Un nuevo tratamiento para el linfoma de Hodgkin?

Nuevamente, los expertos coinciden: es altamente improbable.

Cada año se diagnostican en España unos 1.500 linfomas de Hodgkin, la mayoría en la franja de edad de 15 a 30 años, lo que le convierte en "el tumor más frecuente entre los jóvenes", apunta el presidente de la SEHH. La parte positiva es que "casi todos los pacientes se curan con el tratamiento", y por ello los esfuerzos para este tipo de cáncer se dirigen a reducir la toxicidad.

Intentar establecer una relación positiva entre cáncer y covid-19 es un gran error, porque la infección empeora el pronóstico de la neoplasia

A la vista del caso reportado en el 'British Medical Haematology', intentar establecer una relación beneficiosa entre el covid-19 y el cáncer es un gran error. El doctor Ramón Alemany, investigador del grupo de viroterapia del cáncer del ICO, subraya que la infección complica aún más el pronóstico de los afectados por neoplasias. "Hay miles de casos que demuestran que es peor infectarse y solo hay uno que dice que la infección ha sido beneficiosa", una realidad que confirma Sureda: "La morbilidad y la mortalidad de la infección por covid-19 es significativamente superior en pacientes onco-hematológicos que en la población general".

¿La del covid inspira vacunas contra tumores?

Protegerse del cáncer con vacunas es una realidad; las del papiloma humano -para prevenir las neoplasias de cérvix (cuello de útero) y de boca- y de la hepatitis B -para tumores de hígado- han demostrado su eficacia. No ha sido así para otras neoplasias de la sangre donde, a pesar de intentarlo, "los resultados no son demasiado espectaculares", reconoce el doctor García. Sin embargo, en las vacunas para el coronavirus, "especialmente con el modelo de las de Pfizer y Moderna", el presidente de la SEHH ve la oportunidad de crear "una generación de vacunas absolutamente novedosa y muy eficaz a partir de virus ARN".

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Foto: Unsplash/@schluditsch.

El también jefe de hematología del Hospital Universitario de Salamanca refiere que casi todas las vacunas actuales "son fragmentos virales o ADN de virus". Sin embargo, las vacunas de ARN infectan a células humanas para que expresen solo los antígenos virales de forma que el sistema inmune reacciona contra ellos. "Cuando el virus completo entra en el cuerpo, se encuentra con una barrera inmune específica que acaba con él de forma inmediata. Esta es la sistemática y se podría utilizar para diseñar vacunas antitumorales. Es un sistema mucho más eficaz".

¿Se puede curar el cáncer con virus?

Es una estrategia que se lleva intentado miles de años. Ramón Alemany revela que "en papiros egipcios hay reportadas curaciones de tumores después de causarles una infección pinchándolos con un punzón infectado". El procedimiento es cuestionable, pero el concepto parece que puede funcionar: hacer que las células del virus destruyan a las del tumor. La estrategia, más perfeccionada, se lleva repitiendo desde principios del siglo XX y "se han descrito remisiones espontáneas después de una infección viral, y en la mayoría de los casos son tumores no sólidos, linfomas, leucemias, porque son más accesibles para el virus una vez que está en circulación”.

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En el ICO, Ramón Alemany dirige un equipo de investigación en viroterapia, y los resultados son esperanzadores. Para sus trabajos, utilizan un adenovirus de muy baja patogenicidad en personas (“habitualmente es un virus asintomático”) y muy seguro, puesto que “ha sido modificado genéticamente para que no infecte y no se replique en células normales, pero mantenga su capacidad infectiva y replicativa en células tumorales”. Se ha probado (en un ensayo en fase I, en personas para ver qué dosis máxima es tolerable y su toxicidad) en tumor de páncreas, en combinación con la terapia estándar; en cáncer de cabeza y cuello, en retinoblastoma infantil y en algunos casos de cáncer de colon.

La terapia experimental se ha aplicado a 20 personas con tumores de páncreas y cabeza y cuello, en los que “parece que hemos alargado la supervivencia”, expone Alemany, que, sin embargo, es extremadamente cauto: “Debemos demostrar los resultados en un número mayor de pacientes y en un ensayo en fase II”.

Esperanzas fundadas

Hay motivos para el optimismo, lo que en absoluto significa que falte poco para que la viroterapia se incorpore a la práctica clínica de manera habitual. “Hay que hacer que los virus lleguen con más eficiencia a los tumores”, matiza. Ya hay dos virus aprobados para este tipo de tratamientos. Uno de ellos es para melanoma sin metástasis viscerales, pero “no se administra porque hay muy pocos pacientes que cumplan los requisitos y su administración (intratumoral) es complicada”.

También se hacen pruebas para ver si los virus pueden ser ‘compañeros’ de la inmunoterapia. La cuestión es sumar efectivos contra el cáncer. Pero la realidad es muy compleja. Y para ilustrarlo, Ramón Alemany recurre al extraordinario caso del inglés curado de un linfoma de Hodking después de superar el covid: de vez en cuando, el virus es capaz de aportar un efecto positivo a la lucha contra el cáncer: “El sistema inmune es de tal complejidad y heterogeneidad entre los pacientes que hay que hacer muchísima investigación para entender por qué la viroterapia funciona en algunos y en otros no. Y esto el SARS-CoV-2 nos lo enseña. Ahora tenemos un macroexperimento mundial sobre oncología y virus, y solo hemos tenido respuesta en el paciente británico”.

¿La lección? Los virus pueden ser parte importante de la curación del cáncer.

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