¿Tener cáncer es una prioridad para la vacuna de covid-19?
  1. Bienestar
Individualizar riesgo

¿Tener cáncer es una prioridad para la vacuna de covid-19?

En la carrera por la inmunización, muchos colectivos esgrimen sus razones para estar en el pelotón de salida. Los enfermos oncológicos son vulnerables, pero ¿eso les da ventaja? El presidente de la SEOM y la viróloga Margarita del Val despejan dudas

placeholder Foto: Vacunacion anticovid en Gerona. (EFE)
Vacunacion anticovid en Gerona. (EFE)

La vacunación contra el covid-19 arrancó en España el pasado 27 de diciembre y desde entonces ya se han administrado más de dos millones de dosis. Los ciudadanos aceptaron el orden de prioridad inicial establecido por el Ministerio de Sanidad –residentes y los trabajadores de residencias y personal de primera línea del ámbito sanitario y sociosanitario–, y una vez encarrilada la inmunización de estos colectivos, se acaban de asignar los siguientes grupos, en los que figuran trabajadores de los servicios esenciales (miembros de las fuerzas armadas, policías, bomberos y profesores), otros sanitarios (dentistas, farmacéuticos, fisioterapeutas), maestros o funcionarios de prisiones. Y hasta aquí llega, por ahora, la relación de grupos que recibirán alguna de las tres vacunas disponibles (Pfizer, Moderna y Astra-Zeneca).

Foto: Una profesional sanitaria del Hospital de Sant Pau prepara una de las vacunas que se dispensan a los sanitarios del centro. (EFE)

La distribución no ha satisfecho las expectativas de muchas personas, que han esgrimido su condición de riesgo para ser incluidas entre los grupos prioritarios, ya sea por su estado de salud (afectados por enfermedades crónicas, raras o graves) o por su exposición laboral (trabajadores de hostelería, conductores, etc).

Misma palabra, enfermedad diferente

Los enfermos de cáncer son susceptibles de engrosar ese ‘pelotón de salida’ de la vacunación frente al covid-19, y así lo han reclamado asociaciones de pacientes y organizaciones médicas. Sin embargo, no todos los casos tienen la misma vulnerabilidad ni, por tanto, idéntica urgencia. “La condición de haber tenido un cáncer no implica, per se, un mayor riesgo respecto a otra persona de la población general. Aunque, evidentemente, no es lo mismo un paciente de cáncer de pulmón avanzado y que está recibiendo quimioterapia, que una mujer que ha superado un cáncer de mama y está en fase de seguimiento con terapia hormonal”, explica Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

placeholder Foto: Unsplash/@nci.
Foto: Unsplash/@nci.

El problema es que “la palabra cáncer engloba a todos los afectados y es difícil hacer una generalización a la hora de priorizar a todas las personas que han tenido o tienen tumores”, ha admitido Rodríguez-Lescure durante su intervención en la sesión inaugural del XXIII Simposio Revisiones en Cáncer (que tiene lugar esta semana), en el que participan más un centenar de oncólogos. Sus palabras están en consonancia con el documento de posicionamiento emitido por la SEOM cuando arrancó la campaña de la vacunación, y ha dado en la diana al apuntar directamente a los problemas de distribución de las vacunas más que a quien debería administrarse antes: “Cuesta entender que si [la vacuna] es una de las herramientas importantes para aligerar este desastre [pandemia], no se esté vacunando intensivamente y todos los días de la semana”.

¿Vacunas virales o ARN?

Otra incógnita es qué vacuna (de las que ya están disponibles y las próximas) es la más indicada para los diferentes colectivos. Las basadas en adenovirus (la rusa Sputnik 5, la de Johnson & Johnson y Astra-Zeneca) “no son las más recomendables en nuestros pacientes”, opina el también jefe de Oncología del Hospital Universitario de Elche y Vega Baja (Alicante), por lo que las opciones se limitan a las de ARN, es decir las de Pfizer y Moderna.

Foto: Foto: Unsplash/@schluditsch

De lo que no hay duda es en que las vacunas ya aprobadas son totalmente seguras. “Paradójicamente, acelerar su investigación y comercialización ha hecho que los datos de seguridad sean mucho más sólidos. Los datos son muy consistentes porque ha habido cinco veces más personas implicadas en evaluar la seguridad que en las vacunas tradicionales", destaca la viróloga Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), participante también en la sesión del simposio revisiones en cáncer. "Si tuvieran efectos adversos, pronto los veríamos, a las 6 semanas de haber completado la vacunación”, insiste.

Esa seguridad hace prever que las vacunas anticovid carecerán de efectos adversos relevantes en personas sanas, pero también en otras con la inmunidad más debilitada -como los pacientes oncológicos-, en las que “el único problema es que reaccionarán con menor intensidad”. Para Del Val, este tipo de enfermos son “obviamente los que más necesitan estas vacunas, y aunque la protección no sea muy potente, es buena”.

¿Cuándo vacunar?

La pauta de vacunación que sugiere la viróloga es antes de comenzar la quimioterapia, “para que se vayan generando anticuerpos, que persisten y son resistentes”, y repetir la inmunización cuando se normalice la cifra de linfocitos, ya que en ese momento la inmunidad se habrá recuperado. Este esquema es especialmente importante en los pacientes con trasplante de médula ósea, porque “en ellos se remplaza totalmente el sistema inmunitario, y pierden toda la experiencia que tenían previamente. Por tanto, ante una infección tan prevalente como la del SARS-CoV-2, se recomienda la vacunación en cuanto vuelva a responder el sistema inmunitario”.

placeholder Foto: Unsplash/@stevencornfield.
Foto: Unsplash/@stevencornfield.

Estrechamente relacionado con todo lo que rodea a las vacunas, uno de los asuntos que más interés suscita es cuánto dura la inmunidad natural en las personas que ya han tenido la infección. Un trabajo publicado en 'Nature' señala que sobrepasa los 6 meses, y Margarita del Val lo confirma: “La inmunidad natural dura bastante, y pasados hasta 8 meses después del covid-19, muchos de los infectados tienen al menos tres de los cinco grandes mecanismos que controlan la inmunidad protectora”. Si alguien se vuelve a reinfectar, “solo el 10% presenta síntomas”, documenta.

Coletazos finales

Con todo, la respuesta inmunitaria natural se debilita con el paso del tiempo y los anticuerpos van desapareciendo, y eso también ocurre con la inmunidad inducida por la vacuna; por ello, “si la respuesta de un paciente oncológico no es tan alta como la de una persona inmunocompetente, es recomendable repetir la vacunación”, insiste la viróloga. Y en cualquier caso, en las personas con cáncer que hayan superado el covid-19, añadir la protección de la vacuna no está de más.

Todavía estamos al principio del camino que conducirá al control de SARS-CoV-2, y a medida que la inmunización avance, la incidencia del virus será menor, pero “entraremos en situaciones más imprevisibles”, advierte la científica. “Cuando quede poca población susceptible al virus, ocurrirá que, de pronto, volverá a haber epidemias. Esos son los coletazos de cualquier campaña de control de una enfermedad en el mundo. Solamente cuando todos los vulnerables estén vacunados, la enfermedad estará dominada, como ha sucedido con el sarampión".

Habrá nuevas sorpresas más adelante", previene Del Val. Por esto, y para que una nueva ola no vuelva a arrollarnos, "será bueno que tengamos un buen arsenal de vacunas, en cantidad suficiente y con diversas tecnologías”.

Cáncer Coronavirus
El redactor recomienda