Llega el fármaco que ayuda a perder hasta un 20% del peso
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Cambio de paradigma

Llega el fármaco que ayuda a perder hasta un 20% del peso

Un estudio con semaglutida (aprobado para la diabetes) en 16 países muestra que logra una reducción media de 15 kilos, disminuye la circunferencia de la cintura y las grasas en sangre. Hablamos con un experto

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Ha sido y es el santo grial de la comunidad científica en la última década debido a que se ha convertido en toda una ‘plaga’ en los países desarrollados. Hablamos de obesidad, la enfermedad que, según la OMS, desde 1975 se ha casi triplicado en todo el mundo.

El ‘mapa’ de esta enfermedad en nuestro país no es nada halagüeño: la mitad de la población adulta padece sobrepeso y, de ellos, un 25% sufre obesidad. Y si hablamos de la población infantil, nos topamos con que cerca del 40% de los niños españoles de entre 3 y 8 años tiene o lo uno o lo otro.

"Actúa secuestrando el propio sistema de regulación del apetito del cuerpo en el cerebro, lo que reduce el hambre y la ingesta de calorías"


Sin embargo, la carrera contra esta pandemia parece estar más cerca de su recta final. Un nuevo trabajo acaba de demostrar que un fármaco, semaglutida, puede dar la gran vuelta de tuerca a esta dramática situación. Se trata de una versión sintética de una hormona natural que logra reducir el apetito. La investigación, un ensayo internacional publicado en la prestigiosa revista 'The New England Journal of Medicine' y llevado a cabo por investigadores de la Universidad Northwestern, en Chicago (EEUU), constata que se llega a perder hasta un 20% del peso corporal.

En diabetes tipo 2

Actúa secuestrando el propio sistema de regulación del apetito del cuerpo en el cerebro, lo que reduce el hambre y la ingesta de calorías. Aterrizó ya en España el año pasado. Ozempic (semaglutida), lanzado por Novo Nordisk, es un nuevo análogo del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) cuya seguridad está basada en el programa de ensayos clínicos SUSTAIN. Ha sido testado en más de 8.000 pacientes adultos con diabetes tipo 2, en diferentes estadios, incluidas personas con elevado riesgo cardiovascular, con y sin enfermedad renal, "proporcionando una mayor reducción de los niveles de glucosa en sangre y del peso corporal en comparación con otros tratamientos".

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En declaraciones a Alimente, Albert Lecube, del Hospital Universitari Arnau de Vilanova (Lleida) y vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), afirma: “Más allá de la cantidad de peso que se consigue reducir con este fármaco, lo que supone el resultado de este estudio es que una enfermedad crónica y recidivante como la obesidad comienza a disponer de opciones de tratamiento farmacológico eficaces y seguras”.

E insiste: “El tratamiento de la obesidad, hasta hace muy poco tiempo, se basaba en los cambios en los hábitos alimentarios y en potenciar la actividad física, sin poder ofrecer a los pacientes ningún apoyo farmacológico que ayudase a perder peso y a mantenerlo a lo largo del tiempo. Pues bien, estos resultados normalizan el tratamiento farmacológico de la patología, al igual que se está normalizando el tratamiento de otras enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial o el dolor de cabeza”.

Promesas truncadas

En la batalla contra la obesidad hemos asistido a la aparición de varios medicamentos como los ‘grandes salvadores’ contra la enfermedad, pero lo cierto es que casi todos los que han ido apareciendo han sido retirados por provocar efectos adversos graves. Casos como varias anfetaminas, que acababan creando adicción, o la fenfluramina, que resultó perjudicial para el corazón, o más recientemente la lorcaserina, que terminó evidenciando un riesgo real de producir cáncer. Todos han desaparecido.

Ahora parece que hay más motivos para la esperanza, máxime al tratarse de un fármaco que ya está en uso por los enfermos de diabetes tipo 2 sin que se observen efectos secundarios preocupantes.

Tres fármacos en nuestro país

Actualmente, en España “disponemos de tres fármacos aprobados por las autoridades sanitarias para tratar el exceso de peso y la obesidad: orlistat, la combinación de naltrexona y bupropión de liberación prolongada, y la liraglutida. El primero es el más antiguo, y se ha visto superado por los dos siguientes. El segundo requiere una prescripción cuidadosa por sus efectos adversos, nada despreciables”, destaca el especialista.

El tercero pertenece a la misma familia que “el fármaco utilizado en el nuevo estudio, los análogos del receptor de GLP-1, está disponible desde hace unos 4 años y supuso un primer paso diferencial en el tratamiento de la obesidad, tanto por su eficacia como por la, en general, buena tolerancia”, confirma.

"Ninguno de los tres fármacos actuales contra la obesidad está financiado por el SNS, lo que sin duda discrimina a los pacientes que la sufren"


Agrega el vicepresidente de la SEEDO que “sin embargo, es necesario destacar que ninguno de ellos está financiado por el Sistema Nacional de Salud, lo que sin duda discrimina a los pacientes que sufren obesidad respecto al resto de enfermedades. Otra diferencia entre liraglutida y semaglutida y las otras dos posibilidades de tratamiento que son orales es que los dos primeros se administran a través de una inyección subcutánea: liraglutida de forma diaria y el compuesto protagonista del ensayo una vez por semana”.

Para refrescar los datos, el índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros, y lo que se define como normal es lo situado entre 18,5 y 24,9. Desde ahí hasta 30 se considera sobrepeso, y mayor de 30 ya es obesidad.

Estudio en 16 países

El ensayo controlado aleatorio de fase III STEP involucró a 1.961 adultos que tenían sobrepeso u obesidad (peso promedio 105 kg, y se llevó a cabo en 129 sitios en 16 países de Asia, Europa, América del Norte y América del Sur).

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Los participantes recibieron una dosis de 2,4 mg de semaglutida (o un placebo) semanalmente mediante inyección subcutánea (debajo de la piel); similar a la forma en que las personas con diabetes se inyectan insulina. En general, el 94,3% de ellos completaron el estudio de 68 semanas, que comenzó en otoño de 2018.

Los participantes también recibieron sesiones de asesoramiento individual, cara a cara o por teléfono, de dietistas registrados cada cuatro semanas para ayudarlos a adherirse a la dieta baja en calorías y aumentar la actividad física, brindándoles orientación, estrategias de comportamiento y motivación. Además, se les proporcionó incentivos como pesas o balanzas en sus casas para lograr los hitos propuestos.

Los resultados

El tercio (35%) de las personas que tomaron el medicamento para tratar la obesidad perdió más de una quinta parte (mayor o igual al 20%) de su peso corporal total.

Rachel Batterham, una de las autoras, señala: "Los hallazgos de este estudio representan un gran avance para mejorar la salud de las personas con obesidad. Tres cuartas partes (75%) de quienes recibieron 2,4 mg de semaglutida perdieron más del 10% de su peso corporal y más de un tercio perdió más del 20%. Ningún otro medicamento se ha acercado a producir este nivel de pérdida de peso; esto realmente cambia las reglas del juego. Por primera vez, las personas pueden lograr a través de los fármacos lo que solo era posible mediante la cirugía".

"Por primera vez, las personas pueden lograr a través de los fármacos lo que solo era posible mediante la cirugía"


Además, el participante promedio en la prueba perdió 15,3 kg, que se acompañó de reducciones en los factores de riesgo de enfermedades cardiacas y diabetes, así como disminuciones en la presión arterial, en la grasa de la cintura, las grasas y el azúcar en sangre, y reportaron mejoras en su calidad de vida general.

Presentado para aprobación

Con la evidencia de este ensayo, la semaglutida se ha presentado para aprobación regulatoria como tratamiento para la obesidad al Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE) de Reino Unido, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA).

El doctor Albert Lecube recuerda que “antes de prescribir un fármaco de la familia de los GLP-1 debe avisarse al paciente de que el principal efecto adverso está relacionado, si aparece, con el tracto gastrointestinal, y principalmente con la aparición de náuseas. Entre un 10 y un 20% de los pacientes tratados con semaglutida pueden presentarlas, que habitualmente son de intensidad leve y ceden con el tiempo. Este es el motivo por el que iniciamos el tratamiento con una dosis baja que se aumenta progresivamente a medida que van pasando las semanas”.

"Y lo más importante: ni la nueva opción de tratamiento que supone semaglutida (aún no aprobado en España con esta indicación) ni ninguna de las disponibles por el momento van a 'curar' la obesidad. El primer tratamiento para combatir la obesidad siempre será regularizar los hábitos alimentarios y aumentar la actividad física, y cuando ello no sea suficiente, podrán añadirse tratamientos farmacológicos. Tampoco debemos preguntarnos por cuánto tiempo debe mantenerse el tratamiento, pues la respuesta lógica a esta pregunta debe ser 'siempre', pues, como dijimos antes, no se cura aunque sí podemos intentar controlarla", concluye.

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