Una mentira extendida: la obesidad se debe a factores hereditarios
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Una mentira extendida: la obesidad se debe a factores hereditarios

El exceso de peso, al margen de la pandemia que estamos viviendo, constituye una auténtica epidemia en el siglo XXI, y va a perdurar. En España, el 52,7% de la población mayor de edad sufre este problema (y sus consecuencias)

Foto: Foto: iStock.
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La obesidad constituye una auténtica epidemia en el siglo XXI. En España, el 52,7% de la población mayor de edad está por encima del peso considerado como normal, el 35,7% tiene sobrepeso y el 16,9% sufre obesidad. Este 4 de marzo se celebra el Día Mundial de la Obesidad 2021. Veamos algunas mentiras y verdades más extendidas alrededor de este gran problema.

placeholder El Dr. Alonso Poza, durante una intervención.
El Dr. Alonso Poza, durante una intervención.

¿Qué es la obesidad?

Es una enfermedad crónica que constituye una verdadera epidemia en los países desarrollados. El exceso de peso que caracteriza a la obesidad mórbida se determina midiendo el índice de masa corporal, que correlaciona el peso de la persona con su estatura (IMC = peso en kilogramos/estatura en metros al cuadrado).

  • Peso normal: entre 18,5 y 24,9 kg/m²
  • Sobrepeso: entre 25 y 30 kg/m²
  • Obesidad grado 1: entre 30 y 35 kg/m²
  • Obesidad grado 2: entre 35 y 40 kg/m²
  • Obesidad mórbida: por encima de 40 kg/m²

El exceso de peso que presenta el paciente obeso genera importantes problemas sociales y limitaciones para las actividades físicas. Sin embargo, son mucho más relevantes las enfermedades que acompañan a esta patología y que afectan a distintos sistemas del organismo: diabetes mellitus, trastornos en el sistema circulatorio, enfermedades coronarias, trastornos de la respiración y del sueño, problemas óseos y articulares, etc. La presencia de estas patologías en el seno de la obesidad acorta la esperanza de vida y disminuye su calidad.

"Solo un 5% de los casos se deben exclusivamente a factores hereditarios"

El tratamiento inicial del paciente obeso incluye dietas, ejercicio y fármacos. Cuando una persona alcanza índices de masa corporal que superan los 40 kg/m² resulta difícil, cuando no imposible, disminuir su peso de forma apropiada y eliminar las enfermedades asociadas que ponen en peligro su vida únicamente con tratamiento médico.

Mentiras

1. La obesidad se debe exclusivamente a factores hereditarios. Solo un 5% de los casos se deben exclusivamente a causas hereditarias, aunque existan cerca de 300 genes implicados en la susceptibilidad por engordar. Los factores son más bien ambientales.

2. El obeso suele ser simpático y sociable, que está contento consigo mismo y al que le dan 'igual' los kilos de más. A las personas obesas se les atribuye una apariencia externa de felicidad, pero lo cierto es que esconden numerosos complejos y, en muchas ocasiones, una baja autoestima, sobre todo en edades tempranas.

3. El obeso apenas come, pero todo le engorda. Lo habitual es que no dejen de ‘picar’ entre horas o de comer dulces en exceso.

Verdades

1. Los niños, en la mayoría de los casos, adquieren el hábito alimenticio de los padres o del entorno familiar. Así que si la alimentación de los padres es desordenada y con malos hábitos, la tendencia a la obesidad de los hijos será mucho mayor.

2. Estamos asistiendo a la aparición de trastornos alimentarios en la edad pediátrica, lo que implica en estos casos una mala educación sociosanitaria y el consentimiento familiar en el desarrollo de un futuro obeso mórbido.

3. Esos niños gorditos que parecen pletóricos de salud no lo están más que los niños delgados, sino más bien al contrario. Por ende, han hecho que se reproduzcan más en ellos los adipocitos (células que acumulan lípidos) y por tanto tendrán mucha mayor capacidad de almacenar grasa. Tendrán, pues, de adultos más predisposición a la obesidad que los niños normales. Si bien es cierto que su futura obesidad estará condicionada a sus futuros hábitos alimenticios.

4. El riesgo de enfermedades se incrementa. Se multiplican los problemas óseos y articulares y los trastornos en el sistema circulatorio. Sobre todo, disminuye la calidad de vida y aumenta el riesgo de exclusión social. La realidad es que a la persona obesa se la rechaza más que a un paciente con sida, sin que esto sea un menosprecio.

"La vida de una persona que se somete a cirugía de la obesidad cambia radicalmente"

5. Cuando una persona alcanza índices de masa corporal muy elevados se vuelve prácticamente imposible disminuir su peso de manera apropiada a base de dietas y ejercicio por sí misma.

Casi todos las personas con sobrepeso u obesidad han intentado sin éxito llevar a cabo dietas hipocalóricas (verdura y carnes a la plancha) o las llamadas 'dietas milagrosas', que no lo son. Llevar a cabo estas dietas requiere una gran fuerza de voluntad y un estricto seguimiento que agota el ánimo y la alegría en muchos pacientes, lo que conlleva el fracaso de las mismas.

6. La vida de una persona que se somete a cirugía de la obesidad cambia radicalmente. Se recupera la salud, en algunos casos el trabajo, y se es más feliz. Muchos obesos mórbidos experimentan el poder viajar en autobús, en tren, en avión, algo hasta ahora lleno de trabas y dificultades.

Una enfermedad tratable

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Imagen de una operación del Dr. Alonso Poza.

La obesidad es, por tanto, una enfermedad tratable por el endocrinólogo y por el cirujano metabólico, que le informarán de la mejor opción de tratamiento adaptada a cada caso.

La cirugía de la obesidad es una intervención mayor realizada sobre una persona con enfermedades de base, algunas de ellas manifestadas y otras latentes. Su objetivo es disminuir el peso hasta rangos de normalidad y, sobre todo, tratar de eliminar las alteraciones que han aparecido con la ganancia de peso con el fin de alargar y mejorar la calidad de vida del paciente. Para lograrlo existen dos tipos de procedimientos:

  1. Restrictivos. Reducen el volumen del estómago produciéndose la pérdida de peso por la disminución de la comida ingerida (fundamentalmente. gastrectomía tubular o en manga).
  2. Malabsortivos. Limitan la absorción intestinal de los nutrientes ingeridos, es decir, provocan una malabsorción de la comida a nivel del intestino, eliminándose por las heces (derivación bilio-pancreática y el cruce duodenal).
  3. Mixtos. Combinan procedimientos de restricción y de malabsorción (distintas variantes del bypass gástrico).

Todas las técnicas se pueden realizar por vía laparoscópica, es decir, introduciendo instrumentos especiales y una cámara de vídeo a través de pequeñas incisiones en el abdomen, evitando así la realización de una gran incisión como ocurre en la cirugía tradicional.

"La cirugía bariátrica garantiza la pérdida de peso y el tratamiento de las enfermedades derivadas"

Gastrectomía tubular. Es una técnica que consiste en la extirpación de la parte izquierda del estómago, convirtiéndole en un tubo de capacidad limitada (alrededor de 150 cc). En pacientes de muy alto riesgo quirúrgico se practica como un primer paso quirúrgico y, tras una pérdida adecuada de peso, se realiza la parte malabsortiva completando el procedimiento. En otros enfermos se utiliza como cirugía única con un objetivo exclusivamente restrictivo.

Bypass gástrico. Se basa en la sección del estómago en dos partes, dejando útil solamente un pequeño reservorio superior, de unos 100 cc. Este se conecta al intestino delgado a una distancia variable, pero por lo menos a un metro desde su inicio, de tal manera que, por una parte, se limita la entrada de alimentos y, por otra, se disminuye su absorción. Es una técnica compleja que obtiene unos resultados magníficos a largo plazo, tanto en lo referido a la obesidad como en el tratamiento de las enfermedades acompañantes.

Derivación biliopancreática. Es una técnica compleja que consiste en la extirpación de 4/5 partes del estómago, con lo que el órgano queda reducido a unos 250 cc de capacidad. El estómago residual se une al intestino delgado en su parte media y se acorta el tramo de absorción del intestino a 90 cm. La técnica limita enormemente la absorción de nutrientes, a pesar de que el estómago residual permita una mayor entrada de alimentos.

Cirugías tras la pérdida de peso. Pexia mamaria, abdominoplastia y dermolipectomía, lifting de brazos y músculos, liposucción.

La cirugía bariátrica no solamente garantiza la pérdida de peso, sino el tratamiento de las enfermedades graves que acompañan a la obesidad: diabetes, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias.

Dr. Alfredo Alonso Poza es jefe de servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste de Madrid y coordinador de la Unidad de Obesidad del Hospital Ruber Juan Bravo. Profesor Universidad Francisco de Vitoria. Fellowship en Cirugía Laparoscópica avanzada en el Baptist Hospital of Miami. Fellowship en Cirugía Bariátrica en el Mercy Hospital of Miami.

Experto en cirugía oncoplástica y reconstructiva de mama por la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de La Coruña.

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