De mayor quiero ser... científica (y emprendedora)
  1. Bienestar
Techo de cristal

De mayor quiero ser... científica (y emprendedora)

La autora reflexiona, en el Día de la Mujer, sobre la brecha de género en los ámbitos científico y tecnológico, y que es aún mayor en el campo del emprendimiento, donde perduran estereotipos sobre la capacidad de liderazgo femenino

placeholder Foto: Marta Miguel, investigadora del CSIC y cofundadora de Like Food Innovation.
Marta Miguel, investigadora del CSIC y cofundadora de Like Food Innovation.

Desde Hipatia de Alejandría (siglo IV d.C.), la primera mujer matemática y astrónoma, son muchas las mujeres científicas que, a lo largo de la historia, han contribuido con sus descubrimientos y avances a cambiar el mundo. Qué lejanos nos parecen aquellos tiempos en los que las mujeres tenían prohibido estudiar, y en los que algunas valientes incluso se disfrazaban para poder ir a la universidad.

Nos parece increíble cuando nos cuentan que las mujeres no podían moverse con libertad por las facultades y tenían que estar acompañadas en todo momento por sus profesores, o nos cuesta llegar a entender por qué las científicas y escritoras firmaban sus trabajos con otro nombre para poder publicar sus artículos o relatos. Todo esto parece sacado de una novela de ficción.

Aún a día de hoy, en la mayoría de países donde sí se cumplen muchos derechos, persiste una brecha de género en numerosos sectores

Por suerte, aunque con varios miles de años de retraso, la situación de la mujer ha mejorado desde el punto de vista educativo, cultural y social, y se ha avanzado de manera notable sobre todo en estos últimos cien años. El derecho al sufragio femenino fue conseguido a principios del siglo XX, y este fue probablemente uno de los episodios más relevantes que permitió consolidar la nueva posición de las mujeres en la sociedad. Aunque antes de eso, durante la Primera Guerra Mundial, las mujeres habían ya empezado a trabajar y a asumir el trabajo de los hombres que se habían tenido que marchar a la guerra, y en ese momento se demostró que ellas podían hacer los mismos trabajos que ellos.

Sectores resistentes

Este cambio en los derechos de la mujer se vio también reflejado en otros muchos aspectos, como en la posibilidad de estudiar, de conducir un automóvil o incluso en la forma de vestir. Sin embargo, es importante que reflexionemos y seamos consciente de que, todavía hoy, las mujeres de algunos países no gozan de muchos de estos derechos, e incluso en la mayoría de los países donde sí se cumplen sigue persistiendo una brecha de género en numerosos sectores.

placeholder Foto: Unsplash/@nci.
Foto: Unsplash/@nci.

Esta brecha de género es especialmente preocupante si nos referimos al sector de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), y persiste no solo en España, sino en todo el mundo. La educación ha sido clave y es una de las mejores aliadas para fomentar vocaciones entre las niñas y las jóvenes hacia las carreras STEM. Y, en los últimos años, son numerosos los esfuerzos que tanto desde los sectores públicos como desde organizaciones privadas se vienen realizando para incentivar a las mujeres y motivarlas hacia el sector científico y tecnológico, pero no podernos olvidar que aún queda mucho por hacer, ya que el alcance y el impacto de muchas de estas iniciativas son todavía limitados.

Asumir liderazgo

Recientemente, además, la innovación y la creatividad están jugando también un papel esencial a la hora de aplicar los avances científicos y tecnológicos, para conseguir que estos lleguen lo antes posible a la sociedad y tengan un mayor impacto en la vida de las personas. Esto ha hecho posible que la cultura del emprendimiento sea accesible también para el sector femenino.

En este sentido, son muchas las mujeres STEM que están aprovechando esta nueva tendencia para desarrollar sus ideas y liderar sus propios proyectos. Esto favorecerá que las mujeres confíen cada vez más en sí mismas y para que se animen, en un futuro lo más cercano posible, a asumir situaciones de mayor liderazgo. No obstante, para que podamos conseguirlo es necesario romper, o mejor dicho hacer desaparecer, ese 'techo de cristal', esa barrera que, aunque es invisible, dificulta el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo.

placeholder Foto: Unsplash/@thisisengineering.
Foto: Unsplash/@thisisengineering.

Para ello, es imprescindible que desaparezcan numerosas imposiciones sociales y/o culturales que continúan fuertemente arraigadas en la sociedad actual y es vital acabar con los prejuicios y estereotipos sobre la capacidad de liderazgo de la mujer.

Es necesario también modernizar esa cultura empresarial masculinizada donde las mujeres tienen complicado y difícil acceso, y hay que seguir demandando políticas de promoción profesional más objetivas y, algo fundamental, que no nos penalicen por querer ser madres. Somos perfectamente conscientes de que, si ya es complicado conciliar la actividad científica con la vida familiar, conciliar además con una actividad emprendedora y/o de responsabilidad es un reto mucho mayor, pero no hay que tener miedo a los sueños, sino perseguirlos con fuerza y perseverancia. Y si la sociedad no nos pone trabas, todas podremos conseguirlos.

Espero ansiosa que llegue el día en el que las mujeres no tengamos que celebrar 'nuestro día' porque eso significará que no tendremos que seguir demostrando nuestro talento y capacidades. Las mujeres lo sabemos, sabemos que podemos conseguir todo aquello que nos propongamos y que somos maravillosas los 365 días del año.

Dra. Marta Miguel Castro

Investigadora. Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL, CSIC-UAM).

Cofundadora de la spin off iLike Food Innovation S.L.

Tecnología
El redactor recomienda