Al descubierto por qué cuidar del corazón protege del cáncer
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Al descubierto por qué cuidar del corazón protege del cáncer

Una investigación basada en dos grandes estudios prospectivos vincula las enfermedades cardiovasculares con tener un mayor riesgo de tumores. Determinan que el estilo de vida cardiaco saludable sirve de probable barrera contra las neoplasias

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Si te proteges del ‘asesino’ número uno es muy probable que llegues a esquivar al segundo de la lista. Hablamos, claro está, de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer.

"La necesidad de comprender y tratar mejor las ECV tras el cáncer ha llevado al desarrollo del campo emergente de la cardio-oncología"


Ahora, un estudio del 'JACC: CardioOncology' demuestra que mantener un estilo de vida saludable para el corazón puede redundar en un menor riesgo de desarrollar enfermedad oncológica, tal y como han descubierto investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH) y otros centros en los Estados Unidos y los Países Bajos.

Gran base de datos

La afirmación se sustenta en la observación del vínculo potencial entre las enfermedades cardiovasculares (ECV) y el cáncer entre los participantes en dos grandes estudios de salud basados ​​en la población.

Emily S. Lau y Jennifer E. Ho, de la división de Cardiología del MGH, y sus colaboradores son los autores del estudio, que encontraron que los factores de riesgo tradicionales de ECV, incluida la edad avanzada, el sexo masculino y el tabaquismo actual o anterior, se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de desarrollar cáncer.

Las ECV y la enfermedad oncológica se encuentran entre las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, como hemos dicho anteriormente, y documenta la revista 'Circulation'.

El posible vínculo

La literatura científica apoya un vínculo potencial entre ambas, con estudios que muestran un mayor riesgo de patología cardiaca entre los pacientes con cáncer.

En particular, las cardiotoxicidades relacionadas con el tratamiento de las neoplasias han surgido como una consecuencia involuntaria de la evolución de las terapias y la mejora de la supervivencia relacionada con el cáncer, y se ha demostrado que la presencia de factores de riesgo cardiovasculares potencian la misma. La necesidad de comprender y tratar mejor las ECV que ocurren después de las neoplasias ha llevado al desarrollo del campo emergente de la cardio-oncología.

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Por el contrario, investigaciones recientes han sugerido que la enfermedad cardiovascular en sí misma puede conducir a un mayor riesgo de desarrollo de la segunda mencionada, aunque los datos son contradictorios. Pese a ello, varios estudios apoyan un mayor riesgo de tumores entre los pacientes con insuficiencia cardiaca.

Probar la hipótesis

En este contexto, los investigadores del MGH se plantearon la hipótesis de que tanto los factores de riesgo cardiaco como el propio desarrollo de las ECV se podrían asociar con un mayor riesgo de cáncer en el futuro en individuos por lo demás sanos.

El doctor Lau y su equipo evaluaron los datos de 20.305 participantes en dos grandes estudios de salud a largo plazo conocidos: el Framingham Heart Study y el de Prevención de la Enfermedad Renal y Vascular en Etapa Terminal (PREVEND). Los participantes estaban libres de enfermedad tumoral al ingresar en los ensayos.

Los datos incluyeron información sobre los tumores detectados que ocurrieron durante el curso de la investigación, los factores de riesgo de ECV al inicio de la misma (obesidad, diabetes, colesterol alto y presión arterial alta) y el riesgo cardiovascular medido por el estudio aterosclerótico de 10 años, con marcadores de diagnóstico establecidos para ECV como son las sustancias naturales péptidos natriuréticos y las troponinas cardiacas.

Hace 15 años, 2.548 personas desarrollaron cáncer. Los investigadores encontraron que los factores de riesgo de ECV tradicionales (edad, sexo y tabaquismo) se asociaron también de forma independiente con el riesgo de cáncer. Asimismo hallaron que niveles más altos de péptidos natriuréticos, marcadores que indican estrés en el corazón, también predijeron aumento de las probabilidades de enfermedad tumoral. De hecho, los participantes del estudio con la mayor cantidad de péptidos natriuréticos tenían un 40% más de probabilidades de padecerla.

Por el contrario, los que se adhirieron a comportamientos de estilo de vida saludables para el corazón (control de la presión arterial, el colesterol, el azúcar en la sangre y el peso y la dieta) tenían un riesgo menor.

Compartir el mismo riesgo

“Esto parece decirnos que la enfermedad cardiaca no contribuye en sí misma al desarrollo del cáncer, pero que los mismos riesgos o comportamientos que hacen que una persona sea más propensa a padecerla también son los que pueden llegar a ser víctimas de la otra”, comentan los autores.

Insisten en que “el vínculo entre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer puede no ser directo, pero puede ser que tengamos rasgos o comportamientos que parecen conducir a ambos al mismo tiempo".

Puede que no haya uno sin dos siempre, pero sí parece sensato pensar a raíz de estos resultados que la correlación entre ambas patologías es más que una 'causa probable'.

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