Cosas que hay que saber antes de hacerse un test de microbiota
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Utilidad práctica

Cosas que hay que saber antes de hacerse un test de microbiota

Conocer los microorganismos que viven en nuestro intestino es un primer paso para ganar bienestar y resolver problemas de salud. Tener esa información es posible con un sencillo análisis de heces, pero ¿cuál es su utilidad real?

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La microbiota es una ‘estrella’ indiscutible en el firmamento del bienestar y la salud. Acumula cientos de miles de seguidores en todo el mundo y así lo demuestran los más de 14,6 millones de referencias que arroja su búsqueda en Google, un éxito que se fundamenta en los hallazgos de la abundante y prolífica investigación científica (Google Académico muestra cerca de un millón de artículos) centrada en los billones de microorganismos alojados en nuestro intestino.

Como casi todas las ‘celebridades’ lleva detrás, además de mucho trabajo, una importantísima inversión económica. La más relevante, los 115 millones de dólares destinados por el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos (INH) para desarrollar el Proyecto Microbioma Humano (llevado a cabo entre 2008 y 2012), cuya finalidad era desentrañar la composición genética de todos esos microorganismos que conviven con nosotros, y al que ha seguido, entre otros, el europeo MetaHIT.

Foto: Sistema intestinal. (iStock)

Los más de 100 billones de bacterias del intestino humano producen enzimas, favorecen la absorción de nutrientes, participan en la defensa inmunológica y, en definitiva, “influyen mucho más que en nuestra digestión; influyen directamente en la salud y el bienestar general”, destaca Paul Hammer, biólogo de sistemas y fundador y director general de la empresa alemana Biomes, que cuenta con un test de microbiota comercializado.

Señas de identidad

Por ello, conocer el perfil de microbiota de una persona es una vía para identificar cambios que sugieran la existencia de un problema de salud (como una enfermedad cardiovascular) o determinar qué alimentos les gustan más o menos a sus microorganismos y así favorecer el desarrollo de poblaciones beneficiosas como estrategia para prevenir (o corregir) algunos trastornos.

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Foto: iStock.

Así pues, la dieta es el factor externo que más influye en la calidad de la microbiota, aunque no el único, porque “el estrés físico y emocional mantenido, el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, o la toma de medicamentos (sobre todo antibióticos) pueden desequilibrar el microbioma y favorecer la aparición de enfermedades intestinales, intolerancias alimentarias, debilitar el sistema inmunológico o provocar insomnio”, enumera Hammer.

¿Qué revela el test?

La posibilidad de poder influir en la salud ‘alimentando’ adecuadamente a las bacterias intestinales ha captado el interés de muchos ciudadanos y, más importante, de profesionales sanitarios. Pero para saber cómo intervenir, lo primero es averiguar qué microorganismos ‘mandan’ en nuestro aparato digestivo. Esa información se obtiene a partir de un test de microbiota que, como describe el directivo de Biomes, “es una fotografía instantánea que ofrece mucha información sobre nuestra salud intestinal actual y el bienestar general”.

A partir de esa instantánea es posible determinar aspectos como la tendencia a engordar o adelgazar o la presencia de indicadores de inflamación o estreñimiento. Y el informe final, además de mostrar los aspectos microbiológicos, “ofrece recomendaciones personalizadas basadas en los puntos débiles del intestino. Son, principalmente, consejos relacionados con la alimentación y destinados a lograr que las bacterias ausentes colonicen el intestino”.

Una aclaración importante por parte del biólogo: “La prueba no es un examen médico, por lo que no se hace un diagnóstico ni se sugiere una terapia. Sin embargo, el resultado contiene un amplio rango de datos que podrá servir de base para la consulta con un profesional (nutricionista o un médico)”.

Foto: Foto: Unsplash/@michu_dangquang.

Esta puntualización es relevante y confirma la idea expresada por el doctor Enrique Carrillo de Santa Pau, responsable del grupo de Biología Computacional del Programa de Investigación de Nutrición y Cáncer de IMDEA Alimentación, de que la interpretación de los resultados de estos test requiere apoyo especializado: “Los resultados suelen ser escalas numéricas o semáforos de colores que no dicen exactamente qué se debe hacer. Y en los casos que dan una información más específica sobre si un alimento puede ser bueno o malo, desde mi punto de vista, son demasiado categóricas”, sin tener en cuenta que eso depende de variables como la cantidad, la combinación con otros alimentos, la interacción con fármacos, de la técnica de cocinado, etc; aspectos que, por otra parte, no se sabe bien cómo afectan.

¿Son útiles los análisis?

La cuestión es si esos análisis son realmente útiles. El científico de IMDEA Alimentación opina que “actualmente la aplicación que puede hacer una persona de los estudios de microbiota es poca”, y a las variables ya citadas añade otros factores externos como la región geográfica, la cultura, las preferencias, los gustos o el estrés, que “no se suelen tener en cuenta en los modelos matemáticos que se desarrollan”. Con estas explicaciones lo que hace es ilustrar el gran dinamismo de la microbiota: “Se dan cambios incluso durante el día dependiendo de las horas de las comidas, por ello la información que se recoge generalmente en una sola muestra, en un momento del día, es incompleta”.

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Foto: Unsplash/Louis Hansel @shotsoflouis.

Por otro lado, también señala que “algunos de esos test asocian los perfiles de la microbiota con las variaciones de los niveles de azúcar sin considerar otros marcadores, como las cifras de colesterol o triglicéridos”. Y refiere la experiencia de Eric Topol, cardiólogo americano, que “probó el test de DayTwo y contó en Twitter que, según el test, las salchichas Bratwurst eran buenas para él desde el punto de vista de la cantidad de azúcar”.

La clave del éxito

A pesar de estas limitaciones, el doctor Carrillo reconoce puntos fuertes de los test de microbiota. “Al igual que los test genéticos están siendo un gran éxito de ventas y esto está ayudando a que la gente tome conciencia de que tiene una serie de microorganismos con los que ha de convivir y además debe cuidarlos para mantener la salud, y esto debe hacerse a través de la alimentación”. También reconoce la facilidad para realizar el autotest en los hogares.

El campo científico de la investigación del microbioma es joven, por lo que es importante ser transparente y no hacer muchas promesas

El doctor de IMDEA Alimentación insiste en el atractivo que tienen para las personas preocupadas por la salud, pero hace hincapié en su temor en cómo se utiliza esa información, una inquietud que, en cierta manera, comparte el directivo de Biomes, quien recalca que “el campo científico de la investigación del microbioma es relativamente joven, por lo que es importante ser muy transparente y no hacer demasiadas promesas. Hay muchas enfermedades relacionadas con el microbioma, pero es demasiado pronto para hacer interpretaciones diagnósticas”.

Por eso, enfatiza que su compañía basa sus resultados e informes en más de 7.000 estudios científicos y clínicos relacionados con el microbioma (“unos trabajos que han evaluado nuestros científicos”).

Así es la prueba

Paul Hammer subraya que el análisis es una foto instantánea, y refleja la microbiota en un momento determinado. Por ello, y dada su variabilidad, sugiere la conveniencia de repetir el test al cabo del tiempo.

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Foto: Unsplash @diana_pole.

La prueba se hace en el domicilio del usuario a partir de una muestra de heces del tamaño de una cabeza de alfiler, que “contiene el suficiente ADN microbiano para reflejar el genoma completo de las bacterias intestinales y elaborar el perfil personal de microbiota”. El material se analiza en el laboratorio que tiene la compañía en Wildau (Alemania) y los resultados están disponibles en línea a las 2 o 4 semanas (“es un proceso complejo en el que el ADN microbiano se convierte en ADN digital”).

El biólogo alemán matiza que el test de su compañía “no es un producto médico, sino de estilo de vida, y esto significa que no proponemos tratamientos, sino recomendaciones”.

Entonces, ¿llegarán a ser algún día rutinarios como lo son ahora los análisis de sangre u orina? Enrique Carrillo es tajante en su respuesta: “Sí, cuando generemos el conocimiento necesario se aplicarán de manera rutinaria para monitorizar enfermedades, complementar tratamientos y, para lo que me parece más importante, ayudar a las personas a tomar decisiones sobre sus patrones de alimentación para mantener una buena salud o mejorarla de manera preventiva”.

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