El inevitable camino hacia la suplementación personalizada
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MEDICINA PREVENTIVA

El inevitable camino hacia la suplementación personalizada

Cada vez hay más demanda de complementos nutricionales, pero no valen los mismos para todas las personas ni tampoco tomarlos de forma indiscriminada. El consejo profesional es fundamental para un consumo seguro y eficaz

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Foto: Unsplash/Laurynas Mereckas.

Allá donde miremos, en la televisión, en las revistas, en las redes sociales encontramos recomendaciones de suplementos: toma tal vitamina para esto, tal mineral para esto otro, olvídate de las migrañas con este extracto herbal, etc. Hace unos años eran solo los americanos quienes tomaban gran cantidad de suplementos, ahora podemos decir que esa 'moda' se ha extendido a todo el mundo.

Hay que complementar la dieta con suplementos necesarios para cada persona tras haber hecho un estudio profundo de su estado de salud

No nos entiendan mal, a pesar de esta introducción, desde las clínicas Neolife consideramos la suplementación un pilar fundamental de todo programa de medicina preventiva, pero recomendamos complementar nuestra dieta con los suplementos necesarios para cada persona tras haber hecho un estudio profundo de su estado de salud, con indicaciones y objetivos concretos, y bajo supervisión médica y nutricional.

¿De qué hablamos?

Bajo el término suplementación englobamos el uso de determinadas moléculas para obtener un cierto beneficio de salud. Muchos de ellos son los que llamamos nutracéuticos, que podríamos definir como un suplemento dietético, presentado en una matriz no alimenticia (comprimidos, cápsulas, polvo, etc.), de una sustancia natural bioactiva concentrada presente usualmente en los alimentos y que, tomada en dosis superior a la existente en ellos, tiene un efecto favorable sobre la salud, mayor que el que podría tener el simplemente ingerir el alimento que la contiene.

Esto es, tomamos un compuesto que puede estar presente en determinados alimentos, lo purificamos, concentramos hasta alcanzar las dosis que la evidencia científica nos dice que son adecuadas para conseguir un efecto o corregir un déficit y lo ponemos en una cápsula o comprimido o ampolla en una formulación que maximice su biodisponibilidad y se lo prescribimos al paciente.

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Foto: Unsplash/@drcandacend1.

¿Qué es esto de la biodisponibilidad? Pues la capacidad de un suplemento que tomemos por boca de ser absorbido en el intestino, llegar a sangre dando los niveles adecuados y que haga el efecto esperado. Esto, como comprenderéis, explica gran parte de las diferencias de precio que podemos encontrar entre unos suplementos y otros. Puede que ese suplemento de vitaminas o minerales que te ha salido tan barato pase como alma en pena por tu intestino y salga sin ser absorbido o se absorba, pero tenga cantidades tan bajas de los compuestos en cuestión que no te aporte ningún beneficio.

Cubrir necesidades

¿Qué es el VRN que viene al lado de cada vitamina o mineral que vemos en los botes? Por definición, esa es la cantidad de un determinado nutriente que necesita el 97% de la población para no desarrollar un déficit.

¿Y por qué vemos muchas veces VRN muy por encima del 100%?, ¿por qué me han recomendado tomar más de lo que necesita mi cuerpo? Es fácil de entender que una cosa es cubrir un déficit y no presentar una patología por unos niveles por debajo del rango mínimo de un nutriente –como el escorbuto por déficit de vitamina C, osteomalacia o raquitismo por déficit de la D o pelagra por déficit de niacina - y otra tener valores óptimos de ese nutriente. Gracias a años y años de investigación sabemos cuáles son los valores óptimos -que no mínimos- de estos nutrientes que precisamos para que nuestros sistemas corporales funcionen de manera perfecta.

No solo vitaminas y minerales

Los suplementos más conocidos son, por supuesto, las vitaminas y los minerales, pero también tenemos los oligoelementos, elementos traza, aminoácidos, otras moléculas que tienen funciones vitales en nuestro organismo, como el ácido alfa-lipoico o los ácidos grasos omega 3, por mencionar algunos.

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Luego tenemos un mundo de extractos naturales de plantas, herbales, hongos, etc., que tienen funciones conocidas y probadas. Aquí, la medicina oriental nos ha enseñado mucho: compuestos como la cúrcuma, la equinácea, el astragalus o el ginkgo se han usado durante miles de años en decenas de miles si no millones de personas y se les atribuyen ciertas propiedades. La medicina occidental ha hecho muy bien en tomar estos compuestos, purificarlos, estudiarlos, meterlos en ensayos clínicos para demostrar su efecto (y seguridad) frente a placebo o los tratamientos tradicionales y finalmente determinar si tienen utilidad o no, en qué indicaciones y a qué dosis.

¿Hasta dónde cubre la dieta?

Y nos preguntaréis: ¿realmente necesito tomar vitaminas y minerales? ¿No consigo ya eso con la dieta? La evidencia científica nos dice que no, es prácticamente imposible conseguir todo lo que necesitamos a diario con la alimentación por buena y orgánica que sea. Y no solo hablo de conseguir niveles óptimos de todo, también hablo de la posibilidad de no cubrir las necesidades mínimas de algunos de ellos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que casi 2.000 millones de personas en el mundo presentan un déficit de minerales esenciales y/o vitamínico.

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Foto: iStock.

Las vitaminas, minerales, aminoácidos o ácidos grasos son componentes celulares esenciales y cofactores enzimáticos que necesita nuestro organismo para formar sus estructuras y realizar las reacciones bioquímicas necesarias para la vida. Debemos asegurarnos de tener un aporte correcto de ellos para que nuestro sistema funcione de manera óptima y no tener que lamentar cuando aparezca la enfermedad no haber potenciado su aporte antes.

A nivel personal, contaré la anécdota de un paciente muy especial, suizo de origen polaco, que se había obsesionado con conseguir con su dieta todo lo que su cuerpo necesitaba a diario y llevaba siempre encima una hoja de cálculo con lo que le aportaba cada alimento que podía comer para que el cómputo total diario le saliese favorable. Aunque siempre he admirado el trabajo que hizo, creo que el nivel de complicación y sofisticación que precisaba para ello en el diseño de su dieta era excesivo y se resolvería tomando probablemente dos comprimidos al día.

Nosotros conocemos todo esto, sabemos los beneficios enormes que nuestros pacientes pueden obtener de los suplementos bien indicados y equilibrados tanto para prevención como para tratamiento de patologías o síntomas existentes. No creemos que la gente deba tomar suplementos que le ha recomendado un amigo o ha leído en una página web sin más. Muchas veces la toma de un suplemento implica la toma de otro y es muy probable que esté tomando cosas que no necesita obviando las que sí necesita, no equilibrándolos bien o tomando algo de poca calidad que no va a causar beneficio de salud ninguno y solo tiene un efecto en su cartera.

En la clínica le damos una vuelta de tuerca más a la suplementación, el equipo médico, junto al de nutrición y nuestros bioquímicos, hemos formulado nuestros propios suplementos, aportando aquellas moléculas que la evidencia científica nos dice que actúan sobre los determinantes a nivel celular y molecular del proceso de envejecimiento y consecuentemente de las patologías asociadas a él, pero eso es algo que os contaremos, si os interesa, en un nuevo artículo en estas mismas páginas.

El Dr. Alfonso Galán es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene experiencia en servicios de urgencias, patología muscoloesquelética, tratamiento regenerativo y medicina laboral. Adicionalmente se ha formado en el diagnóstico y tratamiento de lesiones deportivas y ecografías musculoesqueléticas. En Estados Unidos ha recibido formación en Age Management Medicine.

Es miembro del equipo médico de Neolife Marbella.

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