Los consejos del alergólogo para soportar esta terrible primavera
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Niveles altos de pólenes

Los consejos del alergólogo para soportar esta terrible primavera

Los alérgicos están viviendo unas semanas para olvidar. Las lluvias del otoño, la tormenta Filomena y el sol de abril han dado como resultado una concentración histórica de gramíneas (el covid también tiene un papel)

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Es un problema cada vez más extendido, tanto que más del 30% de la población mundial tiene algún tipo de alergia y, entre todas, la rinitis alérgica es la más habitual (afecta a entre el 10 y el 30% de los ciudadanos). La situación va a peor por el aumento de la temperatura del planeta y la contaminación atmosférica, según alerta la Organización Mundial de Alergología.

La llegada del buen tiempo es una mala noticia para los alérgicos, porque la explosión de pólenes activa todo un abanico de síntomas (estornudos, picores, rinorrea, conjuntivitis) que son muy molestos, y si, además, se desencadena asma, el cuadro ya entra en la categoría de grave. De hecho, la rinitis afecta a la calidad de vida y es motivo de depresión y de baja laboral.

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Los alérgicos que viven en el centro de España habrán notado que esta primavera está siendo especialmente mala. No es una apreciación subjetiva. “Desde hace dos semanas, los casos se han disparado, tanto que casi todas las ‘consultas de respiratorio’ que tenemos estos días en el centro de salud son por alergia”, asegura a Alimente un médico de familia. El alergólogo Javier Subiza, director de la Clínica Subiza, confirma la situación, para la que ofrece una explicación irrefutable: “Este año, los pólenes de gramíneas no solo son más altos que los del pasado, sino que están por encima de la media de los últimos 40 años”.

Cifras históricas

Esta primavera, que los alergólogos catalogan como “muy intensa”, es la consecuencia de las abundantes lluvias registradas entre los meses de septiembre a abril y que han hecho que “las gramíneas germinen durante el otoño y que crezcan durante abril y mayo”. Además, las fuertes nevadas de la tormenta Filomena también han contribuido a la humedad del suelo. De todo ello resulta que “las concentraciones de gramíneas son más del triple que la de años en que las lluvias son más escasas”.

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Reapertura de parques en Madrid en abril. (EFE)

Para hacernos una idea: se habla de concentraciones altas cuando están por encima de 50 granos por metro cúbico de aire, una cifra que, a fecha de hoy, está ampliamente superada. “Esta primavera hemos llegado a tener días de 230-250 granos (en Madrid se ha llegado a 325)”, dice el experto, que es coordinador del comité de aerobiología de la Sociedad Española de Alergología (SEAIC).

Eso es hasta aquí; de cara a las próximas semanas, Subiza no prevé que la situación vaya a cambiar mucho, al menos en la España continental (Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y el interior de Andalucía), aunque no cree que se repitan picos tan extremos como los registrados días atrás.

¿Por qué estamos así?

El especialista insiste en que las concentraciones de pólenes son cada vez más altas, y apunta a un claro responsable: el cambio climático. “Hace años que las concentraciones de gramíneas son muy altas en el mes de mayo y en junio bajan. Este fenómeno no se veía antes, pero ahora, con el aumento de la temperatura, en mayo polinizan todas las gramíneas de forma más brusca y simultánea, y en junio, el agostamiento es más temprano”.

De aquí sale una buena noticia para los alérgicos, y es que no cabe esperar que el próximo mes vaya a ser más intenso en gramíneas. Que junio vaya a ser un mes light, “no, pero al menos no tan intenso como mayo”.

¿La mascarilla protege?

Los médicos han constatado un descenso notable de las infecciones víricas (incluida la gripe, que ha sido casi anecdótica), y nadie pone en duda de que la mascarilla es la ‘artífice del milagro’. Entonces, se podría pensar que también es una barrera frente al polen, pero es una verdad a medias, porque para que sea así “deben ser mascarillas específicas antipolen”.

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En lo que sí parece que está influyendo la mascarilla, dice Subiza, es que haya más conjuntivitis, que “es de lo que más se están quejando los pacientes esta temporada”, porque los ojos están más expuestos al polen que la nariz.

Aun así, mantener la mascarilla puesta es beneficioso porque “diez minutos respirando pólenes son suficientes para que su efecto perdure durante 24 horas (la reacción inflamatoria ya se ha producido y persiste hasta 48 horas)”. Diez minutos es lo que se tarda en tomar un café al aire libre, con la mascarilla bajada. Por eso, el doctor Subiza insiste en que los alérgicos deben conocer este dato.

Alergia y covid

Es evidente que la pandemia ha cambiado nuestros usos y costumbres, y también cuándo y cómo se desencadena la alergia. El hecho de que las reacciones se hayan disparado hace dos semanas está estrechamente relacionado con el fin del estado de alarma y que ha hecho que estemos más tiempo en la calle. Por eso, el representante de la SEIAC no tiene ninguna duda: “El confinamiento ha sido lo más eficaz para el control de los síntomas”.

Los alérgicos tienen menos receptores ACE2 en la mucosa nasal, que son los que necesita el covid para infectar

Otra ventaja -si es que se puede ver así- que tienen los alérgicos es que tienen cierta protección frente a la infección por coronavirus, debido a que “tienen menos receptores ACE2 en la mucosa nasal, que son los que necesita el SARS-CoV-2 para entrar en el organismo. El resultado es que los alérgicos se infectan menos por el coronavirus, y si lo contraen, la infección es menos grave”.

Sin perder la relación entre el polen y el covid, Javier Subiza expone los hallazgos de un estudio multicéntrico que concluye que los pólenes favorecen la infección por covid en la población general no alérgica, porque disminuyen la producción de interferón gamma, un antivírico natural que generan las células de la mucosa respiratoria. El dato es relevante: “Por cada 100 granos de polen en el aire, las posibilidades de contagiarse del coronavirus aumentan un 5%”.

Subiza rehúye hacer extrapolaciones que orienten hacia más contagios en momentos de niveles de pólenes más altos, pero sí insiste en el aumento de pólenes que hay ya desde el mes de enero y “es por culpa del cambio climático; la cantidad de pólenes es enorme (los de árboles se han multiplicado por cinco)”.

Consejos para sobrellevar la primavera

  • Colocar una mascarilla antipolen debajo de la mascarilla quirúrgica.
  • No quitarse la mascarilla en la calle.
  • Al regresar a su casa, ducharse para eliminar el polen del pelo.
  • No tocarse los ojos, porque el polen se queda en las pestañas y las cejas, y con la mano se lleva a la conjuntiva, donde se liberan los alergenos del polen causando conjuntivitis.
  • Mantener las ventanas cerradas.
  • Poner filtros EPA en el aire acondicionado.
  • Hacer lavados nasales y nasosinusales con solución salina para eliminar los pólenes que se han quedado dentro de la nariz.
  • La dieta no favorece ni palía los sìntomas de rinoconjuntivitis, lo que sí sucede es que los alérgicos a pólenes, por reactividad cruzada, tienen alergia a alimentos, sobre todo frutas y hortalizas.

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