Siesta o paseo, ¿qué hay que hacer después de comer?
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Siesta o paseo, ¿qué hay que hacer después de comer?

Si después de una comilona te sientes pesado, sigue leyendo. Te explicamos qué es lo mejor y los principales beneficios relacionados

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Si por algo nos caracterizamos en España es por la cantidad de alimentos que comemos. Las comidas y cenas con amigos y familias se convierten en todo un evento de ocio, siendo tan característico esto que hasta la RAE recoge la palabra 'comilona', a la que muchos hacemos referencia cuando se dan estas citas.

Caminar después de comer ayuda a mejorar la digestión, a controlar los niveles de azúcar en sangre y a regular la presión arterial

Y aunque después de una buena comilona lo que más nos apetece es echarnos una siesta en el sofá, quizás no sea la mejor opción de todas para hacer una correcta digestión (y más si hemos ingerido una gran cantidad de alimentos). Así que en este artículo os explicaremos lo más adecuado para ese después de llenar el estómago. ¡Tomad nota!

Primer beneficio del paseo: la digestión

Aunque hacer actividad física ya de por sí posee numerosos beneficios como, según enumeran desde el Ministerio de Sanidad, "reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes", también es una ayuda para controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal (tan frecuente en nuestro país), así como para fortalecer los huesos, ya que aumenta la densidad ósea.

Pero caminar después de comer tiene sus propios beneficios como mejorar la digestión, controlar los niveles de azúcar en sangre o regular la presión arterial, entre otros.

Según algunos estudios, la actividad física moderada después de comer puede tener un efecto protector sobre el sistema gastrointestinal


El movimiento corporal ayuda a estimular el estómago y los intestinos, lo que hace que los alimentos se muevan más rápidamente, y de esta forma, a que se haga mejor la digestión. De hecho, un estudio observacional sobre los efectos de la actividad locomotora en los síntomas gastrointestinales del síndrome del intestino irritable (SII) demostró que la cantidad de esta diariamente puede atenuarlos entre las personas más jóvenes, especialmente las pacientes con esta patología. “Según nuestros hallazgos, aumentar el recuento de pasos diarios a 9.500 pasos desde 4.000 dará como resultado una reducción del 50% en la gravedad de los síntomas”, aseguran los autores.

En otro trabajo, que examinó el efecto del ejercicio combinado sobre el tiempo de tránsito colónico (se refiere al estudio para evaluar la motilidad del colon) en pacientes psiquiátricos ingresados, “se redujo debido al aumento de la actividad física a través de un programa de ejercicio combinado de 12 semanas”. Además, la actividad física moderada después de comer puede tener un efecto protector sobre el sistema gastrointestinal; concretamente, se ha demostrado que previene enfermedades como úlceras pépticas, acidez de estómago, patologías diverticulares o estreñimiento, entre otras.

Controlar el azúcar en sangre, otro plus

La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza por la hiperglucemia que se produce por el defecto de la secreción de la insulina. Por eso, un paseo después de una comida puede ser beneficioso para las personas que la padecen (y para aquellos que quieran controlar los niveles de azúcar en sangre).

La acumulación de 30 minutos de actividad física es un tratamiento clínicamente significativo para reducir la presión arterial sistólica


De hecho, un equipo de investigadores de Nueva Zelanda llevó a cabo un análisis en el que se comprobaba cómo “la actividad física regular es una piedra angular del control de la diabetes”. Los autores pretendían evaluar “si especificar el horario de la caminata en relación con las comidas” mejoraba los beneficios, y concluyeron que se debería realizar, sobre todo, cuando las comidas habían tenido una importante cantidad de carbohidratos y que caminar ligeramente durante 10 minutos después de comer era superior a hacerlo durante 30 minutos en cualquier momento para el control del azúcar en la sangre.

Tres al día de 10 minutos, para regular la presión arterial

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La presión arterial alta suele ser hereditaria, aunque también puede darse como consecuencia del sobrepeso u obesidad, ya que “cuanto más pesas, más sangre necesitas para suministrarles oxígeno y nutrientes a los tejidos”, según apuntan desde la Clínica Mayo. “A medida que la cantidad de sangre que fluye a través de los vasos sanguíneos aumenta, también lo hace la presión en las paredes de las arterias”, señalan.

Un análisis realizado por R von Känel, de la Unidad de Psicocardiología del Departamento de Medicina Interna General, Prevención y Rehabilitación Cardiacas del Hospital Universitario de Berna (Suiza), concluyó que la acumulación de 30 minutos de actividad física moderadamente intensa es un tratamiento clínicamente significativo para reducir la presión arterial sistólica en la prehipertensión.

Otro estudio en personas sedentarias con diferentes grados de presión arterial sistólica (PAS) encontró que caminar durante seis meses puede reducir la presión arterial sistólica hasta en un 13%, o alrededor de 21 puntos. “Seis meses de caminata supervisada en adultos sedentarios con presión arterial alta es eficaz para reducir la presión arterial sistólica y diastólica, con efectos particularmente evidentes en aquellos con hipertensión más grave”, apuntaban los autores.

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