¿Puede la dieta cetogénica ayudar a luchar contra un cáncer de cerebro?
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Evaluado en una pequeña muestra

¿Puede la dieta cetogénica ayudar a luchar contra un cáncer de cerebro?

Un nuevo estudio ha evaluado cómo reaccionan una veintena de pacientes con un tipo de tumor llamado astrocitoma a la dieta keto, al haberse relacionado en varias ocasiones con la reducción de la expansión tumoral

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La dieta cetogénica, también conocida como keto, es una de las formas de comer que se han puesto de moda en los últimos años para perder peso y algunos la señalan como esperanzadora para frenar la evolución de ciertos tumores.

El objetivo de esta es llevar al cuerpo al estado metabólico de cetosis, que se produce cuando la mayor parte de los alimentos que ingerimos están compuestos de grasas. El hígado deja de utilizar la glucosa como fuente de energía y la sustituye por estas.

Para llegar a la cetosis es necesario sustituir los hidratos de carbono por las grasas saludables, manteniendo un porcentaje más o menos notable de proteínas entre los nutrientes que formarán la base de nuestra alimentación.

¿Recomendable para pacientes con cáncer de cerebro?

En anteriores ocasiones ya se había relacionado de manera positiva a esta dieta con el tratamiento del cáncer. Ahora, una nueva investigación señala que vale la pena emplear una dieta cetogénica modificada para las personas con ciertos tumores cerebrales, según el estudio publicado este miércoles en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.

Foto: Foto: unsplash/@jlondonbaker Opinión

La investigación, que contó con una muestra pequeña de pacientes que habían completado la radioterapia y la quimioterapia, descubrió que esta dieta era segura y positiva en el tratamiento de personas con tumores cerebrales llamados astrocitomas. En concreto, descubrieron que la cetosis provocó cambios positivos en el metabolismo del cuerpo y el cerebro de los pacientes.

"No hay muchos tratamientos efectivos para estos tipos de tumores cerebrales y las tasas de supervivencia son bajas, por lo que cualquier avance nuevo es muy bienvenido", aclara el autor del estudio Roy E. Strowd, investigador médico de la Wake Forest School of Medicina en Winston-Salem (Carolina del Norte, EEUU) y miembro de la Academia Estadounidense de Neurología.

"Estas células cancerosas dependen de la glucosa o azúcar para dividirse y crecer. Dado que la dieta cetogénica es baja en azúcar, el cuerpo cambia lo que usa para obtener energía; en lugar de carbohidratos, usa lo que se llaman cetonas. Las células cerebrales normales pueden sobrevivir con cetonas, pero la teoría es que las células cancerosas no pueden usar cetonas para obtener energía", explica el autor.

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Por su parte, el oncólogo del Hospital 12 de Octubre Juan Manuel Sepúlveda apela a la calma cuando se relaciona a la keto con la reducción de la expansión de tumores: “No existe ningún tipo de evidencia de que estas dietas sean eficaces en algún aspecto oncológico”.

“Que una dieta pueda cambiar el metabolismo de las células tumorales es una posibilidad, pero ha habido tantas hipótesis sobre cómo modificar el mecanismo celular que han fracasado… Es solo una idea muy teórica, no demostrada empíricamente”, dice a El Confidencial, al tiempo que cuenta que varios pacientes acuden a consulta a preguntarle por esta relación.

Una dieta bien tolerada

El estudio se realizó con 25 pacientes que padecían astrocitomas, los cuales siguieron un tipo de dieta cetogénica, la dieta Atkins modificada con ayuno intermitente, durante ocho semanas. Esta forma de comer incluye alimentos como beicon, huevos, mantequilla, verduras y pescado. Los participantes se reunieron con un dietista al comienzo del estudio y después cada dos semanas. Cinco días a la semana siguieron la dieta Atkins modificada, que combinaba la restricción de carbohidratos con altas cantidades de grasas. Ayunaron dos días a la semana, ingiriendo hasta el 20% de la cantidad diaria recomendada de calorías.

El objetivo principal del estudio era comprobar si los sujetos podían seguir la dieta sin efectos secundarios graves. Un total de 21 personas completaron el estudio y el 48% siguió la dieta por completo. Pero las pruebas de orina mostraron que el 80% de las personas alcanzaron el nivel en el que su cuerpo usaba principalmente grasas y proteínas como combustible, en lugar de carbohidratos.

La dieta fue bien tolerada. Dos personas tuvieron efectos secundarios graves durante el estudio: una no estaba relacionada con la dieta y la otra posiblemente estaba relacionada.

Foto: La dieta cetogénica, a examen. (iStock)

Al final del estudio, se observaron cambios en el metabolismo del cuerpo y del cerebro. Los niveles de hemoglobina A1c, los niveles de insulina y la masa corporal grasa disminuyeron. También se registró un aumento de la masa corporal magra (lípidos que constituyen una reserva de energía para el cuerpo). Los escáneres especializados que detectan cambios en los metabolitos cerebrales mostraron un aumento en las concentraciones de cetonas y cambios metabólicos en el tumor.

"Por supuesto que se necesitan más estudios para determinar si esta dieta puede prevenir el crecimiento de tumores cerebrales y ayudar a las personas a vivir más tiempo, pero estos resultados muestran que la dieta puede ser segura para las personas con tumores cerebrales y producir cambios exitosos en el metabolismo del cuerpo y el cerebro", concluye Strowd.

Del mismo modo, el oncólogo español recuerda que es un estudio piloto, que podría servir para que en un futuro se pueda avanzar hacia una fase 2 donde se pueda demostrar si realmente es eficaz para frenar la expansión tumoral. “Pero de momento solo se ha visto que es un tratamiento que los pacientes pueden hacer sin problema, que no hay toxicidad muy marcada y que los pacientes se comprometen a hacerlo sin demasiadas complicaciones”, apunta Sepúlveda.

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