Al descubierto la razón principal de lesiones en los runners
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Al descubierto la razón principal de lesiones en los runners

La forma en que se inclina el corredor puede ser uno de los factores que contribuyen al dolor de rodilla, el síndrome de estrés tibial medial o el dolor de espalda

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Foto: Unsplash.

No hay duda de que ser un atleta ha pasado a convertirse en una profesión de riesgo. Y si no que se lo pregunten a Rafael Nadal, Messi o Paul Gasol, entre otros muchos que en algún momento han resultado ‘tocados’.

Como revela la institución estadounidense Freno a las Lesiones Deportivas, "estamos observando una tendencia alarmante de lesiones a nivel profesional entre los jóvenes deportistas”. Los cirujanos ortopédicos de la Sociedad añaden: “El número de lesiones está alcanzando proporciones epidémicas y los jóvenes están sucumbiendo a ellas por sobreentrenamiento y traumatismos”.

El punto débil, las rodillas

Y los corredores son unos de los más afectados. Un trabajo del 'Bristish Journal of Sports Medicine' destaca: “La incidencia de lesiones por carrera en las extremidades inferiores varió del 19,4% al 79,3%. El sitio predominante de estas lesiones fue la rodilla. Hubo una fuerte evidencia de que una larga distancia de entrenamiento por semana en corredores masculinos y un historial de lesiones previas eran factores de riesgo de lesiones, y que un aumento en la distancia de entrenamiento por semana era un factor protector para las lesiones de rodilla".

"La forma en que se inclina puede ser un factor que contribuya al dolor de rodilla, el síndrome de estrés tibial medial o el dolor de espalda"

La incidencia de lesiones por carrera en las extremidades inferiores varió del 19,4% al 79,3%. El sitio predominante de estas lesiones fue la rodilla, según los estudios publicados y recogidos en PubMed-Medline.

En este sentido, Manuel Villanueva, director médico del Instituto Avanzado de Fisioterapia y Medicina Deportiva Avanfi, “la tendinopatía de la cintilla iliotibial o 'rodilla del corredor' es una lesión por sobreuso que afecta a la banda iliotibial y se caracteriza por la aparición de dolor en la cara lateral de la rodilla, donde se produce una fricción entre la cintilla y el epicóndilo lateral. Es muy frecuente en los corredores de media y larga distancia, pero no es exclusivo de ellos. También aparece en ciclistas, remeros y otros deportistas”.

E insiste: “Durante los ciclos de flexión y extensión de la rodilla (correr, bici, remo, elíptica…), el músculo tensor de la fascia lata y la cintilla iliotibial ayudan a la estabilidad de la cadera y de la articulación, y sus posiciones se van compensando”.

La forma de correr

Ahora, un nuevo estudio publicado en 'Human Movement Science' reconoce: "La flexión del tronco es una variable biomecánica poco estudiada que potencialmente influye en el rendimiento de la carrera y la susceptibilidad a las lesiones. Presentamos y probamos un modelo teórico que relaciona el ángulo de flexión del tronco con los parámetros de la zancada, los momentos articulares y las fuerzas de reacción del suelo que han sido implicadas en las lesiones por esfuerzos repetitivos".

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Foto: iStock.

La flexión del tronco, el ángulo en el que un corredor se inclina hacia adelante desde la cadera, puede variar enormemente: los corredores tienen ángulos autoinformados de aproximadamente -2 grados a más de 25. El trabajo, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Colorado en Denver (EEUU), encontró que una mayor flexión del tronco tiene un impacto significativo en la longitud de la zancada, los movimientos de las articulaciones y las fuerzas de reacción del suelo. La forma en que se inclina puede ser uno de los factores que contribuyen al dolor de rodilla, el síndrome de estrés tibial medial o el dolor de espalda.

"Esto fue la molestia que se convirtió en un estudio", dice Anna Warrener, autora principal y profesora asistente de antropología. Warrener trabajó en la investigación inicial durante su beca de posdoctorado con Daniel Liberman, en el Departamento de Biología Evolutiva Humana de la Universidad de Harvard. "Cuando [Lieberman] estaba preparándose para sus maratones, notó que otras personas se inclinaban demasiado hacia adelante mientras corrían, lo que tenía muchas implicaciones para sus miembros inferiores. Nuestro estudio se construyó para descubrir qué eran".

Lesiones por uso excesivo

La cabeza, los brazos y el tronco constituyen aproximadamente el 68% de la masa corporal total. Los pequeños cambios en la flexión del tronco tienen el potencial de alterar sustancialmente la cinemática de las extremidades inferiores y las fuerzas de reacción del suelo (GRF, de sus siglas en inglés) durante la carrera.

Para estudiar los efectos posteriores, Warrener y su equipo reclutaron a 23 corredores sin lesiones entre las edades de 18 y 23. Registraron a cada participante corriendo pruebas de 15 segundos en su posición de tronco autoseleccionada y otros tres: un 10, 20 y un ángulo de flexión de 30 grados. Pero para que el estudio funcionara, primero tenían que averiguar cómo hacer que cada runner se doblara en la inclinación correcta.

"Tuvimos que crear una forma en la que razonablemente pudiéramos obligar a alguien a inclinarse hacia adelante y que no los hiciera sentir tan incómodos como para cambiar todo lo relacionado con su forma de andar", señalan los autores. El equipo colgó una clavija de plástico liviana del techo justo por encima de las cabezas de los corredores, moviéndola hacia arriba o hacia abajo, según el ángulo necesario.

Contrariamente a la hipótesis original del equipo, la longitud media de la zancada disminuyó 13 cm y su frecuencia aumentó de 86,3 zancadas/min a 92,8 zancadas/min. El adelantamiento relativo a la cadera aumentó un 28%.

Golpes y zancadas

"La relación entre la frecuencia de los golpes y la longitud de la zancada nos sorprendió", afirma Warrener. "Pensamos que cuanto más te inclinas hacia adelante, tu pierna necesitaría extenderse más para evitar que tu masa corporal caiga fuera de la zona de apoyo. Como resultado, la frecuencia de zancada y el sobrepaso aumentarían. Lo contrario era cierto. La longitud de la zancada se acortaba y el ritmo de esta aumentó".

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Foto: iStock.

Warrener cree que esto puede deberse a una disminución en la fase aérea (si no reciben tanto tiempo en el aire, los corredores darán pasos más cortos), lo que significa que los movimientos de piernas se aceleraron como resultado de la reducción del movimiento hacia adelante.

"El acto de balancear la pierna es realmente costoso mientras corres", agrega. Y subraya: "Hacerlo girar más rápido mientras se inclina hacia adelante puede significar un mayor costo locomotor".

En comparación con la flexión natural del tronco de los participantes, el aumento de los ángulos condujo a una cadera más flexionada y una articulación de la rodilla doblada. Una inclinación más grande también cambió la posición del pie y las extremidades inferiores de los corredores, lo que provocó un mayor impacto de GRF en el cuerpo (tasa de carga en un 29%; fuerza de reacción vertical del suelo en el impacto transitorio en un 20%).

La combinación del ángulo de flexión del tronco, la colocación del pie y la pierna y las variables de GRF muestra que la flexión excesiva del tronco podría ser una de las causas de la forma de correr que resulta perjudicial y, según Warrener, es clave para comprender cómo las diversas formas de carrera optimizan el rendimiento.

"El panorama general es que correr es una experiencia para todo el cuerpo", dijo Warrener. "Los investigadores deberían pensar en los efectos posteriores de la flexión del tronco al estudiar la biomecánica de la carrera".

La manifestación

Manuel Villanueva reconoce que en la 'rodilla del corredor', el dolor es "generalmente mecánico y aparece sobre todo al correr o al subir y bajar escaleras. Puede acentuarse al correr cuesta abajo o a ritmos lentos, porque aumenta el roce de la cintilla en estas situaciones". La exploración de las piernas "puede demostrar alguna de las alteraciones predisponentes, como banda tibial retraída, torsión tibial interna, genu varo, pronación del retropié, mediopié y anomalía en el despegue del pie, debilidad de los abductores de la cadera y diferencias de longitud de las extremidades; y factores extrínsecos: sobreentrenamiento, calzado inapropiado y terreno duro e irregular".

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