Cambia la carne por huevos y tu corazón estará mucho más sano
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Estudio en hombres

Cambia la carne por huevos y tu corazón estará mucho más sano

El foco está en la salud cardiovascular y, después de estudiar durante 30 años a 43.000 varones, las conclusiones son para pensarse cambiar la dieta

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Poco ha durado la alegría para los carnívoros. Después del revuelo organizado en 2015 a raíz de la difusión del informe realizado por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), de la Organización Mundial de la Salud, que calificaba la carne roja y procesada como un posible carcinógeno, se han ido sucediendo (y matizando) las conclusiones del mismo. Un trabajo publicado en 'Annals of Internal Medicine' concluía, después de analizar 17 ensayos clínicos, que no hay pruebas sólidas de que comer carne roja o procesada aumente el riesgo de cáncer, diabetes o enfermedad cardiovascular, como detallaba en su blog el Dr. Ángel Durántez.

El riesgo cardiovascular cae un 14% al remplazar el consumo de carne por proteínas vegetales (nueces, legumbres y soja)

A pesar del rigor de publicación y de la calidad científica del panel de autores, muchos no han dado por zanjado el asunto y han seguido indagando en las repercusiones que tiene comer carne. Especialmente activos en este campo son los investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, que han vuelto a la carga con nuevos hallazgos. Esta vez, los científicos, liderados por Walter C. Willet y Laila Al-Shaar, del Departamento de Nutrición de Harvard, han encontrado que sustituir la carne roja por cereales integrales y lácteos, y la carne procesada (salchichas, embutidos, tocino, etc) por huevos, reduce el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria. Traducido a cifras: en el primer caso, el peligro disminuye un 14%, pero el beneficio aumenta hasta el 20% cuando se remplaza la carne procesada por huevo.

Mejor con proteínas vegetales

La investigación, publicada en el 'British Medical Journal', se ha desarrollado sobre 43. 272 hombres, de 53 años de edad media (entre 40 y 75 años), participantes en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (iniciado en 1986) que estaban sanos (no tenían cáncer ni problemas cardiacos) al inicio del programa.

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A lo largo de más de 30 años, los participantes respondieron un cuestionario cada 4 años donde informaban de su historial médico y de su estilo de vida. En esas tres décadas, se documentaron 4.456 eventos de enfermedad coronaria, de los que 1.860 fueron mortales.

El grupo de Walter C. Willet y Laila Al-Shaar examinó la relación entre la carne roja total -procesada y sin procesar- y el riesgo de cardiopatía coronaria, y evaluó los efectos de sustituir la carne por otras proteínas en el riesgo de cardiopatía. Además, a diferencia de otros estudios anteriores, sí compararon las carnes con otras fuentes de proteínas y energía (legumbres, vegetales, lácteos y pescados).

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Después de considerar otros factores de riesgo cardiovascular (antecedentes familiares, consumo de tabaco y alcohol, índice de masa corporal, etc), los científicos encontraron que por cada ración diaria de carne, aumenta un 12% el riesgo de enfermedad coronaria (un 15% si es procesada). Sin embargo, si se cambia la carne por fuentes de proteínas vegetales (nueces, legumbres y soja), el riesgo cardiaco se reduce un 14%, un beneficio que es todavía mayor (18%) para los hombres mayores de 65 años.

Efectos en el colesterol

Las bondades se repiten al cambiar la carne fresca por cereales integrales y productos lácteos (leche, queso y yogur), y las salchichas y embutidos por huevos. Y, curiosamente, los que más se benefician del cambio de las carnes procesadas son los hombres más jóvenes (una caída del riesgo del 20%).

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¿Y qué pasa con el pescado? Los expertos de Harvard no han encontrado que el riesgo coronario se modifique al sustituir la carne por el pescado aunque, argumentan, tal vez sea por el modo de prepararlo o porque también se trate de pescados procesados.

Los autores admiten que las conclusiones son producto de la observación, pero “la coherencia con los hallazgos de estudios aleatorizados que documentan los beneficios sobre los lípidos en sangre cuando la carne roja se remplaza por fuentes de proteínas vegetales respalda la causalidad”, argumentan.

También admiten que la muestra no se corresponde con la población general, ya que se trata de hombres con un nivel socioeconómico más alto.

Hechas estas matizaciones, insisten: "Los hallazgos son consistentes con los efectos de estos alimentos sobre los niveles de lipoproteínas de baja densidad y respaldan el beneficio para la salud de limitar el consumo de carne roja y sustituirla por fuentes de proteínas vegetales". Además, el cambio también tiene importantes beneficios ambientales.

Este trabajo hace hincapié en la recomendación de la Fundación Española del Corazón de moderar el consumo de carnes frescas y embutidos para minimizar el peligro de morir por una enfermedad cardiaca. Las alternativas también son deliciosas (y proteicas).

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