Si estás quemado, el infarto no es el único peligro para tu corazón
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Estudio en 11.400 personas

Si estás quemado, el infarto no es el único peligro para tu corazón

El estrés mantenido tiene consecuencias graves para la salud cardiovascular. Además del temido ataque cardiaco, también está relacionado con la arritmia más frecuente

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Foto: Unsplash/@officestock.

Trabajo, familia, economía, relaciones sociales, el jefe, el tráfico... Las obligaciones y la sensación de no tener tiempo para atender eficazmente todas las obligaciones diarias es desmoralizante, nos vacía de energía y nos cansa hasta que llegamos al punto del agotamiento vital o 'burnout'.

Pero, cuidado, ese estrés mantenido repercute negativamente en el sistema inmunológico, desencadena cefaleas, contracturas musculares y hasta se busca un nexo entre estrés y cáncer. Lo que sí está demostrado es que el estrés aumenta el riesgo cardiovascular, una reacción en la que está involucrada la amígdala cerebral (implicada en el estrés), según una investigación de la Facultad de Medicina de Harvard publicada en la revista 'The Lancet'.

La angina de pecho y el infarto agudo de miocardio son dos de las consecuencias más conocidas que se relacionan con el estrés, pero la ciencia acaba de revelar que existen otras manifestaciones del estrés psicológico en la salud cardiaca. Concretamente, se le apunta como un desencadenante de la fibrilación auricular, la alteración del ritmo cardiaco más frecuente entre la población (afecta, aproximadamente, a un millón de personas en España y a 17 millones en Estados Unidos).

"El agotamiento vital está provocado por un estrés profundo y continuado en el trabajo o el hogar y hay que diferenciarlo de depresión"

Esta arritmia se relaciona con el envejecimiento y, a partir de los 40 años, los casos de fibrilación auricular aumentan hasta llegar al 4% de la población, una cifra que recoge la 'Revista Española de Cardiología'. El gran peligro de la fibrilación auricular es que puede originar trombos (coágulos de sangre que obstruyen una vena o una arteria) que deriven en ictus o infartos, con graves consecuencias para la salud, incluso la muerte.

Un gran estudio epidemiológico sobre más de 11.400 participantes ha detectado la relación entre el agotamiento y los sentimientos negativos y la fibrilación auricular, un hallazgo difundido a través del 'European Journal of Preventive Cardiology'.

Más atención al estrés

"El agotamiento vital está causado, generalmente, por un estrés prolongado y profundo en el trabajo o en el hogar", aclara el autor principal del estudio, Parveen K. Garg, del Departamento de Cardiología de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, una puntualización necesaria para diferenciar el burnout de la depresión, que "se caracteriza por un bajo estado de ánimo, culpa y poca autoestima". Garg destaca el alcance de los hallazgos de su trabajo porque "establecen aún más el daño que puede provocar en las personas que sufren de agotamiento que no se controla".

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Foto: unsplash/@giulia_bertelli.

La angustia psicológica se incluye entre los factores de riesgo para la fibrilación auricular, si bien estudios científicos previos han mostrado resultados mixtos. Además, hasta el trabajo del European Journal of Preventive Cardiology , no se había evaluado la asociación específica entre el agotamiento vital y la fibrilación auricular.

Los autores entrevistaron a más de 11.000 personas y les preguntaron sobre sus sentimientos de burnout, ira, uso de antidepresivos y apoyo social, y los sometieron a un seguimiento durante 25 años para dar tiempo a que apareciese la arritmia. Transcurrido ese plazo, encontraron que los participantes con los niveles más altos de agotamiento vital tenían un 20% más de riesgo de desarrollar fibrilación auricular en el transcurso del seguimiento en comparación con aquellos con poca o ninguna evidencia de agotamiento vital.

No obstante, Garg admite que es necesaria más investigación para determinar con exactitud el mecanismo que hace que esa situación psicológica favorezca el desarrollo de fibrilación auricular. Aun así, sugiere que "el agotamiento vital se asocia con una mayor inflamación y una mayor activación de la respuesta fisiológica al estrés del cuerpo, y cuando ambas cosas se desencadenan crónicamente, pueden tener efectos graves y perjudiciales en el tejido cardiaco, lo que podría conducir al desarrollo de esta arritmia".

Del envejecimiento al deporte intenso

Javier Jiménez-Candil, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología, destaca a Alimente el interés que tiene este trabajo epidemiológico debido a que "pone de manifiesto una realidad que está ahí y a la que muchas veces no prestamos demasiado interés en las consultas", en referencia al agotamiento vital. Sin embargo, recalca que la fibrilación auricular, "que es una de las epidemias del siglo XXI", es un trastorno multifactorial (aparece por múltiples causas, la principal es el envejecimiento pero también en supervivientes de infartos o, incluso, en personas que hacen deporte intensivamente). "Cada vez hay más afectados, un incremento que puede ser porque cada vez se diagnostica mejor o porque se hacen muchas cosas mal", añade.

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El también profesor de la Universidad de Salamanca insiste en que la conclusión del artículo del 'European Journal of Preventive Cardiology' se deriva de un análisis epidemiológico, por lo que no ha investigado los mecanismos fisiopatológicos de esa asociación, aunque sí pone al descubierto que "el impacto del estrés está ahí y es una realidad a la que, en muchas ocasiones, no prestamos la atención debida. Debería haber profesionales de la salud que hicieran consejo de manejo del estrés", una sugerencia que va en la línea de "la nueva medicina, que es cada vez más preventiva".

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Foto: Unsplash/@quinoal.

¿El burnout es el único sentimiento capaz de alterar el ritmo cardiaco? Pues parece que así es. Parveen Garg asegura que en su estudio no se encontraron conexiones entre la ira, el uso de antidepresivos o el pobre apoyo social y el desarrollo de fibrilación auricular, "aunque dos estudios previos detectaron una asociación significativa entre el uso de antidepresivos y un mayor riesgo de fibrilación auricular", admite.

Y en sintonía con Jiménez-Candil dice que también "se necesita más investigación para identificar acciones concretas para que los médicos ayuden a los pacientes con agotamiento". En bien de la salud cardiaca de los ciudadanos, aboga por hacer todo lo posible para evitar caer en el agotamiento y enseñar a manejar los niveles de estrés como una forma para conservar la salud cardiovascular.

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