Dermatitis, calambres, intoxicación, edemas... los otros riesgos de la ola de calor
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Menos conocidos por la población

Dermatitis, calambres, intoxicación, edemas... los otros riesgos de la ola de calor

Algunos síntomas de una insolación o un golpe de calor (náuseas, cansancio, sudoración, piel fría, pálida o húmeda, fiebre...) son conocidos, pero otros pasan desapercibidos

placeholder Foto: Primera ola calor del año. (EFE)
Primera ola calor del año. (EFE)

Por "extensión, duración e intensidad", la primera ola de calor del verano en 2021 ha llegado, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Se trata de un episodio de calor "muy adverso", pues se prevé que se registren temperaturas "muy altas, inusuales y extremas" para esta época del año tanto de día como de noche. El domingo comenzó una escalada de las temperaturas, que tendrá continuidad durante los próximos días.

Desde el Ministerio de Sanidad recuerdan las recomendaciones frente a las temperaturas extremas y hace hincapié en que el calor está relacionado con el agravamiento de enfermedades previas y determinadas patologías.

Entre los riesgos más comunes se encuentran el agotamiento, el golpe por calor y la insolación. Ante estos, Sanidad subraya que es importante conocer los síntomas de estos problemas para actuar de forma rápida y efectiva y minimizar los riesgos para la salud. Así, los síntomas que indican que se puede padecer un agotamiento por calor abarcan desde el dolor de cabeza, náuseas, mareos, vómitos, cansancio, sudoración, piel fría, pálida o húmeda, fiebre menor de 40 °C, pulso rápido y débil.

Foto: Así debes protegerte ante una ola de calor con valores inusuales. (EFE)

Además de estos síntomas que debemos atender conocidos por la mayoría de la población —y de los que ya hemos explicado cómo combatirlos en otras ocasiones—, hay otros signos de estar sufriendo esta ola de calor de los que se habla menos, pero que no debemos ignorar.

Calambres

Los expertos de la Clínica Mayo explican que el agotamiento por calor es una afección cuyos síntomas pueden comprender sudoración abundante y pulso acelerado como consecuencia del aumento excesivo de la temperatura del cuerpo. Es uno de los tres síndromes relacionados con el calor; los calambres por calor son el más leve y la insolación, el más grave.

Cuando hace calor, el cuerpo se enfría principalmente a través de la sudoración, que regula la temperatura corporal. Sin embargo, por ejemplo, cuando haces ejercicio de forma extenuante o haces esfuerzos excesivos en clima cálido y húmedo, el cuerpo tiene menos posibilidad de enfriarse de forma eficiente.

Como resultado, el cuerpo tiene calambres por calor, la forma más leve de enfermedad relacionada con el calor. Los signos y síntomas de calambres por calor generalmente comprenden sudoración intensa, fatiga, sed y calambres musculares. El tratamiento inmediato generalmente evita que los calambres por calor avancen hasta llegar al agotamiento por calor.

Para evitarlos debemos:

  • Descansar en un ambiente fresco.
  • Beber líquidos que lleven sales, como el suero oral o la limonada alcalina (zumo de limón al que se añade agua, un poco de sal y bicarbonato).

Dermatitis

El exceso de sudoración provocado por la ola de calor puede traer consigo una dermatitis. En concreto, estos días pueden aparecer granos del tamaño de una cabeza de alfiler, rojos o blanquecinos, con picor, en la frente, cara, cuello, pecho o espalda. Puede darse en cualquier edad, pero es más frecuente en los niños.

Foto: El kiwi es uno de los alimentos más ricos en vitamina C. (iStock)

Para tratar de evitarla, la Comunidad de Madrid recomienda:

  • Utilizar ropa ligera que absorba la humedad (algodón).
  • Mantener una buena higiene asegurando frescor y poca humedad en las partes afectadas.
  • Evitar los polvos de talco y cremas espesas que dificultan la salida del sudor.
  • Para el picor pueden ser útiles las lociones refrescantes a base de mentol o calamina, o los antihistamínicos por vía oral.

Edema

Del mismo modo, este excesivo calor nos pone más en riesgo de tener edemas. Se trata de una acumulación de líquido, fundamentalmente en tobillos y piernas, que se da sobre todo en personas con varices u otras enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos como hipertensión, diabetes, etc.

Foto: Foto: iStock.

En este caso se recomienda:

Quemaduras

Cuando nos expongamos al sol tenemos que tener especial cuidado estos días. En los casos más habituales se aprecia un enrojecimiento de la piel que puede ser muy doloroso. En casos más graves pueden formarse ampollas.

Foto: Foto: iStock.

En el caso de sufrir quemaduras debemos:

  • Aplicar agua fría en forma de ducha, baño, compresas.
  • Aplicar alguna crema hidratante y refrescante.
  • Analgésicos como aspirina o paracetamol.
  • En caso de ampollas, no romperlas para evitar el riesgo de infección. En los niños pequeños, sobre todo si las ampollas son grandes, está indicada la consulta médica.

Intoxicaciones alimentarias

La Organización Colegial Veterinaria (OCV) advierte sobre el riesgo de que se produzca un aumento de las intoxicaciones alimentarias durante el verano. "Cada año se producen en España más de 400 brotes, sin embargo, es la época estival la que supone un mayor riesgo debido a que se dan las condiciones idóneas para el desarrollo de los microorganismos que las producen", señalan.

Las altas temperaturas contribuyen a que ciertas bacterias que están presentes en el ambiente crezcan de una forma más rápida e infecten los alimentos que vamos a consumir. Las temperaturas entre los 30 y los 40 grados favorecen el crecimiento de los microorganismos que causan las intoxicaciones alimentarias. Entre las bacterias más comunes están la Salmonella, el Anisakis, la Escherichia coli o la Listeria monocytogenes.

Foto: Los huevos, uno de los principales vectores de transmisión. (iStock)

Para evitar la proliferación de los microorganismos, los productos que precisen de refrigeración se deben conservar por debajo de los 5 grados y, por otro lado, aquellos alimentos que deban ser cocinados deben alcanzar al menos los 65 grados durante su tiempo de cocinado.

Además de la temperatura, que contribuye a que la cadena de frío pueda llegar a romperse, la OCV advierte de que la humedad es otro de los factores que facilita la proliferación de gérmenes, por lo que hay que tener una mayor precaución en los lugares más húmedos.

Evita la cerveza y el tinto de verano

Como consejo por si necesitas hidratarte: evita los tercios y botellines. Aunque una cerveza bien fresquita o un tinto de verano con hielos parezcan una buena opción para refrescarse con el calor, lo cierto es que el consumo de alcohol propicia la deshidratación. Y es que sus conocidos efectos diuréticos y a la necesidad de expulsar más líquidos de los ingeridos, según el estudio 'El alcohol en Europa: Una perspectiva de salud pública', elaborado por el Instituto para el Estudio del Alcohol del Reino Unido.

Foto: Foto: iStock

El doctor Antoni Gual, de la Unidad de Alcohología del Hospital Clínic de Barcelona, ratificó este dato y aseguró que "se tiene tendencia a pensar que las bebidas alcohólicas van bien cuando uno tiene sed, pero también es conocido por todo el mundo que cuando uno toma cerveza, la tendencia a orinar aumenta extraordinariamente porque el alcohol tiene un efecto diurético".

Cuando se toman bebidas alcohólicas, esa ingesta lleva a eliminar el alcohol gastando más agua de la que se ha ingerido y, por lo tanto, se acaba produciendo un efecto de deshidratación. "Es común que toda persona que haya bebido en exceso, al día siguiente se despierte con mucha sed. Una de las recomendaciones que se dan es que se consuma agua a la vez que se bebe, ya que el efecto deshidratador del alcohol vendrá enseguida", agregó el doctor Gual. Según este experto, "para hidratarse no es recomendable el consumo de alcohol; lo más recomendable es el agua".

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