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Vivir con fibromialgia, pero sin dolor: el sueño que puede convertirse en realidad
  1. Bienestar
Esperanza para miles de enfermos

Vivir con fibromialgia, pero sin dolor: el sueño que puede convertirse en realidad

Científicos de Londres y Suecia han unido sus fuerzas para descubrir alternativas efectivas contra el sufrimiento crónico causado por esta enfermedad

Foto: Foto: Unsplash/@ivalex
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La fibromialgia es sinónimo de sufrimiento. Esta enfermedad, llamada literalmente dolor de los tejidos, impacta diariamente en la vida de más de un millón de personas, según los datos de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de fatiga Crónica (SEFIFAC).

La sensación de dolor agudo generalizado o el cansancio permanente son una realidad cotidiana para todas estas personas, especialmente entre las mujeres, que suponen 8 de cada 10 pacientes diagnosticados. Mientras siguen con sus vidas a la espera de un tratamiento efectivo, un grupo de psiquiatras, psicólogos y neurocientíficos han dado con un avance significativo en la lucha contra esta afección.

Los anticuerpos son la verdadera causa de la enfermedad, y por tanto la clave para su tratamiento

Hasta ahora los especialistas pensaban que su origen se encontraba en el cerebro, pero este estudio ha demostrado que el sistema inmunológico también está directamente implicado en el desarrollo de la enfermedad. De hecho, los científicos han constatado que, al inyectar en ratones sanos diferentes dosis de anticuerpos procedentes de personas afectadas por fibromialgia, los síntomas se trasladan desde el paciente donante de anticuerpos hasta el animal receptor.

La conclusión de los especialistas es contundente: los anticuerpos son la verdadera causa de la enfermedad, y por tanto la clave para su tratamiento definitivo. En palabras del investigador principal del proyecto, David Andersson: “Este descubrimiento proporciona a la medicina nuevas opciones terapéuticas y una esperanza real para los pacientes con fibromialgia”.

Un problema de base

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En efecto, una de las grandes dificultades que presentaba hasta este momento el tratamiento de la fibromialgia es la premisa de que, en realidad, los dolores fibrilares y articulares de los pacientes de fibromialgia nacían de un problema del sistema nervioso central.

Tal y como recoge un estudio conjunto de los Institutos de Neurociencia, Fibromialgia y la Unidad Especial Médico-Quirúrgica del Hospital Clínic de Barcelona, los tratamientos que se siguen aplicando hoy en día se basan en medicamentos paliativos, como analgésicos y antidepresivos, junto a diferentes terapias ocupacionales que van desde la práctica de deportes aeróbicos hasta la fisioterapia.

Una vez descartada la teoría de los trastornos cerebrales, este estudio sueco-británico da a entender que si el origen de los síntomas se encuentra en el sistema inmunológico, las terapias orientadas a corregir los niveles de anticuerpos en el organismo deberían ser más efectivas para combatir la enfermedad. De hecho, ya existen terapias que se aplican de forma segura en el tratamiento de otras dolencias de tipo inmunológico, como la esclerosis o la artritis.

El enemigo en casa

En realidad, la responsabilidad de los anticuerpos en el desarrollo de la fibromialgia ha llegado a sorprender a los propios investigadores. Así lo reconoce el doctor Andreas Goebel, investigador clínico principal de la Universidad de Liverpool: "Cuando inicié este estudio en el Reino Unido, esperaba que algunos casos de fibromialgia fueran autoinmunes, pero este experimento ha revelado que los anticuerpos causan dolor en cada uno de los pacientes reclutados".

Aunque ser inmune signifique estar protegido frente a una amenaza externa, una alteración de las células, tejidos u órganos que componen nuestro sistema inmunológico puede resultar perjudicial para nuestra salud. Este es precisamente el caso de las citoquinas.

El 90% de los pacientes padecen también cansancio, entre el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión

Una parte de estas células defensivas cumplen una función proinflamatoria, mientras que otras actúan de forma inversa. Según la prestigiosa investigadora Coskun Benlidayi, el exceso de citoquinas proinflamatorias está detrás de la activación de los receptores del dolor que causa la fibromialgia. De ahí que la aplicación de las citoquinas antiinflamatorias pueda constituir uno de los remedios eficaces para miles de pacientes en todo el mundo.

Un drama personal de impacto global

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A pesar de que los problemas sociales derivados de la fibromialgia carezcan de una presencia proporcional a su importancia en la agenda política, cabe destacar que este fenómeno repercute de manera notable en nuestro sistema de salud.

A la luz de un estudio difundido por SEFIFAC en mayo de 2020, casi la cuarta parte de los médicos de familia reconocieron sentirse “agotados al tratar esta enfermedad”. Un dato recogido durante la primera ola de la pandemia Covid-19, el momento de mayor vulnerabilidad para todos los pacientes afectados por el dolor crónico.

Para estos enfermos, la fibromialgia acaba suponiendo un verdadero obstáculo en todas las facetas de su vida, ya que según datos recabados por la Fundación Española de Reumatología, el 90% de los pacientes padecen también cansancio, el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión.

Descubrimientos como el realizado por el King's College de Londres, la Universidad de Liverpool y el Instituto Karolinska suponen una ayuda inestimable en la carrera sanitaria por acabar con el dolor crónico que acompaña a los enfermos de fibromialgia.

La fibromialgia es sinónimo de sufrimiento. Esta enfermedad, llamada literalmente dolor de los tejidos, impacta diariamente en la vida de más de un millón de personas, según los datos de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de fatiga Crónica (SEFIFAC).

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