Claves para que niños, padres y profesores se adapten a una nueva vuelta al cole distinta
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La 'nueva normalidad'

Claves para que niños, padres y profesores se adapten a una nueva vuelta al cole distinta

Las secuelas psicológicas provocadas durante el último año han afectado especialmente a los menores y a los adolescentes

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Tras un curso escolar de lo más atípico, los alumnos, los padres y los profesores se preparan para una vuelta al cole que de nuevo contará con medidas excepcionales debido a la situación actual del covid-19. Desde los comienzos de la pandemia, todos ellos han activado el 'modo supervivencia' para adaptarse con sus recursos lo mejor posible a una situación que nunca antes habíamos vivido.

Todo ello ha provocado secuelas psicológicas, tanto en mayores como menores; la diferencia es que los niños y adolescentes están viviendo un doble proceso de cambio, ya que no solo están experimentando las distintas situaciones de la pandemia, sino que están en pleno desarrollo cerebral, con cambios a nivel físico, incluso hormonal, lo cual dificulta la autorregulación emocional.

Los 'role-playing' o teatros ayudan a asentar los nuevos conocimientos y a gestionar el estrés al incidir en su autonomía

Según el informe 'Young people championing post-pandemic futures', los niños y jóvenes son quienes se encuentran entre los más afectados por la pandemia, especialmente las niñas y mujeres. Entre las causas encontramos el aislamiento, la soledad, la modificación de sus rutinas, la preocupación sobre el futuro, los cambios rápidos en el estilo de vida, la interrupción de la educación y la inseguridad laboral. Si atendemos a otros datos, el Consejo General de la Psicología en España prevé que, en los próximos años, la demanda de terapia psicológica podría aumentar hasta un 60% en niños, frente a un 11-33% en adultos.

Todo lo anteriormente expuesto hace que los menores se encuentren en un estado emocional más vulnerable, y que cualquier cambio, ya sea positivo o negativo, les genere mayor estrés y dificultad para adaptarse que los adultos. Por esta razón, desde TherapyChat ofrecen varias estrategias para que los padres puedan ayudar a los niños en su vuelta al cole. Y, además, otras para que los profesores puedan adaptarse de la mejor manera posible.

Vuelta al cole, ¿afecta a todos por igual?

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Aída Rubio, directora del Servicio de Psicología y Psicóloga Sanitaria en TherapyChat, y María Calvo Aguado, especialista en clínica infanto-juvenil y psicóloga sanitaria en TherapyChat explican en El Confidencial que “la vuelta al cole sin duda representa un punto de reinicio que les va a reclamar un mayor nivel de atención, de actividad y de esfuerzo”.

En función de las características personales de cada alumno la adaptación a la rutina puede ser más o menos favorable. “Por ejemplo, es de prever que lo harán mejor aquellos que hayan podido desconectar y descansar en las vacaciones, que tengan un entorno familiar seguro o que tengan unos buenos amigos esperándolos en la vuelta al cole”, explican las expertas. Y esto ocurre, según nos cuentan, porque más que la edad, lo que influyen son las experiencias previas y que la estabilidad que tenga su vida.

La plasticidad neuronal del niño es muy superior a la de un adulto, por lo que su cerebro es más flexible ante los cambios

Sin embargo, los miedos evolutivos en la infancia se consideran un factor influyente en la adaptabilidad del menor. Son aquellos que aparecen en determinados intervalos de la edad. “Los más pequeños tendrán más miedo a la separación de los padres; a partir de los 8-11 años despuntarán los miedos a la crítica y en torno al rendimiento escolar; y en la adolescencia, aparecerán mayores inseguridades en cuanto a la apariencia física y las relaciones sociales”. Aunque es cierto que los niños tienen una capacidad de adaptación muy alta porque, según las psicólogas de TherapyChat, "su plasticidad neuronal es muy superior a la de un adulto, lo que quiere decir que su cerebro (y por tanto su comportamiento) es más flexible ante los cambios". Y aconsejan a los padres que les expliquen la vuelta al cole con normalidad, sin mostrar extrañeza o incertidumbre. "Es clave que ellos perciban esa seguridad. No se trata de mostrarse como superhéroes, pero sí de hacerles saber que si surgen dificultades o cambios a mitad de curso, se solventarán y tendrán el apoyo de los padres y del colegio", puntualizan. Lógicamente, aclaran, es aconsejable adaptar el nivel de información que damos según el nivel de desarrollo del niño y su capacidad para entender la situación, “tratando de no saturarles o preocuparles innecesariamente, pero tampoco de infantilizarles”.

Estrategias para que los padres ayuden a los niños

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Pero no sólo depende del alumno. Los padres van a tener un papel clave en el éxito o no de la adaptación de los pequeños. ¿Cómo pueden hacerlo? Las especialistas nos dan algunas herramientas como el apoyo y amor (eso sí, sin caer en la sobreprotección). “Está bien prestarles esta pequeña muleta emocional en momentos que para ellos son de incertidumbre y cambio. Es posible que estén más revueltos y que esto exija una dosis de paciencia extra a los padres, pero es importante que ellos sientan que les aportan seguridad, firmeza y cariño para adaptarse a la rutina del curso”, añaden.

Otro factor importante es cómo los padres hablan acerca del colegio o, incluso, de su propia vuelta al trabajo, ya que, apuntan, “los niños son esponjas y entienden el mundo a través de la mirada de los padres, así que si estos son los primeros en mostrar o decir lo que les pesa volver al trabajo tras las vacaciones, los niños también acaban creando esta conexión entre malestar-vuelta a la rutina".

Y nos ofrecen las siguientes estrategias:

  • Comunicación de normas y límites. Tener una reunión familiar y explicarles cómo va a ser la nueva situación escolar. Con los más pequeños y con niños de necesidades especiales podría ayudar crear unas autoinstrucciones o histogramas, para que con apoyos visuales quede más claro lo que pueden hacer.
  • Compartir lo que sentimos. Para mejorar la autorregulación emocional de los hijos, es importante crear un espacio de seguridad donde ayudar a poner nombre a sus preocupaciones y lo que sienten, desde una escucha activa y un estilo de comunicación asertivo. Podemos utilizar herramientas de apoyo para la expresión de emociones, como literatura acorde a la edad, o juegos que representen la situación o dibujos.
  • Incidir en su autonomía y ayudarles en la resolución de conflictos. Plantear distintas situaciones nuevas que pueden ocurrir en el colegio, para así anticiparnos y ayudarles a imaginar distintas soluciones que contribuyan al beneficio común. Los 'role-playing' o teatros ayudan a asentar estos nuevos conocimientos y a gestionar mejor el estrés.
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  • Observar las señales de alerta. Atender a las distintas expresiones que pueden tener los jóvenes sobre la ansiedad y el estrés (mojar la cama, dolores de cabeza o estómago, cambios en la alimentación, irritabilidad, rabietas, dificultad para dormir, dificultad para seguir las rutinas, obedecer o hacer los deberes, consumo de drogas, utilizar mucho tiempo las pantallas...) y ofrecerles apoyo emocional tanto en familia como con un profesional.
  • Fomentar la socialización. Reanudar actividades extraescolares preferentemente al aire libre, y animarles a tener contacto con familiares y amigos utilizando la tecnología de forma controlada, para ayudar a canalizar sus emociones y evitar el aislamiento social.
  • Cultivar el aquí y ahora. Enseñar a los menores la importancia de conectar con el presente sin juzgar las circunstancias ya sean positivas o negativas, para poder desarrollar los mecanismos adecuados para la autorregulación.

Estrategias para que los profesores puedan adaptarse

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Por otro lado, la capacidad de adaptación de los profesores va a depender de los apoyos y recursos con los que cuenten, y de la cantidad y duración de los eventos estresantes que hayan experimentado. Las siguientes pautas pueden ayudar a mejorar su adaptabilidad:

  • Crear rutinas que ayuden al cumplimiento de las medidas de seguridad. Esto nos podrá ofrecer mayor confianza en el día a día en la institución educativa.
  • Concienciar a los niños de las posibles situaciones que se pueden dar, y ofrecerles distintas actividades para lograr mayor implicación y mejorar su autonomía.
Foto: Inicio del curso escolar en Navarra, en 2020. (EFE)
  • Establecer límites profesionales e introducir en el horario un espacio para resolver dudas con padres. Es importante como profesores tener esta opción para poder estar más tranquilos y seguros de estar ofreciendo a los padres lo que necesitan en un contexto complicado.
  • Enfocarse en lo que sí pueden hacer, reconociendo todo el trabajo conseguido hasta ahora.
  • Desarrollar el autocuidado, asegurarse de tener momentos de desconexión, relajación y disfrute para uno mismo que nos puedan alejar de la tensión, el estrés o los pensamientos negativos que puedan surgir.

Por su parte, Calvo habla de que este año el "modo supervivencia" se ha tenido que reactivar en más de una ocasión para hacer frente a un escenario de incertidumbre, marcado por numerosas olas de contagios, distintas medidas y restricciones, crisis económica de por medio y pérdidas personales".

Foto: Vuelta al cole. (EFE)

Calvo añade: "Cada vez que se produzca un cambio, como es relajar las medidas, va a implicar un trabajo para concienciar a los alumnos, lo que también puede suponer un hecho estresante para muchos profesores porque todo proceso de adaptación, sea positivo o negativo, supone un factor estresante hasta que no se llega a su culminación, por eso es importante conocer estrategias que nos permitan que todas las partes implicadas, alumnos, padres y profesores, puedan estar preparados para ello".

Opina Ana Lucas, psicóloga sanitaria especializada en adultos y adolescentes, que "esta situación tan especial que estamos viviendo, covid, poscovid, etc., nos afecta a todos, a niños y a mayores, a cada uno de una manera personal dependiendo de las circunstancias que haya tenido que hacer frente". Lucas es licenciada en Psicología por la UNED, tiene también un máster en terapia cognitivo-conductual y es especialista en EMDR, además de creadora de Psico-Salud.

Recuerda que "todas estas situaciones de cambio generan incertidumbre y estrés. Por eso, lo primero es saber cómo le está afectando al niño. Lo primero y más fácil para chequear y saber cómo está el niño es preguntar. Los padres podemos hablar con el niño sobre si le apetece volver al colegio, qué echa de menos, si tiene ganas de ver a los amigos, qué le parece usar la mascarilla o qué le parece el covid. Así, el niño va a tener un lugar seguro, un espacio donde se va a sentir importante. Va a poder compartir las inquietudes y preocupaciones que tenga y los padres le vamos a poder explicar y dar tranquilidad. Solo tenemos que preguntar y fomentar la comunicación, los niños hacen el resto".

Ayuda psicopedagógica en colegios

Muchos se preguntarán si, a raíz de la pandemia, se está ampliando la ayuda psicopedagógica en los colegios. Aunque esto va a depende de las Comunidades Autónomas y de los distintos centros, Rubio y Calvo denuncian que los psicólogos llevan años manifestando la necesidad de incluir el servicio de Psicología Clínica en Atención Primaria.

“En mi experiencia cómo psicóloga sanitaria, he atendido a numerosos niños que por falta de medios en sus centros educativos han debido acudir a terapia privada para poder recibir una intervención especializada para condiciones como el déficit de atención, los problemas de aprendizaje, el autismo, la adaptación al diagnóstico de altas capacidades, o los problemas de ansiedad y bajo estado de ánimo”, explica Rubio.

Sin embargo, Rubio añade que parece que sí se están ampliando ayudas para la salud, pero en el profesorado, lo cual, en sus palabras, “supone una parte del avance”.

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