Vuelta de vacaciones, ¿qué hacer con la fatiga mental?
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Y cómo gestionarla

Vuelta de vacaciones, ¿qué hacer con la fatiga mental?

La falta de energía y motivación son síntomas comunes del agotamiento o estrés emocional. Esta sensación afecta, de manera permanente, al 3% de la población española

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Probablemente todos nos hemos sentido así alguna vez, sobre todo, en el entorno laboral. Pero sufrir agotamiento mental durante un largo periodo de tiempo puede dar lugar a problemas orgánicos más graves. Uno de los factores que más afecta a la salud física y mental es el estrés.

El III Estudio de Salud y Vida realizado por Aegon refleja que en 2020, tras analizar un periodo de 12 meses, un 57% de la población sufrió estrés de manera ocasional, mientras que más del 3% aseguraba que lo había vivido permanentemente. El mayor problema, según señala este trabajo, es que esto tiene efectos perjudiciales sobre el organismo, hasta el punto de que el 47% de los encuestados afirmaba que este cansancio mental había afectado mucho a su salud.

A pesar de que no es fácil buscar una única definición, podemos definir fatiga mental como la disminución de la capacidad mental y física de una persona. Sus características varían dependiendo del grado de agotamiento. En general, los expertos apuntan a distintos tipos de fatiga según el carácter de cada uno y las razones que han provocado esa situación de inestabilidad mental.

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Pero, a pesar de las diferentes formas que puede adoptar, lo que sí es certero es que se trata de un indicador de la necesidad de descanso que tiene nuestro cuerpo.

Algunas de las causas de la fatiga mental, a pesar de que dependen de la persona, son el hipotiroidismo, una mala salud intestinal (la comunicación entre el cerebro y el sistema digestivo es clave en la salud), el estrés permanente en el tiempo, déficit de nutrientes, malos hábitos alimenticios (los alimentos procesados, exceso de gluten, azúcar o incluso los lácteos pueden resultar malos para la salud), cambios hormonales, falta de sueño y descanso o el sedentarismo.

Fatiga emocional: cuando te sientes desbordado

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Es muy común sentirse agotado emocionalmente en algún momento de nuestra vida, ya que a lo largo de ella pasamos por situaciones de estrés, problemas y exigencias que, extendidas en el tiempo, pueden provocar este cansancio mental. El agotamiento emocional es un estado provocado principalmente por realizar esfuerzos psíquicos. En este sentido, la fatiga emocional se origina como consecuencia de un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos.

La Clínica Galatea explica que las personas que suelen sentir esto no ponen límites a su entrega, tanto a nivel laboral como personal. Esto suele ocurrir en ámbitos donde existe una gran autoexigencia y un alto nivel de responsabilidad.

La fatiga provocada por la realización de tareas de procesamiento mental de información puede afectar negativamente al resto de capacidades

Lo que suele ocurrir es que el afectado olvida sus propios límites y acaba agotado. Al mismo tiempo, desde esta clínica indican que esas personas sienten que no reciben el reconocimiento, afecto o consideración que merecen.

Algunas de las señales que ayudan a advertir este agotamiento son el cansancio físico, la falta de sueño (dificultades para dormir correctamente), pérdida de autocontrol con frecuencia, mal humor y aumento de la sensibilidad, falta de motivación, distanciamiento afectivo, olvidos frecuentes y dificultades para pensar. Más allá del descanso, el mejor remedio para el agotamiento emocional es modificar la actitud frente a las obligaciones diarias y con respecto al cuidado de uno mismo, es decir, es importante reconectar de nuevo con nosotros.

¿Cómo te sientes en el entorno laboral?

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Otra de las fatigas mentales más comunes es la provocada por el estrés del trabajo. En este caso, la persona siente que su capacidad de respuesta o de acción se ve deteriorada. Además, no se trata de una afección exclusivamente mental, sino que afecta tanto psíquica como físicamente. Esto principalmente tiene consecuencias en las relaciones interpersonales e intrapersonales de los afectados, ya que modifica o afecta a su percepción de la realidad.

Por lo general, se trata de una alteración temporal, pero el bienestar dependerá de las características y necesidades de cada uno y del tipo de actividad o situación que le haya generado ese estado. La fatiga provocada por la realización de tareas de procesamiento mental de información puede afectar negativamente al resto de capacidades, lo que puede llevar a tomar malas decisiones, no rendir laboralmente o no ser capaz de concentrarse en una actividad.

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De hecho, según un documento elaborado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, junto al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la fatiga está considerada como una de las posibles causas que provocan accidentes laborales. En esta línea, la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (CROEM) destaca que, a pesar de que los factores de riesgo del entorno laboral que pueden producir esa carga mental son muy diversos, se pueden agrupar en tres: grado de las exigencias de las tareas, circunstancias físicas, social y de organización en el puesto, y situaciones personales que no sepas aislar.

El colectivo sostiene que puede aparecer carga de trabajo mental si uno o más de los factores es desfavorable y la persona no dispone de herramientas para afrontarlos. Por esta razón, la Confederación apunta que es importante trabajar sobre el nivel de aspiración, autoconfianza, motivación, actitud y el modo de reacción de cada persona para evitar esta situación, de la misma manera que hay que tener en cuenta las capacidades, el conocimiento y la experiencia de cada uno, ya que son factores que pueden ocasionar tensión.

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