Llega una nueva esperanza en la batalla contra el cáncer ocular
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Raro, pero letal

Llega una nueva esperanza en la batalla contra el cáncer ocular

Aunque no es común, la tasa de mortalidad no ha mejorado en los últimos 40 años. Pero ahora un nuevo hallazgo podría cambiar las cosas

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El melanoma uveal es un tipo de cáncer que se origina en el ojo. “Comparte el nombre de melanoma con el cutáneo, pero realmente constituye una entidad diferenciada desde el punto de vista genético y biológico”, explican desde el Barcelona Melanoma Uveal, formado por profesionales multidisciplinares del Hospital Universitari de Bellvitge, Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL) y el Institut Català d’Oncologia (ICO – L’Hospitalet).

En Europa, su incidencia se sitúa entre los 2-8 casos por millón de habitantes y año

“Como en todos los tipos de tumores malignos, la característica principal consiste en el crecimiento desproporcionado de células en las que existe un daño genético. Inicialmente se origina en la úvea, que es la capa vascular del ojo y que se divide en tres partes: la coroides, el cuerpo ciliar y el iris. A lo largo del transcurso de la enfermedad, estas células se pueden diseminar hasta otras partes del cuerpo (metástasis) a través de la sangre. La principal localización fuera del ojo es el hígado”, alertan.

No hereditario y muy poco común

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Desde el Barcelona Melanoma Uveal apuntan que “aunque se trata del tumor ocular más frecuente del adulto, en realidad es una enfermedad rara con una incidencia en Europa que se sitúa alrededor de los 2-8 casos por millón de habitantes y año”.

En este sentido, afecta tanto a hombres como mujeres con una media de edad de aproximadamente 60 años. “Mayoritariamente es un cáncer no hereditario”, añaden desde el grupo de investigación biomédica.

Entre los principales síntomas se encuentran:

  • Visión borrosa o cambios en el campo de visión
  • Moscas volantes o relámpagos de luz
  • Aparición de una mancha oscura en el ojo
  • Raramente dolor

Un inhibidor de molécula podría ser la clave

“La mitad de los melanomas se diseminan a otros órganos del cuerpo, provocando la muerte en menos de un año, por lo que nuevos tratamientos para preservar la visión y prevenir la muerte son una necesidad urgente”, asegura el equipo de científicos de la Universidad de Alabama en Birmingham y la Universidad Emory, Atlanta, que ha llevado a cabo un trabajo con resultados preliminares esperanzadores.

En este estudio preclínico se ha identificado un inhibidor de molécula pequeña que amortigua los potentes impulsores de este tumor. “En modelos de ratón, el inhibidor KCN1 limitó fuertemente la enfermedad primaria en el ojo y fomentó la diseminación del tumor metastásico al hígado, y los animales sobrevivieron más tiempo, sin efectos secundarios evidentes”, aseveran los investigadores.

Sin embargo, aunque esta clase de compuestos inhibidores se muestra prometedora, los autores de este trabajo admiten que el fármaco necesita una mayor optimización antes de su uso clínico.

El papel de la hipoxia en este cáncer

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Los autores detallan con qué información contaban antes de realizar esta investigación. Es decir, se sabía que:

  • Una firma genética de hipoxia (niveles bajos de oxígeno en el tumor) se asocia con un mal pronóstico y una alta tasa de metástasis en el melanoma uveal.
  • El factor de transcripción inducible por hipoxia (que es el que actúa como regulador de la homeostasis del oxígeno, también llamado HIF) activa una gran cantidad de productos génicos con funciones críticas en el crecimiento y la metástasis del cáncer.
  • La hipoxia promueve la progresión tumoral regulando la proliferación, migración, invasión y adhesión de células tumorales, y promoviendo el crecimiento de vasos sanguíneos para alimentar el tumor.

El estudio sugiere que el inhibidor KCN1 tiene propiedades como supresor de metástasis

Por otro lado, según señalan, se sabe que “los cambios en la matriz extracelular (que es un componente que hace de 'andamiaje' para las células), incluido el aumento de la deposición de colágeno y la reorganización de las fibras de colágeno fuera de la célula, ayudan a la progresión del cáncer y a la invasión de las células tumorales”.

La HIF aumenta la producción de dos productos génicos -que se llaman P4HA1 y P4HA2-, y son los que han sido estudiados por estos científicos para saber si la inhibición de la expresión de estos genes (inducida por hipoxia en un modelo preclínico) produciría resultados terapéuticos beneficiosos.

Los resultados

En los resultados de las 46 personas que tenían este cáncer en fase metastásica se mostró que ambos genes se expresan significativamente en pacientes con la enfermedad en esta fase. Además, la expresión de P4HA1 / 2 se correlacionó con una supervivencia general deficiente en pacientes con la patología. “Esto sugiere que P4HA1 y P4HA2 pueden servir como marcadores de pronóstico y pueden ser importantes para la progresión maligna de la enfermedad y la supervivencia del paciente”, indican.

Además, pudieron comprobar cómo el gen KCN1 se absorbía abundantemente en el hígado y los ojos después de una inyección intraperitoneal, y que amortiguaba el crecimiento tumoral y la carga de enfermedad en el ojo, así como también reducía las metástasis a distancia en el hígado.

"Nuestro estudio -concluyeron los autores- sugiere que el KCN1 tiene propiedades deseables como supresor de metástasis: es bien tolerado, tiene una distribución excelente en el ojo y el hígado, y es ideal, por tanto, para tratar la UM metastásica".

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