"Me cuesta creer que todo el mundo necesitará una dosis anual de la vacuna"
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África González, catedrática de inmunología

"Me cuesta creer que todo el mundo necesitará una dosis anual de la vacuna"

¿Se parecen el covid y la gripe? ¿Qué importancia tiene la vitamina D? ¿Cómo se puede reforzar el sistema inmunitario? La expresidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) aclara las dudas en su libro 'Inmuno Power'

placeholder Foto: África González, expresidenta de la Sociedad Española de Inmunología. (La Esfera de los Libros)
África González, expresidenta de la Sociedad Española de Inmunología. (La Esfera de los Libros)

El sistema inmunitario ha sido uno de los grandes hallazgos de la pandemia para el público general. Es verdad que todos sabíamos de su existencia, pero nuestro conocimiento no iba mucho más allá de su labor defensiva frente a las infecciones o como causante de enfermedades cuando se vuelve contra nosotros (son los trastornos autoinmunes, como la artritis reumatoide o la psoriasis). Su enorme complejidad le ha llevado a ser un gran desconocido.

Sin embargo, el covid-19 ha metido en nuestro vocabulario habitual palabras del lenguaje inmunológico: anticuerpos, linfocitos, células B, vacunas, tormenta de citoquinas, etc. Y lo más importante: ese interés no es pasajero. “Durante la pandemia, periodistas y otros profesionales me hicieron muchas preguntas relacionadas con la inmunología. La sociedad quiere saber más y mejor cómo nos defendemos frente a los patógenos; entender cómo se hacen las vacunas y cómo se obtienen, o qué es la inmunoterapia”, asegura la doctora África Gónzalez, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo.

El sistema inmunitario ejerce vigilancia antitumoral, está relacionado con los sistemas endocrino y nervioso, y con el envejecimiento

Para satisfacer esa necesidad, durante el confinamiento planificó la escritura de un libro, cargado de ciencia, “eliminando bulos y diciendo lo que está demostrado y lo que no”. Se puso a ello y el resultado es ‘Inmuno Power’ (editado por La Esfera de los Libros), una obra en la que, con explicaciones sencillas y la ayuda de gráficos, desgrana todas las funciones de este complejo sistema, que “es mucho más que un mecanismo de defensa frente a potenciales patógenos (virus, bacterias, hongos, parásitos). Es un sistema de control del propio organismo, que ejerce vigilancia antitumoral y de trasplantes no compatibles; y está interrelacionado con los sistemas endocrino y nervioso, con la microbiota, con el envejecimiento, etc”.

A lo largo de sus páginas explica qué es la memoria inmunitaria, la relación entre inmunidad y cáncer, las alergias, la fiebre, las intolerancias alimentarias, los trasplantes o cómo se puede fortalecer la inmunidad. Y, cómo no, la pandemia de covid-19 y las vacunas.

Foto: Imagen de un hospital en la ciudad israelí de Petaj Tikva. (Reuters)

PREGUNTA. ¿Cuál ha sido la pregunta más repetida durante estos meses?

RESPUESTA. Con respecto a la pandemia, cuándo va a terminar y cuánto dura la memoria inmunitaria. Pero no lo sabemos; debemos ser muy honestos para decir las cosas que sabemos y las que no.

No podemos aventurar su final porque pueden surgir nuevas variantes. Pensábamos que con el 70% de la población inmunizada sería suficiente, pero hemos visto que no, y no es porque los datos estuvieran mal ni porque los investigadores hayan analizado mal los datos, sino porque ha surgido una nueva variante más contagiosa, y debemos recalcular todo.

Con este libro he pretendido aclarar dudas y evitar miedos, para tener una sociedad más formada capaz de tomar decisiones

Hemos de transmitir a la sociedad que debemos ser flexibles, adaptarnos a lo que vamos conociendo, y así es como funcionan la investigación y la ciencia; así es como se va avanzando. Se prueban cosas y cuando se ve que no funcionan, hay que dirigir el camino hacia otro lado.

En esta pandemia, yo he visto por primera vez una sociedad ávida de conocimiento, crítica y, tal vez, demasiada información, tanta que ha habido momentos en que ha provocado cansancio. Por mi parte, he pretendido aclarar dudas, acercar conocimiento a la población y evitar miedos, porque cuando una sociedad está más formada puede tomar decisiones con más soporte y sin miedos.

P. En su libro habla de la gripe. Apunta que llegará el invierno y que el covid seguirá pero también estará la gripe. ¿Se puede establecer un paralelismo entre gripe y el SARS-CoV-2?

placeholder Portada del libro escrito por la doctora África González.
Portada del libro escrito por la doctora África González.

R. Son dos virus muy diferentes y, aunque ambos se transmiten por el aire, son muy distintos en un sentido: aunque parezca que el coronavirus muta mucho, en realidad muta poco y lo que realmente hay son variantes. Por el contrario, en la gripe lo que hay son cepas que recombinan virus de diferentes especies -por ejemplo, cerdo y humanos- y dan lugar a virus Frankenstein, que son los que suelen provocar las grandes pandemias (la mal llamada gripe española, la de gripe A virus recombinado).

Se espera una pandemia de gripe cada 35 o 50 años, pero se tienen que dar diferentes circunstancias: que haya aves, cerdos, humanos y mucha población próxima; unas condiciones que se suelen dar en China.

Con el coronavirus llevamos tres episodios: el SARS-Cov-1 en 2003; el MERS 2012 y el SARS-Cov-2 de 2020 que ha causado una pandemia mundial, con más de 4 millones de muertos. Pero la realidad es que este coronavirus muta menos que el virus de la gripe.

Aunque cambie el patógeno, la respuesta inmune nunca va a ser cero; cuantos más vacunados haya, mejor podremos reconocer las variantes

P. ¿Qué cree que pasará este invierno con el covid?

R. Lo que a mí me gustaría es que en las personas que han pasado el coronavirus y que se han vacunado, su sistema inmunitario respondiera.

Aunque cambie el patógeno, la respuesta inmunitaria nunca va a ser cero. Por tanto, cuantas más personas vacunadas haya, y como el coronavirus cambia poco, a nivel poblacional podremos reconocer las nuevas variantes; tal vez no al cien por cien, pero la respuesta nunca va a ser cero.

A partir de la vacunacion masiva, presuponemos que el covid quedará como una infección similar a un resfriado común, como ocurre con otros coronavirus que ya estaban circulando sin que nosotros fuéramos conscientes de ello. Siempre hablamos de la gripe, pero hay coronavirus, rinovirus, etc, que nos causan infecciones respiratorias cada dos o tres años, y que son muy frecuentes en los niños pequeños.

P. ¿Cree que se va a necesitar una vacuna anual para el coronavirus?

R. Viendo lo que está sucediendo, a mí me cuesta creer que todo el mundo vaya a necesitar una dosis anual, pero estamos abiertos a ver la evolución, qué es lo que pasa.

El valor real de la vitamina D

P. Durante estos meses se ha repetido el mensaje de la importancia de tener un sistema inmunitario fuerte y la vitamina D se ha erigido en casi protagonista absoluta. ¿Se le da una importancia exagerada?

R. En el libro abordo la nutrición y la vitaminas que son importantes para el sistema inmunitario. Lo son las vitaminas liposolubles (D, A, K, E), y de todas ellas, la D es la más importante; cuando hay una disminución, el sistema inmunitario se afecta. Pero si tenemos los niveles adecuados, aunque tomemos más, no obtenemos un mayor beneficio; al contrario: un exceso de vitamina D puede, incluso, ser perjudicial porque al ser liposoluble se acumula en el organismo.

En esta pandemia se ha visto que los pacientes más graves solían tener niveles bajos de vitamina D.

Foto: Foto: iStock.

P. ¿Por qué son tan frecuentes los niveles bajos de vitamina D entre la población general?

R. Porque para obtenerla se necesita una exposición diaria al sol y de forma mantenida, pero la mayoría de la gente trabajamos en interiores, y eso hace que no tengamos la suficiente exposición al sol, que es la fuente más importante de esta vitamina. Se están haciendo esfuerzos por mantener los niveles normales de vitamina D, sobre todo en las personas mayores, que suelen tenerla baja.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

P. La poblacion está envejeciendo y la inmunidad disminuye con la edad. ¿Nos tenemos que preparar para una ‘epidemia inmunológica’?

R. Sí. Nuestro sistema inmunitario -como el nervioso- se deteriora con la edad, y de alguna manera es nuestro reloj biológico. El aumento de la esperanza de vida puede llevar a una epidemia de inmunosenescencia (también a una epidemia de demencia). La ciencia está estudiando este proceso de envejecimiento y hay bastante investigación en torno a la idea de rejuvenecer no solo el sistema inmunitario, sino el organismo en su conjunto. Conforme más conozcamos esa situación, probablemente podamos encontrar mecanismos para rejuvenecer al sistema inmunitario.

No obstante, hay diferentes cosas que podemos hacer para mantener el buen funcionamiento de nuestro reloj biológico: tener una buena la nutrición, hacer ejercicio, dormir las horas suficientes, no consumir tabaco, alcohol ni drogas, evitar el estrés (produce mucho cortisol).

P. ¿Hay ejercicios para fortalecer el sistema inmunitario y prepararlo para la vejez?

R. Son diferentes pautas. Hay que cuidar la nutrición y comer variado para tener todos los oligoelementos que demanda el sistema inmunitario para reponer sus células (por ejemplo, los neutrófilos viven 3 días y hay que ir reponiéndolos).

El ejercicio es muy importante, pero ejercicio moderado (el sedentarismo es fatal y el deporte de élite también, se ha visto que los deportistas tienen más infecciones de tipo respiratorio), porque ayuda a mover las células y promueve la liberación de endorfinas y hormonas importantes para el sistema inmunitario, evita hormonas como el cortisol, porque relaja, tiene un efecto muy beneficioso. Dormir suficientes horas y evitar el consumo de alcohol (inmunodeprime) y tabaco también es fundamental.

Pero lo que es muy importante es la historia inmunitaria de cada persona, que es única e intransferible: las vacunas que se ha puesto, las infecciones que ha tenido, etc. El acervo inmunitario es personal e intransferible.

Sin bulos ni mitos

P. En el libro también habla de microbiota e inmunidad...

R. La necesitamos para obtener vitaminas, degradar la celulosa y otras funciones metabólicas.

Con respecto a su papel en determinadas infecciones y enfermedades, todavía se sabe poco, solo se ha descrito su eficacia para el Clostridium difficile, pero por ahora todos los estudios que se han hecho para otras patologías no han demostrado eficacia.

La microbiota está ahí, pero sobre cómo modificarla y alterarla para curar enfermedades, no hay nada comprobado científicamente. Soy crítica con los probióticos y prebióticos porque no hay estudios científicos bien hechos y comparables, aunque parece que pudieran funcionar.

P. ¿Su gran inquietud en el campo de la divulgación inmunológica?

R. Me gustaría evitar bulos y mitos y la pseudociencia. Estamos aprendiendo en esta pandemia, y nos debemos basar en la investigación, cuestionar algo e intentar responderlo. Es importante ir abriendo caminos y ser honesto y admitir los errores.

Hay que huir de las personas que intentan hacer caja en tiempos de crisis y evitar la pseudociencia, homeopatías, etc; todo aquello que no ha sido demostrado científicamente (las supuestas bondades del ozono, la lejía o la homeopatía, por ejemplo). Vamos a agarrarnos a lo que ha demostrado la ciencia y que nos ha permitido llegar hasta aquí: la higiene, los antibióticos y las vacunas.

Tenemos que huir de bulos, mitos y vendedores de humo.

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