¿Tus pastillas han perdido efecto? La culpa es de tu microbiota
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Estudio de la Universidad de Cambridge

¿Tus pastillas han perdido efecto? La culpa es de tu microbiota

Una investigación encuentra que antidepresivos, antidiabéticos o antiasmáticos y otros fármacos de uso común se acumulan en el interior de las bacterias intestinales y reducen su eficacia

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Foto: Unsplash/@pinamessina.

Muchas personas que necesitan tomar un medicamento de forma crónica para el tratamiento de una enfermedad -por ejemplo, diabetes, hipertensión, asma, etc- tienen la desagradable experiencia de que, al cabo del tiempo, disminuye su efecto y esta situación obliga a aumentar la dosis o a cambiar de fármaco para continuar con la terapia. Es lo que en medicina se conoce como tolerancia y una de las razones que la provoca es que se acelera el metabolismo del fármaco.

Sin embargo, no todos los individuos desarrollan tolerancia y entre los que lo hacen, existen diferencias. Los investigadores exploran diferentes vías para encontrar explicaciones al fenómeno, y así mantener su eficacia terapéutica y, además, identificar en qué pacientes es útil un determinado fármaco.

Los fármacos se pueden acumular en las bacterias intestinales, alterando la función bacteriana y reduciendo su efectividad

Científicos de la Universidad de Cambridge y del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) -una institución financiada por 18 países y que cuenta con una sede en Barcelona- han realizado un hallazgo sorprendente que involucra a la microbiota. Concretamente, han encontrado que los medicamentos comunes (antidepresivos, antidiabéticos o antiasmáticos) pueden acumularse en las bacterias intestinales, alterando la función bacteriana y, potencialmente, reduciendo la efectividad del fármaco. Estas interacciones ayudan a comprender mejor las diferencias individuales en la efectividad y los efectos secundarios de los medicamentos.

Medicamentos representativos

Los científicos sabían que las bacterias intestinales pueden modificar químicamente algunos fármacos, un proceso llamado biotransformación, pero este nuevo estudio, que se publica en 'Nature', es el primero en demostrar que ciertas especies de bacterias intestinales acumulan fármacos humanos, alterando a esos microorganismos y su actividad. Esto podría cambiar la eficacia del fármaco tanto directamente -la acumulación podría reducir la disponibilidad del medicamento en el organismo- como indirectamente -la función y composición bacteriana alterada podría estar relacionada con efectos secundarios-.

placeholder Las bacterias absorben las moléculas que libera el fármaco. (Aleksandra Krolik)
Las bacterias absorben las moléculas que libera el fármaco. (Aleksandra Krolik)

En Alimente ofrecemos puntualmente información sobre la multitud de efectos que tienen en nuestro bienestar y salud los 10 billones de microorganismos que se alojan en nuestro intestino y que conforman nuestra microbiota. La composición de las especies bacterianas varía significativamente entre las personas, y el equilibrio entre especies ‘buenas’ (bacteroidetes) y 'malas' (firmicutes) es fundamental para evitar el desarrollo de obesidad o problemas intestinales, entre otras enfermedades.

En este estudio, los investigadores cultivaron 25 bacterias intestinales comunes (entre ellas E. coli) y estudiaron cómo interactuaban con 15 medicamentos que se toman por vía oral y que son de uso frecuente: antidepresivos (duloxetina), que tienen como efectos secundarios problemas intestinales y aumento de peso; antidiabéticos (roxiglitazona), antiasmáticos (montelukast), antiulcerosos (ranitidina), antibióticos (sulfasalacina y metronidazol) y antiarrítmicos (digoxina).

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Probaron cómo interacciona cada uno de los 15 fármacos con las cepas bacterianas seleccionadas, y realizaron un total de 375 pruebas. Encontraron 70 interacciones entre las bacterias y los fármacos estudiados, de las que 29 fueron completamente nuevas. En 17 de estas últimas, descubrieron que el medicamento se acumulaba dentro de las bacterias pero sin modificarse. Entre las drogas que se acumulan están la duloxetina, la rosiglitazona.

Diferencias personales

Para Kiran Patil, de la Unidad de Toxicología del MRC de la Universidad de Cambridge y codirector del estudio, “ha sido sorprendente” que en muchas de esas interacciones se produzca ese acúmulo de medicamento en el interior de las bacterias, ya que “hasta ahora se pensaba que la biotransformación era la principal forma en que las bacterias afectan la disponibilidad del medicamento”.

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Los doctores Sonja Blasche y Kiran Patil. (Unidad de Toxicología del MRC)

El científico piensa que esas interacciones son distintas de una persona a otra “dependiendo de la composición de su microbiota intestinal”. “Incluso hemos visto diferencias entre distintas cepas de la misma especie de bacterias”, asegura. Por ejemplo, el motelukast y el roflumilast (utilizado para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica) fueron acumulados por algunas especies de bacterias y modificados por otras.

Otro hallazgo es que la bioacumulación de medicamentos altera el metabolismo de las bacterias. Así, el antidepresivo duloxetina es capaz de alterar algunos productos del metabolismo de las bacterias. Este fármaco también puede romper el equilibrio entre las especies bacterianas (un efecto que explica los efectos secundarios intestinales que acarrean los antidepresivos).

Explorando nuestro intestino

El doctor Athanasios Typas, del EMBL y codirector del trabajo, afirma que “ahora se está reconociendo que los medicamentos y nuestro microbioma impactan mutuamente con consecuencias relevantes para nuestra salud”. Y el doctor Peer Bork, también del EMBL, añade: "Esto requiere que comencemos a tratar el microbioma como uno de nuestros órganos".

Foto: Foto: iStock

El especialista en toxicología de la Universidad de Cambridge avanza que el próximo paso es investigar cómo las bacterias intestinales de un individuo se relacionan con las reacciones individuales a fármacos: existe respuesta o no, dosis terapéutica necesaria y efectos secundarios. “Si podemos caracterizar cómo responden las personas según la composición de su microbioma, entonces los tratamientos farmacológicos podrían individualizarse", afirma Patil.

No es muy difícil entrever el enorme potencial que tiene este descubrimiento en el ámbito de la medicina personalizada, que es hacia donde tiende la atención médica. Sin embargo, los autores del artículo de ‘Nature’ enfrían el entusiasmo y recuerdan que sus hallazgos se han realizado en el laboratorio, en bacterias cultivadas y en el gusano C. elegans, lo que impide que sea lo suficiente ilustrativo de lo que sucede dentro del cuerpo humano.

Lo que queda patente, una vez más, es que la microbiota y el microbioma son un órgano que hay que tener en cuenta al abordar la salud humana. La Dra. Megan Dowie, directora de Medicina Molecular y Celular del MRC, confirma: “Este estudio destaca la importancia del microbioma en la administración, eficacia y seguridad de los fármacos”, y aunque quedan muchos aspectos por conocer, está claro que pueden tener un impacto positivo en la respuesta individual a fármacos de uso común.

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