Iván, el guardia civil que nos lanza un 'reto' tras superar un linfoma
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Iván, el guardia civil que nos lanza un 'reto' tras superar un linfoma

10.000 personas al año tienen el mismo diagnóstico en España. Gracias a las terapias celulares, la supervivencia es más alta. Pero se necesita investigar más. Propone 'Somos gente de 10' para ganar fondos para la Unidad CRIS del 12 de Octubre

placeholder Foto: Iván Vaquero.
Iván Vaquero.

Todo empezó en enero de 2017. La noticia, como todas las malas, le cayó como un jarro de agua fría. Un auténtico mazazo para Iván Vaquero, guardia civil, de 33 años. Como él mismo define: “Es un palo muy gordo y te cambia la vida, pero siempre visualicé la recuperación”, comenta tras superar un linfoma de Hodking, una enfermedad hematológica similar a la que le arrebató la vida a Jacqueline Kennedy (el suyo era no Hodking).

Cada año se diagnostican en España 10.000 linfomas, que suponen un 30% de los tumores hematológicos anuales detectados en nuestro país. Siempre a la vanguardia en investigación, la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos del Hospital 12 de Octubre de Madrid, dirigida por el Dr.Joaquín Martínez, jefe del Servicio de Hematoncología del propio hospital, ha desarrollado más de 250 ensayos clínicos, nuevos fármacos y dianas terapéuticas para avanzar contra esta enfermedad en beneficio de los pacientes.

Iván, nuestro protagonista y superviviente de la enfermedad, sabe mejor que nadie la importancia de apoyar la investigación para dar con nuevos tratamientos, hasta el punto de que ha creado un reto solidario para recaudar fondos a favor de CRIS contra el cáncer. Su nombre y apellidos, 'Somos gente de 10'.

En declaraciones a El Confidencial, el militar apunta: "Yo siempre he estado vinculado a la actividad física, me gusta hacer deporte, correr, nadar, el deporte en general, pádel, fútbol… Mi trabajo de guardia civil también hace que me mantenga en forma y por eso hacía ejercicio. Me pilló en la mejor época de mi vida, preparándome para entrar en el Grupo de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil. Tuve que hacer ambos cursos, que los pasé teniendo el linfoma, pero sin saberlo".

"Cuando me lo detectaron estaba en fase 3. Yo no tenía síntomas, algún día me sentía más cansado que otro, pero yo siempre lo achacaba a los entrenamientos, al esfuerzo", Iván Vaquero

Y detalla: "Porque cuando me lo detectaron, un poco después, estaba en fase 3. Yo no tenía síntomas, algún día me sentía más cansado que otro, pero yo siempre lo achacaba a los entrenamientos, al esfuerzo. Me acuerdo que sobre diciembre de 2017 se me inflamó un bulto en el cuello y ya sabía que algo raro pasaba porque cada vez se hacía más grande e, incluso, se me desplazaba la tráquea hacia un lado y sentía como si me cogieran del cuello. Fui a que me hicieran pruebas, análisis, ecografía, biopsia y detectaron mi enfermedad".

Radiografía de la enfermedad

Hay, como hemos dicho, muchos tipos de linfomas, pero, como recuerda la Sociedad Americana de Oncología, "existen dos principales: el de Hodking y el de no Hodking. Los dos se comportan, se propagan y responden al tratamiento de manera diferente. El cáncer se origina cuando las células comienzan a crecer sin control. Aunque el linfoma del primer tipo puede comenzar en cualquier lugar, se origina con más frecuencia en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo. Las zonas más frecuentes son el tórax, el cuello o debajo de los brazos".

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Foto: iStock.

"Normalmente -continúa-, se propaga por los vasos linfáticos de ganglio a ganglio. Pocas veces, durante la etapa avanzada de la enfermedad, puede invadir el torrente sanguíneo y propagarse a otros órganos, como el hígado, los pulmones y/o la médula ósea".

El refuerzo de la esperanza

"Me explicaron el tratamiento y solamente visualizaba la recuperación. Desde el primer momento estaba muy motivado y con ganas de empezar. Me diagnosticaron a finales de enero (como ya hemos documentado). Recuerdo que a primeros de febrero no me realizaron el primer ciclo de quimioterapia, y rememoro que eran momentos infernales porque pasaba el tiempo y no me hacía nada. Es cuando piensas en lo peor. Pero cuando empecé el tratamiento, de la mano de mi familia y de mis amigos, todos me demostraron que no estaba solo, y la verdad que lo llevé genial. Fueron seis ciclos, seis meses, y al tercer ciclo tuve una remisión completa y los médicos se quedaron asombrados de la respuesta de mi cuerpo. Es cierto que los tres meses restantes se hacen duros, porque estás mucho más débil, pero sabiendo que tu organismo está respondiendo al tratamiento no hay mejor manera que afrontarlo y terminarlo con ganas. Sacando fuerza cuando más falta nos hace".

Y agrega: “Llevaba tiempo con la idea de crear un reto solidario a favor de la investigación con CRIS contra el cáncer y por eso lancé en la plataforma de retos solidarios ‘ganar al cáncer’ pidiendo a la gente que comparta fotos haciendo deporte y haga una aportación. Estoy muy contento con la acogida y el apoyo de la gente y espero que podamos ayudar a CRIS en su magnífica labor. Fue en una de las primeras consultas cuando conocí todo lo que hacen en investigación y no dudé en hacerme socio”, relata.

La investigación

Marta Cardona, directora de CRIS, explica la importancia de apoyar la investigación y el impacto que tiene en el desarrollo de nuevas líneas: “La creación de la unidad fue el primer proyecto cuando se fundó hace más de 10 años y estamos muy orgullosos de los avances logrados en tumores hematológicos, gracias a las donaciones de socios, empresas y todo el esfuerzo de la sociedad civil, que también quiere participar en la cura del cáncer. En este sentido, contar con retos solidarios como el de Iván, que como paciente de linfoma sabe lo vital que es la investigación, es fundamental para seguir avanzando”.

"Una cosa importante que hice fue dejarme llevar por los que tenía alrededor, es importante sentirse querido, apoyarse en familia y en amigos. Es fundamental no hacer el viaje solo"

La unidad es un fantástico ejemplo de cómo respaldar de forma firme a la investigación tiene un impacto directo en la calidad de vida de los pacientes. Desde el inicio de sus actividades en 2013, ha desarrollado al menos 15 tratamientos diferentes, basados en las tecnologías más punteras. Para estar a la vanguardia, el hospital madrileño busca mejorar las terapias celulares actuales (CAR-T) con otras de la misma 'marca', pero poniendo el foco en las células 'natural killer', más seguras y con menos efectos secundarios con respecto a las primeras, gracias a una ambiciosa estrategia de investigación.

En estos momentos trabajan para fomentar su actividad, lograr que permanezcan activas durante más tiempo combatiendo los tumores, y han puesto a punto un método propio de cultivo que potencia la duración de las células NK y su eficacia con una memoria inducida la segunda vez que se enfrentan a una misma amenaza que puede ser clave en la lucha contra las recaídas.

El consejo

Foto: Investigadores descubren una enzima metabólica que impulsa el linfoma. (Reuters)

Importante para él también fue que "con el equipo médico la relación fue estupenda desde la primera consulta. Cuando escuchas la palabra cáncer, sabes que se te acaba la vida que llevabas y tienes que crear otra en torno a esa palabra. Los hematólogos que me trataron han sido gente increíble, muy profesionales, me han sabido llevar y he podido aguantar el tratamiento. Me he sentido muy querido y les agradezco su esfuerzo y su trabajo. Gracias a los profesionales médicos puedo seguir disfrutando de la vida", apostilla.

Y si le preguntamos: "¿Has necesitado apoyo psicológico?". "La verdad es que no -responde-. Con los compañeros de viaje que tenía, familia y amigos, y además las redes sociales. Ahí he encontrado la fuerza que necesitaba para cada ciclo. Publicaba algo en las mismas, cuando estaba en el hospital con los ciclos de quimioterapia, y enseguida notaba el cariño de mi gente en forma de palabras de ánimo. Es una época muy importante para bien porque ha sido brutal pelear al lado de toda mi gente y sacar el tratamiento adelante. Tenerles ahí ha sido lo mejor que me ha pasado. Con eso no he necesitado más apoyo. Es cierto que el hospital me lo ofreció, pero por suerte no lo necesité. Recuerdo que entraron cuando estaba en tratamiento y me vieron que estaba sonriendo y al verme así dijeron: 'Bueno, si estás mejor de ánimo que nosotros, ¿en qué te vamos a apoyar?'. Creo que el mejor apoyo es la sonrisa, no borrarla y tener ese cariño al lado de la gente que te quiere". Aquí queda la lección de vida.

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