El papel de los ácidos grasos en el control del trastorno bipolar
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El papel de los ácidos grasos en el control del trastorno bipolar

Un estudio constata que al aumentar el consumo de los ácidos grasos omega-3 y disminuir los omega-6 limitando la carne roja, huevos y ciertos aceites, los afectados reducen síntomas como la inflamación y el dolor

Foto: La actriz británica Catherine Zeta-Jones.
La actriz británica Catherine Zeta-Jones.

Era bastante desconocida e infravalorada hasta que su ‘rostro’ se ha empezado a hacer público a través de la ‘confesión’ de celebridades que lo padecen, como Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson, Mariah Carey o Demi Lovato. Se trata del trastorno bipolar, que afecta a más de un millón de españoles.

Esta patología de salud mental es una enfermedad crónica y recurrente que empuja a sus víctimas a saltar de los estados depresivos a la euforia. Existen tres tipos. La TB-1 (los afectados han tenido al menos un episodio completo de manía con periodos de depresión grave), la TB-2 (nunca han experimentado un episodio maniaco completo; en su lugar padecen periodos de niveles elevados de energía e impulsividad que no son tan extremos como la manía, llamados hipomanía, que se alternan con depresión) y la forma leve de la enfermedad que se llama ciclotimia y que implica fluctuaciones en el estado de ánimo menos intensas.

Foto: Catherine Zeta-Jones ingresa en una clínica para tratar su desorden bipolar

El problema es que su verdadero impacto suele pasar desapercibido por la sociedad a pesar de que afecta al 2,4% de la población mundial y a pesar también de que provoca más años perdidos por discapacidad que todos los tipos de cáncer juntos o de las patologías neurológicas, como la epilepsia o el alzhéimer. Pese a ello, menos de la mitad de los afectados recibe tratamiento, sobre todo en los países en vías de desarrollo, como demuestra un estudio estadounidense publicado en 'Archives of General Psychiatry'.

Alteraciones en el peso

Se sabe que la alimentación puede jugar una baza importante a favor de los afectados. De hecho, un trabajo de la Universidad Deakin de Australia con 133 participantes demostró que la forma en que las personas responden al tratamiento para el trastorno bipolar puede verse influida por su peso y la calidad general de su dieta.

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Como establece Amil López Viéitez, doctora en farmacia y nutricionista en Dieta Coherente, "la alimentación de estas personas debe ser muy equilibrada y deben ponerse en manos de un profesional de la salud si desean bajar de peso (la medicación del trastorno, como el litio, suele causar el aumento del mismo), pues los cambios bruscos de composición corporal, en concreto de grasa corporal, afectan a la biodisponibilidad de la medicación y al control de su trastorno. Por ello es muy peligroso que tomen diuréticos o preparados adelgazantes sin supervisión médica".

El papel de los ácidos grasos

En el empeño de encontrar las mejores estrategias que beneficien a los pacientes, llega una nueva investigación de la Universidad de Medicina Penn State en Pensilvania, publicada en 'Bipolar Disorder', que constata que una dieta diseñada para alterar los niveles de ácidos grasos específicos consumidos por los participantes puede ayudar a los pacientes a tener menos variabilidad en su estado de ánimo.

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"Como médicos, entendemos que si podemos ayudar a nuestros pacientes a controlar mejor estos síntomas entre episodios, podríamos ayudar a reducir la cantidad de veces que recaen en fases agudas", declara la Dra. Erika Saunders, directora del Departamento de Psiquiatría y Salud del Comportamiento del citado centro. E insiste: "Nuestro objetivo con este ensayo fue ver si las intervenciones dietéticas específicas podrían ayudar a los pacientes con variabilidad del estado de ánimo entre episodios".

No es el primer trabajo que pone el foco en el potencial de los ácidos grasos en este trastorno de salud mental. Investigadores de la Universidad de Melbourne, en Australia, documentan en un metaanálisis publicado en 'Journal of Clinical Psychiatry': "La investigación proporciona pruebas sólidas de que los síntomas depresivos bipolares pueden mejorar con el uso complementario de omega-3. Sin embargo, la evidencia no respalda su uso coadyuvante para atenuar la manía".

Ahora, la Dra. Saunders y sus colegas diseñaron una dieta para alterar los niveles de ácidos grasos poliinsaturados específicos, nutrientes que se encuentran en muchos alimentos, que los participantes consumieron mientras participaban en la atención habitual para los trastornos bipolares, incluida la medicación estabilizadora del estado de ánimo. Investigaciones anteriores mostraron que los medicamentos para tratar los trastornos bipolares cambian la forma en que los cuerpos descomponen o metabolizan los ácidos grasos. Los subproductos de este proceso activan diferentes partes del sistema inmunológico e incluyen otros procesos químicos que afectan la forma en que el cuerpo percibe el dolor, un síntoma común que informan las personas que viven con trastornos bipolares.

Foto: El trastorno bipolar es una enfermedad poco visibilizada. (Corbis)

Los investigadores plantearon la hipótesis de que al cambiar el tipo y la cantidad de ácidos grasos consumidos, el cuerpo generaría metabolitos con fines específicos, como reducir el dolor o la inflamación. La dieta experimental redujo el consumo de ácidos grasos omega-6 al limitar la carne roja, huevos y ciertos aceites, y aumentó el consumo de ácidos grasos omega-3 al agregar semillas de lino y pescados grasos como el atún y el salmón. Para mantener a los participantes sin saber en qué grupo se encontraban, el equipo les dio planes de comidas específicos con instrucciones sobre cómo preparar sus alimentos, así como aceites de cocina sin etiqueta y bocadillos y productos horneados especialmente preparados.

Asesoramiento dietético a más de 80 personas

Más de 80 personas con trastornos bipolares participaron en el asesoramiento dietético y se les dieron alimentos específicos para comer durante un periodo de 12 semanas. Dos veces al día completaron encuestas en sus dispositivos móviles sobre su estado de ánimo, dolor y otros síntomas. A lo largo del estudio, a los participantes también se les realizaron análisis de sangre para que los investigadores pudieran medir los niveles de ácidos grasos y cómo la comida afectaba sus cuerpos. Según los investigadores, la dieta experimental mejoró la variabilidad del estado de ánimo en pacientes con trastornos bipolares.

Foto: Unsplash@/dulgier

"En este momento, todavía no podemos recomendar este tipo de dieta para ellos, aunque encontramos que es segura", afirma la investigadora, que recuerda que se necesitan estudios de seguimiento. "Este plan de nutrición cuidadosamente elaborado parece prometedor para regular el estado de ánimo entre los episodios maniacos y depresivos, pero no estamos seguros de si podría adoptarse ampliamente, ya que sería un desafío para los pacientes seguir este programa riguroso".

En el futuro, el equipo de investigación continuará evaluando cómo los metabolitos de los ácidos grasos pueden afectar el dolor en los trastornos bipolares. Creen que al replicar el ensayo podrán hacer recomendaciones dietéticas científicas sólidas que los afectados podrían implementar más fácilmente en su vida cotidiana.

"Esta dieta no está destinada a ser un tratamiento para personas con trastornos bipolares que experimentan depresión o manía aguda, severa. Más bien, nuestro objetivo es desarrollar soluciones para ayudar a los pacientes a tener un mejor manejo a largo plazo de sus síntomas, incluido el dolor", apostilla.

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