Adiós a gripes, catarros y coronavirus: el plan perfecto para acabar con todos los virus respiratorios
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La ventilación cruzada

Adiós a gripes, catarros y coronavirus: el plan perfecto para acabar con todos los virus respiratorios

Sin restarle importancia a la acción de los fármacos y las vacunas, existen otros métodos infalibles, mucho más sencillos y asequibles para ayudar a eliminar diferentes patógenos

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Ni vacunas ni medicamentos hicieron falta en el siglo XIX para vencer al cólera en Londres. Un nuevo sistema de alcantarillado, para que el agua potable no se mezclara con los desechos humanos, fue el que frenó la trasmisión de las bacterias que provocaron esta terrible epidemia que se cobró miles de vidas. Solo se necesitaron ladrillos y hormigón para que la capital inglesa no volviera a experimentar un brote importante después de 1866.

Tampoco hicieron falta grande avances médicos en el siglo pasado en Estados Unidos para frenar la fiebre amarilla y la malaria. Una combinación correcta de pesticidas y mosquiteras en las ventanas redujo las infecciones por estas enfermedades.

Una por una, estas y otras enfermedades –como la disentería o el tifus– se han ido controlando simplemente atendiendo a la calidad del agua y manteniendo a raya a los insectos. A lo que no hemos atendido hasta el comienzo de la pandemia del covid-19 es a algo tan sencillo como el aire, y cómo gestionarlo bien puede salvar vidas.

A pesar de que no fuésemos conscientes hasta hace año y medio de cómo el aire viciado que respiramos puede llegar a enfermarnos, la pandemia puede habernos dado un plan para detener todos los virus respiratorios a la vez: la ventilación. Más allá del coronavirus, una correcta gestión del aire en espacios cerrados puede salvarnos de gripes, catarros y decenas de virus respiratorios.

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“Actualmente se está reconociendo que la trasmisión por los aerosoles de enfermedades es más frecuente y abundate de lo que se creía”, explica a El Confidencial la viróloga del CSIC Margarita del Val. Un claro ejemplo es el editorial que un grupo de expertos en construcción, salud pública y medicina publicaron en ‘Science’ a principios de este año pidiendo un “cambio de paradigma” en torno al aire interior.

Hasta el momento estaba infravalorada la capacidad de las partículas exhaladas por la gente al hablar, toser, reír o gritar –los aerosoles– de mantenerse en el aire y contagiar. La viróloga del CSIC subraya que “antes se pensaba que los aerosoles eran muy pequeños y no entraban tan fácil y rápidamente en la persona receptora, y que no tenía suficiente virus. Pero ahora se conoce que permanecen varías horas en el aire en suspensión y si se multiplica por la cantidad de tiempo exhalando..., pues la trasmisión es mucho más eficaz que una gotita que emites y cae a una superficie, que sería necesario tocarla rápidamente u acercársela a una mucosa para que virus tuviese éxito de enfermar”.

“El tiempo de suspensión en el aire no se conocía y ahora se está reconociendo que hay otros agentes infecciosos de enfermedades respiratorias que también es probable que se extiendan por aerosoles. Por eso la ventilación es muy importante para luchar contra todos ellos”, apostilla la experta.

Asimismo, Del Val recuerda que la ventilación es “muy fácil y muy eficaz”. “Quien haya tenido algún elemento de medida de la cantidad de CO2 que hay en el aire, que es una medida indirecta, habrá visto que solo con la ventilación se mejora la calidad de este. Solo con abrir las ventanas, si es ventilación cruzada, funciona. Y cuando se cierra se pierde. Es una solución sencilla, barata para cuando el tiempo lo permite y podrá ser eficaz frente a muchos agentes infecciosos”, explica la estudiosa de los virus.

La experta matiza que, además del valor de la ventilación, no debemos restar importancia a las vacunas, antivirales y antibióticos para frenar todo tipo de enfermedades. Una correcta circulación del aire puede suponer un gran avance asequible en el control de patologías, pero debe funcionar como complemento "al control por fármacos y vacunas". No se trata de regirnos solo por medidas naturales para el control de estos virus.

Frenar gripes, virus respiratorios, coronavirus...

Las mascarillas y la ventilación han causado que la cantidad de aerosoles en el aire sea menor, que han demostrado que frenan las enfermedades. La viróloga lo ejemplifica con la bajada del número de casos de gripe, coronavirus y virus respiratorio sincitial (mismos síntomas del resfriado). Pero matiza que no está demostrado que sea tan eficaz con los adenovirus (como conjuntivitis o gastroenteritis) y los rinovirus (como el resfriado común). “Lo que si está claro es que sería más fácil controlar muchas de estas enfermedades, bajar el número de casos y la gravedad de otros”, añade.

Asimismo matiza que también es importante saber “cuántas partículas infecciosas tienen que llegar a una persona para que enferme, enferme grave o tenga una patología complicadísima. Eso no lo sabemos y dependerá del estado de las defensas de cada uno. Pero probablemente también dependerá de la dosis de infección”.

La ventilación cruzada (también en coches)

La clave para una buena gestión del aire en espacios cerrados es que la ventilación sea cruzada. Para ello debe haber puertas y ventanas abiertas simultáneamente en lados opuestos de la sala. “No hace falta que sea muy intensa, con una pequeña apertura basta”, señala la viróloga.

placeholder Ventilación cruzada. (iStock)
Ventilación cruzada. (iStock)

Del mismo modo, Del Val destaca que no debemos olvidarnos de la ventilación en los coches particulares; tampoco en taxis y otros transportes VTC.

“Cuando compartimos coche no nos damos cuenta, pero es un riesgo. El aire está saturado con solo cinco minutos de viaje con otra persona. Se satura de agentes infecciosos y estás respirando aire respirado; es como si se bebiese el agua que otro ha utilizado para enjuagarse la boca y eso no se le ocurre a nadie”, desarrolla la experta.

Oficinas sin ventanas

Los edificios inteligentes están a la orden del día en las oficinas actuales y las ventanas no cumplen su función como elemento de ventilación. En este sentido, la viróloga lanza un mensaje tranquilizador a la población porque, si se está gestionando de una manera correcta, la filtración “se puede ajustar para que se renueve tanto el aire que la calidad sea suficientemente buena”.

“Si la ventilación es forzada con renovación total, la calidad del aire es muy buena, pero es cierto que se gasta más energía y más dinero; porque en invierno cada vez que coges aire lo tienes que calentar y en verano al revés, en lugar de recircular el que ya tiene la temperatura adecuada”, añade.

En caso de que no se disponga de un sistema que renueve correctamente el aire en un edificio con ventilación automática o se quiera ahorrar dinero, la viróloga recomienda poner filtros HEPA 13. “En cada pasada del aire por el filtro no gasta tanta potencia, ni mucho motor y ni mucha energía. Y aunque una sola pasada no filtre todo el virus, al estar filtrando constantemente, el aire puede estar razonablemente limpio. Por lo tanto recircula una cierta parte del aire y renueva otra”, desgrana.

Las pandemias que están por venir

La experta explica que las pandemias más esperadas que podrían azotar al mundo van a venir por dos vías: respiratorias o por trasmisión por insectos.

“Teniendo en cuenta que son las más probables, si nos quitamos en general agentes respiratorios, bajaremos también la posibilidad de que nos pille otra pandemia como esta”, concluye Del Val.

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