La Llorería o por qué romantizar la ansiedad no es bueno para la salud mental
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Y el problema de las redes sociales

La Llorería o por qué romantizar la ansiedad no es bueno para la salud mental

Una instalación en Madrid, cuyo objetivo era visibilizar los problemas psicológicos, ha suscitado una gran polémica al poder estar trivializando trastornos que están muy presentes en nuestra sociedad

Foto: El rincón de llorar de La Llorería. (Reuters)
El rincón de llorar de La Llorería. (Reuters)

“A llorar, a la llorería”. Seguramente hayas oído esta chanza en los últimos meses en alguna ocasión. Te habrá llegado en un mensaje de WhatsApp, un sticker del mismo chat, redes sociales en general o habrá salido de la boca de algún amigo. Una broma, sin ningún tipo de mala intención, para cuando una persona se está quejando de su situación.

A rebufo de esta famosa frase, una empresa de servicios psicológicos online abrió el pasado fin de semana un espacio efímero en Madrid: La Llorería. El barrio de Malasaña acogió durante tres días este lugar lleno de rincones ‘instagrameables’ en los que reflexionar sobre los principales problemas de salud mental, al tiempo que fotografiarse para las redes sociales de cada asistente.

placeholder La Llorería. (Reuters)
La Llorería. (Reuters)

Aunque el objetivo del espacio fuese visibilizar los problemas de salud mental –algo muy importante para la sociedad actual–, algunos especialistas consideran que esta instalación ha romantizado trastornos psicólogos reales. Frases como “yo también tengo ansiedad” pueden banalizar la situación de la gente que realmente la sufre. Asimismo, invitar a compartir toda la experiencia en redes sociales parece contradictorio, al ser estas causantes de muchos de los males modernos.

“En las campañas de publicidad se utilizan estrategias que distan de lo que es la mera intervención de la problemática”, señala a El Confidencial Timanfaya Hernández, vicedecana del Colegio Oficial de la Psicología (COP) de Madrid. “Tenemos que asegurar que cualquier campaña publicitaria que haga referencia a la salud, no solo la psicológica, garantice la calidad y el rigor”, añade.

Trivializar la ansiedad

Los trastornos de ansiedad y depresivos han aumentado considerablemente durante la pandemia, “por lo que tiene la suficiente envergadura como para no trivializar con ello”, cree la psicóloga.

placeholder La Llorería. (Reuters)
La Llorería. (Reuters)

No debemos confundir estar en un momento triste, que es una sintomatología en un momento dado, con lo que es en sí una patología mental. La gran mayoría de la población puede experimentar en algún momento un síntoma, pero no el desarrollo de una problemática mayor”, señala a este respecto Hernández.

En este sentido, la psicóloga ejemplifica que “todo el mundo ha sufrido en algún momento una palpitación y no han sufrido un infarto. En salud psicológica pasa lo mismo”. “Que en un momento dado estemos tristes o más angustiados no implica el desarrollo de un trastorno mayor”, aclara.

Asimismo explica que sería muy bueno para toda la población aprenden a diferenciar claramente los síntomas de un trastorno de salud mental para acudir cuanto antes a un profesional, pero “no debemos caer en el hecho de psicologizar absolutamente todo”.

Redes sociales y ansiedad

Uno de cada seis jóvenes experimentará un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida, según el estudio ‘#StatusOfMind’ de la Royal Society of Public Health (RSPH) y la Universidad de Cambridge. Este mismo informe apunta a que las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70%.

En concreto, el estudio ha demostrado que cuatro de cada cinco jóvenes afirman que el uso de las redes sociales provoca que sus sentimientos de ansiedad empeoren. Recibir constantemente contenido de gente de vacaciones, en fiestas o ‘siendo perfectos’ afecta mucho a la salud mental de los adolescentes.

Foto: Foto: iStock.

Teniendo en cuenta esta realidad que ven a diario los especialistas en sus consultas, llama la atención que uno de los objetivos de La Llorería sea crear contenido para las redes de los asistentes.

En este punto, la psicóloga asegura que las redes sociales son “una herramienta que se puede utilizar bien y mal. Bien utilizadas pueden visibilizar y ayudar a llegar a personas que tengan problemas”. “Desde luego creo que lo que hay que ser es cauteloso y cuidadosos con el contenido que se publica, al público a quien va dirigido, el cómo lo hacemos y tener filtros”, concluye.

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