Todo lo que puedes hacer para evitar un ictus (y funciona)
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Todo lo que puedes hacer para evitar un ictus (y funciona)

Con más de 14 millones de casos al año en el mundo, es la primera causa de discapacidad. Pero hay esperanza: hasta el 80% se pueden prevenir. El secreto es controlar los factores de riesgo y saber reconocer los síntomas para pedir ayuda médica

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Hace apenas dos meses que el actor Jordi Rebellón (el doctor Vilches de la serie 'Hospital Central') murió repentinamente a causa de un ictus y dos años atrás fue el político socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Otras caras conocidas también sufrieron el mismo problema, aunque con mejor suerte porque han sobrevivido y sin secuelas (Joaquín Sabina, Sharon Stone o Alberto Contador son algunos ejemplos).

Estas dos situaciones visibilizan los datos que manejan los especialistas: 14,5 millones de personas en el mundo tendrán un ictus, que será mortal para 5,5 millones. En España, cada año, son 110.000 los ciudadanos afectados, de los que el 15% fallecen y, entre los supervivientes, el 30% queda con secuelas limitantes, ilustra la Sociedad Española de Neurología (SEN).

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Resumiendo mucho el mensaje: el ictus es la segunda causa de muerte en todo el mundo y la primera de discapacidad.

“Cualquier persona puede tener un ictus, desde los bebés hasta los ancianos. Se estima que, en todo el mundo, un 25% de la población está en riesgo de sufrir uno a lo largo de su vida”, señala la Dra. Mar Castellanos, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN. La edad es el principal factor de riesgo, y el envejecimiento de la población española lleva a predecir un aumento del 40% de afectados en los próximos 20 años. Está claro que no podemos luchar contra el paso del tiempo, pero sí depende de nosotros evitar conductas que nos exponen a un ictus. “Más del 80% de los casos se podrían evitar con medidas como dejar de fumar, limitar el consumo del alcohol, realizar ejercicio de forma regular, seguir una dieta mediterránea, evitar el sobrepeso y el estrés crónico, y controlando adecuadamente la tensión arterial, el azúcar y el colesterol”, enumera la neuróloga.

Y este mensaje positivo, de que se puede prevenir, es el que manda la doctora y también el propósito del Día Mundial del Ictus, que se celebra cada 29 de octubre para dar a conocer a la población todos los aspectos de la enfermedad.

¿Qué es un ictus?

“Es la interrupción del suministro sanguíneo en una zona del cerebro. La ausencia de sangre provoca daño o destrucción de las células cerebrales. Las consecuencias dependerán de la zona en la que se produce la lesión, y van desde la alteración de la movilidad, el habla o la capacidad para pensar”, describe la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH).

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¿Qué lo causa?

Trombos en el corazón: un coágulo se desplaza desde el corazón al cerebro por un problema cardiaco (por ejemplo, fibrilación auricular) y ocluye las venas cerebrales impidiendo el aporte de sangre. Esta es la causa del ictus isquémico, que es el más frecuente.

Rotura de un vaso sanguíneo dentro del cerebro: se produce una hemorragia y las neuronas mueren. Es lo que sucede en el ictus hemorrágico.

¿Cuáles son los síntomas?

Un estudio revela que solo la mitad de la población española sabe reconocer los síntomas de un ictus. La SEN subraya que generalmente se producen de forma brusca e inesperada. Las principales señales de alerta son:

  • Alteración repentina en el lenguaje, con dificultades para hablar o entender.
  • Pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo: generalmente se manifiesta en la cara y/o en las extremidades.
  • Alteración brusca de la visión: pérdida de visión por un ojo, visión doble o incapacidad para apreciar objetos en algún lado de nuestro campo visual.
  • Pérdida de la coordinación o el equilibrio.
  • Dolor de cabeza muy intenso y diferente a otros dolores de cabeza habituales.

Castellanos destaca que lo habitual es que se presente una combinación de síntomas, pero “experimentar solo uno ya es motivo de urgencia”. Cuando esto suceda, hay que avisar inmediatamente a los servicios de emergencias médicas.

¿Qué secuelas deja?

La rápida atención médica, con un diagnóstico y tratamiento muy tempranos, es decisiva para el pronóstico. Aun así, un 62% de los supervivientes tiene problemas de movilidad y un 60% dificultades para realizar sus actividades cotidianas.

Dos tercios de los superviventes de un ictus tienen secuelas permanentes, dificultad para hacer sus tareas cotidianas y de movilidad

La SEN informa de que dos de cada tres personas que sobreviven a un ictus presentan algún tipo de secuela. Las habituales son:

  • Pérdida de fuerza
  • Depresión (64% de casos)
  • Problemas de memoria (incluida la demencia)
  • Afasia (un tercio de los supervivientes queda con alteraciones del habla, compresión, lectura y escritura)
  • Espasticidad (rigidez y tirantez de los músculos que interfieren seriamente en la capacidad para realizar actividades diarias)

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Edad superior a 55 años
  • Hipertensión arterial
  • Hipercolesterolemia
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Dieta

¿Se puede predecir quién tendrá un ictus?

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) han encontrado que las proteínas que están presentes en la placa de ateroma (colesterol acumulado en la pared de arteria) pueden ser un biomarcador para detectar la aterosclerosis antes de que dé síntomas. Esta identificación precoz puede ser útil para seleccionar a las personas en las que está recomendado realizar pruebas con técnicas de imagen para evaluar su riesgo cardiovascular de forma más precisa.

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También hay muchas aplicaciones médicas para evaluar el riesgo individual.

¿Hay alimentos preventivos?

Fibra dietética, frutas y verduras: un estudio publicado en 'European Heart Journal', en el que han participado más de 400.000 europeos, confirma el beneficio de estos alimentos, y dicen que aumentar 10 g la ingesta de fibra se traduce en una reducción del riesgo de ictus del 23%. Otra investigación en 'International Journal of Epidemiology' concluye que tomar entre 600 y 800 gramos al día de frutas y verduras reduce la mortalidad por ictus.

Sardinas, nueces y pescados grasos: contienen ácidos grasos omega-3, que se asocian a mejor perfil de lípidos en sangre y menos colesterol

¿Hay alimentos prohibidos?

Las grasas saturadas son enemigos de la salud cardiovascular. Un estudio publicado en la revista 'Stroke' pone la carne en el punto de mira y destaca que el peligro de tener un ictus aumenta si se comen más de 70 gramos diarios de carne roja o más de 50 gramos de carne procesada.

Como advierte la portavoz de la SEN, nadie es totalmente inmune a sufrir un ataque cerebral, pero todos debemos poner de nuestra parte para conjurar el peligro, y así se podrán evitar buena parte de los ictus. Objetivo: ponerle freno al ictus.

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