Se buscan mil personas que nunca tienen covid para un gran estudio
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Se buscan mil personas que nunca tienen covid para un gran estudio

Convivir con un enfermo de covid y no contagiarse, sin poner ninguna protección de por medio, es algo extraordinario y un enigma. Un equipo de científicos internacional busca personas resistentes para rastrear el secreto de su inmunidad natural

Foto: Una enferma de covid recibe el alta después de 10 meses ingresada en el Hospital Gregorio Marañón. (EFE)
Una enferma de covid recibe el alta después de 10 meses ingresada en el Hospital Gregorio Marañón. (EFE)

A pocas semanas de cumplirse el segundo aniversario del ‘nacimiento’ oficial del SARS-CoV-2, y de superar los peores meses de la pandemia, hemos cambiado la forma de relacionarnos con el virus. Digamos que hemos aprendido a convivir con él, pero el mérito no es propio, más bien corresponde, fundamentalmente, a las vacunas y al mejor manejo clínico de la enfermedad. Pero los datos están ahí, mostrando su impacto (pasado y presente): en todo el mundo, se han infectado más de 247,2 millones de personas y han fallecido más de 5 millones, según los datos oficiales de la Universidad Johns Hopkins, que es la institución que monitoriza la pandemia.

Foto: Foto: Unsplash/@yassine_khalfalli.

Lo que hemos aprendido desde el principio es la extraordinaria capacidad de contagio del coronavirus, por eso choca que haya personas totalmente resistentes a la infección aunque hayan convivido estrechamente con un afectado y sin protección (es conocida la facilidad de propagación entre convivientes). Este ‘superpoder’ ha captado el interés de los científicos hasta el punto de que un equipo internacional (en el que participan 10 centros de investigación, incluidos el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge, en Barcelona) se ha propuesto descubrir el secreto de la fortaleza de esos individuos (¿está en sus genes?, ¿en cuáles?), como han explicado ellos mismos en ‘Nature Inmunology’.

El inmunólogo Carlos Rodríguez-Gallego, del hospital canario y coautor del trabajo, precisa a Alimente que "se estima que en un hogar en el que se convive estrechamente, la tasa de infección del SARS-CoV-2 tras exposición a un contacto es de, aproximadamente, el 70%". Sin embargo, "hay individuos, también de edad avanzada, que no se infectan a pesar de contacto prolongado con un paciente (incluso grave). Este comportamiento de resistencia frente a la infección no es la regla, pero tampoco es tan excepcional".

Captando candidatos

En su planteamiento, los autores indican que, hasta ahora, se ha encontrado el ‘secreto’ de la resistencia que tienen algunas personas a infectarse por Plasmodium vivax (un parásito que causa una forma leve de malaria), por el VIH o por norvirus (causante de infecciones gastrointestinales), a los que esperan sumar el SARS-CoV-2. Se trata, puntualiza Rodríguez-Gallego, de "una resistencia natural a estas infecciones conferida por un solo gen, y en estos tres casos las mutaciones afectan a la proteína humana que actúa de receptor para el virus".

Desvelar el misterio es muy importante porque ayuda a entender cosas como la enorme variabilidad de la enfermedad de una persona a otra (¿por qué es muy grave, o mortal, en sujetos aparentemente sanos y en otros la infección pasa desapercibida?), pero también puede ser útil para desarrollar nuevos fármacos que protejan del covid y que eviten la transmisión del coronavirus.

placeholder Primer trasplante pulmonar en España a una paciente de covid. (EFE)
Primer trasplante pulmonar en España a una paciente de covid. (EFE)

"El SARS-CoV-2 es un nuevo virus de alta infectividad frente al que no tenemos inmunidad efectiva", como recuerda el científico del Hospital Doctor Negrín. "Una de sus peculiaridades es la codificar proteínas capaces de interferir significativamente con la inmunidad mediada por interferones tipo I [unas moléculas que secretan las células del sistema inmune y que son claves para avisar al organismo para que ponga en marcha los mecanismos necesarios para impedir la infección y replicación de los virus]".

Ser 'superinmunes' implica vivir con un enfermo durante días sin usar protección y ser PCR negativo y no tener anticuerpos

Para su trabajo, quieren incluir a unas mil personas resistentes al coronavirus, y no parece que les vaya a costar mucho alcanzar la meta, puesto que a las 500 que ya habían reclutado se han unido otras 600 peticiones (invitan a inscribirse a quien piense que puede participar en esta página). Los requisitos para concederles esa cualidad es que sean personas que convivan con un enfermo de covid y que hayan estado en contacto con él sin ningún tipo de protección personal, al menos una hora al día durante los 3 a 5 días del comienzo de los síntomas. A pesar de esta exposición, sus PCR han sido negativas y tampoco se les detecta respuesta inmunitaria de las células T. Con estos criterios, se les hará un estudio genético exhaustivo para encontrar los genes responsables de esa resistencia.

Genes candidatos

Los autores son conscientes de la complejidad que entraña este trabajo, sobre todo a la hora de demostrar la idoneidad de los candidatos. Sobre los genes de resistencia, tienen algunas pistas, como el responsable del grupo sanguíneo 0, aunque los hallazgos científicos sobre él no son demasiado fuertes. Pero, "si se identifican nuevas variantes en genes implicados en la resistencia frente a la infección por SARS-CoV-2 permitiría, además de conocer los mecanismos biológicos de la infección, el desarrollo de tratamientos para prevenirla o interferir en su progresión", remacha Carlos Rodríguez-Gallego.

Foto: EFE.

El genetista Javier Benítez, presidente de la Fundación Quaes, considera “muy interesante la idea de buscar gente que sea resistente al coronavirus. Es una idea muy buena porque, aunque se haya identificado algún gen que pueda conferir una pequeña resistencia, buscan una resistencia total”.

Este experto recuerda otros antecedentes en este sentido y apunta la calidad del estudio que llevó a encontrar la resistencia al VIH –concretamente, “al desarrollo de la enfermedad, el sida, no al contagio”– en una mutación en un gen del receptor CCR5, que “permite la entrada del VIH en los leucocitos, pero al no poder hacerlo por esa mutación, no se puede desarrollar la enfermedad”.

Se pueden buscar mutaciones en el gen ACE2 (donde se une la proteína S) o en genes que causen una respuesta inmune superexagerada

Otra línea de trabajo es “buscar mutaciones en el gen ACE2, que es donde se une la famosa proteína S para introducir el virus completo y empezar la replicación en la célula”, prosigue Benítez, que sugiere una vía: que haya mutaciones en genes del sistema inmunitario que produzcan una respuesta inmune superexagerada y ante esa respuesta el virus no tiene ninguna posibilidad.

Todas las hipótesis están abiertas, y aunque el reto es grande, los autores son optimistas: “Estamos seguros de que encontraremos a esas personas naturalmente resistentes”, manifiesta el inmunólogo Evangelos Andreakos, de la Fundación de Investigación Biomédica de la Academia de Atenas e investigador del proyecto.

La mejor lección del covid: nunca la ciencia dio tantos (y buenos resultados) en tan poco tiempo.

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