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Entrenar en ayunas... ¿es beneficioso o perjudicial para la salud?
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Salud y deporte

Entrenar en ayunas... ¿es beneficioso o perjudicial para la salud?

Algunos deportistas optan por entrenar tras 12 horas sin ingerir ningún alimento y otros, en cambio, prefieren hacerlo una vez han desayunado. ¿Qué opinan los expertos?

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Cuando no estamos acostumbrados a hacer deporte, ocurre que subir escaleras y quedarnos sin aliento se convierte en algo frecuente. Sin embargo, esto no debería pasar. La actividad física regular no solo mejora la fuerza muscular y la resistencia, sino que tiene otros múltiples beneficios en la salud.

El ejercicio suministra oxígeno y nutrientes a nuestros tejidos y ayuda al sistema cardiovascular a que funcione de manera eficiente, por lo que reducimos el riesgo de sofocón, falta de aire y enfermedades derivadas del sedentarismo.

La Clínica Mayo estima que lo ideal es hacer 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana, o 75 minutos si se practica de forma vigorosa, aunque se pueden combinar ambos. Para cumplir con este propósito diario, puedes andar, caminar o nadar.

El entrenamiento de resistencia a baja intensidad genera una mayor oxidación de lípidos

El centro médico también señala que es necesario ejecutar ejercicios de fortalecimiento muscular para todo el cuerpo durante la semana, siempre adaptados a las características y posibilidades físicas de cada persona. De esta forma, enumera siete beneficios derivados de la actividad física regular:

  • Ayuda a controlar el peso. Cuando realizas deporte, quemas calorías y ayuda a mantener un peso adecuado y saludable evitando afecciones como la obesidad o el sobrepeso.
  • Prevenir enfermedades cardiacas. Practicar ejercicio aumenta el colesterol bueno y ayuda a reducir los triglicéridos poco saludables, lo que hace que tu sangre circule mejor por el cuerpo y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y otras afecciones como accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, depresión, ansiedad, algunos tipos de cáncer o artritis.
  • Mejora el estado de ánimo. Diferentes expertos aseguran que la realización de ejercicio físico estimula sustancias químicas del cerebro que hacen que te sientas más feliz, relajado y menos ansioso. Además, mejora la imagen que tienes sobre tu aspecto, por lo que ayuda a aumentar tu autoestima.
  • Aumenta la energía. Cuanto más sedentarios nos volvemos, más nos cuesta movernos y hacer actividades. El deporte mejora el funcionamiento de los órganos y esto provoca un aumento de energía que hace que nos sintamos a gusto.
  • Ayuda a dormir mejor. Es frecuente que la gente que hace ejercicio físico sienta más cansancio al final del día, lo que ayuda a dormir profundamente.
  • Estimula y mejora la actividad sexual. La actividad física provoca un aumento de la excitación en las mujeres y los hombres son menos propensos a tener problemas de disfunción eréctil.
  • Es divertido. A pesar de que mucha gente valora que el deporte es cansado, supone demasiado esfuerzo y es aburrido, lo cierto es que se ha convertido en una actividad social de la que disfrutar en tu tiempo libre, lo que estimula que lo veas positivamente como una ventaja y no como algo obligatorio o necesario.

La polémica: en ayudas o no

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El ejercicio tiene múltiples beneficios para la salud, y eso es innegable. Sin embargo, durante años ha permanecido candente la polémica surgida entre los expertos: algunos señalan que practicar actividad física en ayunas aporta más beneficios que si ingieres alimentos unas horas antes; y otros discrepan con esta afirmación.

Un estudio reciente publicado por el Instituto Nacional de Medicina (NIH) ha comparado los beneficios de ambas situaciones. En la investigación se ve reflejado cómo, tras doce horas de ayuno nocturno, el entrenamiento de resistencia a baja intensidad genera una mayor oxidación de lípidos y reduce la cantidad de grasa del cuerpo. Sin embargo, cuando la intensidad era mayor, el cuerpo no utilizaba más grasas como fuente de energía, independientemente del estado nutricional, es decir, se demostró que el entrenamiento a alta intensidad no resulta muy diferente que en ayunas.

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La Asociación Española de Ciclismo indica que, a pesar de que este ayuno ayuda a reducir la grasa, lo cierto es que no mejora el rendimiento en ejercicios aeróbicos ni aumenta la cantidad de oxígeno del organismo. A pesar de ello, la asociación admite que algunos estudios demuestran que sí aumenta la cantidad de almacenamiento de glucógeno muscular (forma en la que el organismo acumula carbohidratos a nivel muscular y la almacena en los músculos y el hígado), por lo que nos vuelve también más resistentes.

Por su parte, el Instituto de Ciencias de la Salud y la Actividad Física (ISAF) asegura que en ambas situaciones se logra reducir la grasa del cuerpo en la primera media hora de entrenamiento. Sin embargo, el organismo también apoya la hipótesis de que este tipo de hábitos destruye células y fibras musculares, produciendo además catabolismo (proceso metabólico que fomenta la degradación de nutrientes orgánicos).

No obstante, todo depende del tipo de deporte que se practica, los objetivos y metas que el individuo se haya puesto, la salud del deportista, la capacidad de la persona de salir sin desayunar y de que, en general, se trate o no de una persona saludable, ya que algunas enfermedades impiden drásticamente este tipo de hábitos.

Cuando no estamos acostumbrados a hacer deporte, ocurre que subir escaleras y quedarnos sin aliento se convierte en algo frecuente. Sin embargo, esto no debería pasar. La actividad física regular no solo mejora la fuerza muscular y la resistencia, sino que tiene otros múltiples beneficios en la salud.

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