¿Por qué ahora no se habla de ómicron y la pérdida de olfato?
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Explicación científica

¿Por qué ahora no se habla de ómicron y la pérdida de olfato?

La anosmia fue uno de los síntomas más llamativos durante la primera ola de SARS-CoV-2 y lo que en principio parecía anecdótico pasó a ser un buen indicador de covid. En la nueva variante, la relación no es tan patente

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La variante ómicron ha llegado al escenario pandémico y se ha convertido en la protagonista absoluta en tan solo un mes. El pasado 26 de noviembre, la OMS ya calificó de preocupante esta nueva variante del virus y los hechos han confirmado que la alarma estaba justificada. Desde que se detectó por primera vez en Sudáfrica -en dos muestras tomadas entre el 19 y el 23 de noviembre-, ya ha llegado a 89 países, donde está poniendo en apuros el liderazgo de delta; de hecho, ómicron ha conseguido imponerse en Estados Unidos y es cuestión de tiempo (quizá de días) que lo haga en la mayoría de los países.

Como sucedió hace casi dos años, cuando emergió el SARS-CoV-2, el factor sorpresa ha jugado a favor de ómicron. Hasta hace un mes, el mundo parecía respirar porque lo peor de la pandemia ya había pasado; autoridades sanitarias, gobiernos y ciudadanos teníamos toda la confianza puesta en el escudo protector de las vacunas, pero con la llegada de la nueva variante, lo que no queríamos admitir se ha confirmado científicamente: su eficacia es limitada a la hora de evitar el contagio de ómicron. Eso sí, de momento, todo apunta a que reducen drásticamente la gravedad de la infección.

Foto: ¿Se pueden distinguir los síntomas del covid-19, resfriado y gripe? (Pexels/Danilyuk)

Miedo en el cuerpo

Con la inquietud metida en el cuerpo, las preguntas en torno a esta nueva variante se multiplican. La primera duda es qué síntomas tiene, porque al compartir muchos (fiebre, tos, malestar o dolor de cabeza) con los catarros y la gripe típicos del otoño- invierno, es imposible saber de qué infección se trata. Y aquí encontramos una de las principales razones de la fuerte presión asistencial que soportan los centros sanitarios estos días. “La única forma de salir de dudas es hacer un test de diagnóstico rápido -de antígenos o PCR-, y para eso muchas personas vienen a los centros de salud o a las urgencias de los hospitales”, confirma el médico de familia Juan Carlos Fuentes, del Centro de Salud Los Rosales, en Madrid.

placeholder Test rápidos de covid en Cataluña. (EFE)
Test rápidos de covid en Cataluña. (EFE)

Esas largas colas de gente esperando a hacerse la prueba no existían en marzo del 2020 (es que prácticamente no había kits de diagnóstico) y gran parte de los infectados se ‘autodiagnosticaba’ partiendo de sus síntomas. Uno de los más característicos era la pérdida de olfato (acompañada, a menudo, de alteraciones del gusto), y lo que en un primer momento era un hecho anecdótico pronto pasó a ser el ‘canario de la mina’ del covid.

Según confirma el doctor Secundino Fernández, del Departamento de la Clínica Universidad de Navarra, el 80% de los pacientes con SARS-CoV-2 tiene anosmia, que se prolonga en el tiempo hasta el punto de que muchos afectados necesitan rehabilitación para recuperar sus capacidades olfativas. De hecho, el Ministerio de Sanidad lo incluye entre los síntomas de covid persistente.

Certeza absoluta

Decenas de equipos de investigación de distintas partes del mundo han estudiado la anosmia relacionada con covid, aunque uno de los trabajos pioneros fue el desarrollado en el Departamento de Epidemiología del King’s College de Londres, y publicado en 'Nature Medicine', que después de estudiar a más de 18.000 personas que se sometieron a un test de SARS-CoV-2, confirmó que el 65% de los positivos habían perdido el olfato y el gusto. El síntoma, como explica el profesor José María Ordovás, director de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts (Boston), se debe al ‘sabotaje’ de las células portadoras de los receptores del olor, que se encuentran en la parte superior de la nariz, por parte del coronavirus.

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Sin embargo, ahora nadie habla de ese síntoma. ¿Por qué? ¿Es que ómicron no ataca a esas células? Alimente ha preguntado a investigadores que estudiaron este síntoma durante las primeras olas, pero han reconocido que carecen de información al respecto. El profesor José Ordovás Montañés, de la Facultad de Medicina de Harvard y miembro de uno de los equipos científicos pioneros en descubrir el mecanismo infectivo del SARS-CoV-2, ha accedido a compartir sus opiniones. “En estos momentos, es todavía difícil saber si las informaciones de que hay menos anosmia es parte del comportamiento de la variante ómicron o de que ahora el virus está circulando entre una población de individuos que ya están vacunados (en un estudio realizado por unos colegas de Londres se puede ver como disminuye la anosmia con vacunación), y con una exposición al virus relativamente alta comparada a las primeras olas previas”, explica.

Las comparaciones son necesarias

En opinión de Ordovás-Montañés, “la manera de averiguar qué hay de cierto acerca de la menor prevalencia actual de anosmia sería comparando los síntomas de gente en la que la variante ómicron sea su primer encuentro con el virus con personas que ya estén vacunadas y/o hayan tenido una infección previa con otra variante del virus”.

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En consonancia con los hallazgos del citado estudio de 'The Lancet', el también investigador de la New York Stem Cell Foundation insiste en que “el hecho de que un número de contagiados por ómicron estén vacunados puede dar lugar a esa percepción de que produce menos anosmia, pero realmente puede ser debido al efecto de la vacunación”.

¿La pérdida de olfato también ha sido una constante en otras variantes anteriores? “Lo que ya se ha visto es que con alfa y delta los síntomas de anosmia son prácticamente iguales”, confirma.

Entonces, ¿por qué ya no se habla de anosmia? Junto con el miedo y la enfermedad grave, las vacunas han tapado este síntoma tan característico de la pandemia de covid.

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