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Se agotaron los test de antígenos (o pesadilla antes de Navidad)
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Falta de previsión

Se agotaron los test de antígenos (o pesadilla antes de Navidad)

Con la irrupción de ómicron en vísperas de navidades y la esperanza puesta en las pruebas de detección rápida, la oferta ha sido insuficiente para la demanda. La pesadilla por hacerse con uno nos ha devuelto a marzo de 2020

Foto: Un test de antígenos positivo por coronavirus en Bruselas. (EFE/Olivier Hoslet)
Un test de antígenos positivo por coronavirus en Bruselas. (EFE/Olivier Hoslet)

Cuando parecía que nuestro día a día empezaba a normalizarse, sin restricciones ni toque de queda, con ilusión por volver a viajar, el 24 de noviembre, el Departamento de Enfermedades Infecciosas del Instituto Scripps de EEUU analizaba tres muestras recogidas en Botsuana el 11 de noviembre, aparecía una nueva variante del coronavirus a la que bautizaron con ómicron y, como ocurrió con todas las nuevas variantes, nos asustamos de nuevo.

Esta nueva variante se detecta en Sudáfrica y se instala en Europa en un momento complicado, con un largo puente por delante en España, seguido de las navidades. Debemos agradecer de antemano a las autoridades sudafricanas la rapidez con la que comunicaron a la OMS la aparición de ómicron, ya que la comunidad científica se puso a trabajar de manera inmediata en esta variante del coronavirus.

Desde la farmacia, siempre intentamos tranquilizar a quienes nos consultan y nuestra respuesta es paciencia, tranquilidad y precaución

En fin, otro jarro de agua fría para todos.

Nosotros, desde la farmacia, siempre intentamos tranquilizar a todas las personas que nos consultan y nuestra respuesta es paciencia, tranquilidad y precaución, ya que la investigación y la ciencia necesitan su tiempo y hasta entonces extremar las precauciones.

La esperanza de los test

Hoy en día sabemos ya algunas cosas con bastante certeza sobre esta variante: se contagia mucho más rápido que las anteriores, esquiva en parte a la inmunidad que nos proporcionan las vacunas y también a la obtenida naturalmente tras haber pasado la infección. Pero, como dato positivo, sabemos que la enfermedad cursa de forma leve en un porcentaje alto de los pacientes, y los casos más graves se producen en las personas no vacunadas.

Foto: Foto: EFE/David Arquimbau.

Por suerte, estas navidades tenemos test de antígenos que detectan la presencia del virus en el momento que está cursando la infección. Esta herramienta es rápida y eficaz para identificar positivos: todos los test de antígenos de farmacia positivos son considerados positivos reales en el 100% de los casos. Cuando el test es negativo y ha habido un contacto estrecho con un positivo, se debe realizar la prueba otra vez a los 5 días del contacto.

Es cierto que se nos escapan algunos positivos por estar en periodo de incubación, por no tener suficiente carga viral o por realizar mal el test, pero con lo que nos tenemos que quedar es que se han detectado muchos positivos con los test que dispensamos en las farmacias.

Comienza la pesadilla

Pero algo ocurre la semana del 13 de diciembre. Nuestros almacenes empiezan a tener poco stock de test de antígenos y nuestros proveedores también, en nuestra farmacia sobrevuela en nuestras cabezas marzo de 2020, y pensamos: "No, otra vez no puede estar pasando lo mismo".

placeholder Escaparate de una farmacia. (EFE/Fernando Villar)
Escaparate de una farmacia. (EFE/Fernando Villar)

Pues efectivamente pasa, no hay test en ningún sitio, no puede ser, otra vez no, y encima en la víspera de Navidad. ¿Qué le vamos a decir a la gente?, pensamos…

Empezamos a mover contactos de proveedores que nos sirvieron en la pandemia, tenemos intentos de pedidos fallidos, mails de proveedores domingos por la noche, contactos con compañeros de otras comunidades por si acaso. También se pone en marcha la picaresca y recibimos correos de almacenes de 'dudosa credibilidad' diciéndonos que sí tienen test y, por supuesto, no confiamos. En resumen: NO HAY NADA.

¿Cuánto tiempo tardarán en darse cuenta nuestros clientes? Pues muy poco. Y empieza a sonar el teléfono cada 5 minutos: ¿Tenéis test? Esa es la pregunta. Volvemos a pegar carteles en la fachada como en 2020, en la puerta de entrada, da igual. Esta vez dice: NO DISPONEMOS DE TEST DE ANTÍGENOS. Da igual, entran y preguntan “por si acaso”, nos dicen.

Por unos días revivimos lo que fue marzo de 2020; ¡nunca lo olvidaremos!

Lista de espera

El pasado día 23 me llama un compañero y me dice que a su proveedor le han entrado test y que comparte conmigo la mitad del stock, y es que hay gente buena y generosa: gracias, Yolanda y Fernando, no sabéis lo que mis clientes y yo os lo agradecemos.

Y es que la gente está desesperada por conseguir un test antes de Nochebuena.

Foto: Una farmacéutica muestra el último test de antígenos. (EFE/Fernando Villar)

Me traen los test esa misma mañana y empezamos a llamar a la gente que tenemos apuntada en una lista de espera, aproximadamente 100 personas. Ante la llamada vienen corriendo, tardan unos 10 minutos en llegar a la farmacia, sus caras son de auténtica desesperación. Recuerdo una chica que me llamó el día 24 por la mañana para preguntarme si me quedaban test, cuando llegó a la farmacia para recogerlos, estaba jadeando y se le saltaban las lágrimas; tuvimos que tranquilizarla, se nos cae el alma a los pies…

Detectamos mucho nerviosismo, ansiedad y fatiga en las personas que entran en la farmacia, estamos todos cansados de esta eterna pandemia y lo entendemos, pero a veces los farmacéuticos y personal de farmacia llegamos extremadamente cansados, sobre todo psicológicamente, por intentar dar respuesta satisfactoria a nuestros clientes. Con los test no lo hemos conseguido, hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano y creo poder hablar en nombre de todos mis compañeros. Aunque la mayoría de las personas han sido comprensivas, hemos tenido momentos difíciles otra vez, me consta por algunos compañeros que han recibido insultos, y también amenazas, por parte de algunas personas.

Aprender a convivir y vacunarse

Nuestros almacenes y proveedores no han sido previsores con la compra de test de antígenos. Los farmacéuticos tenemos que dispensar medicamentos y hacer atención farmacéutica, aunque en los últimos años nos estamos convirtiendo en compradores y buscadores de producto 'in extremis', a falta de la respuesta de nuestros principales almacenes. Pero, al final, es el paciente el que sale perjudicado, y desde aquí quiero trasladarle nuestras disculpas en nombre, creo, de todas las oficinas de farmacia.

placeholder Foto: EFE/Fermín Cabanillas.
Foto: EFE/Fermín Cabanillas.

El coronavirus ha venido para quedarse; este hecho es cierto y tenemos que acostumbrarnos a convivir con él. Por los datos que disponemos hoy en día, parece que la pandemia se está transformando poco a poco en epidemia y en no mucho tiempo podremos volver a tener una vida normal.

Hasta entonces, debemos tener cuidado y respetar las medidas sanitarias, pero tampoco tener miedo, ya que a veces el miedo es más peligroso que los virus y las enfermedades.

Foto: Equipo de la Farmacia Julieta de la Morena.

Si no te has vacunado, hazlo ya. Las vacunas salvan vidas; si no, recuerda marzo de 2020, cuando todos deseábamos una vacuna para el covid-19. Pues ya las tenemos, y no una, sino cinco autorizadas en Europa.

La ciencia es alucinante; es por ella por lo que ahora podemos tratar, erradicar y luchar contra tantas enfermedades y, también gracias a ella, podemos llegar a edades muy avanzadas con buena salud.

Nosotras en la farmacia ya tenemos nuestras tres dosis, no lo dudes y ¡¡pide tu cita para la tuya cuanto antes!!

Os deseamos un 2022 lleno de salud. Gracias por seguir confiando en los farmacéuticos y por dejarnos formar parte de vuestras vidas.

Julieta de la Morena. Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad San Pablo CEU. Especialista universitaria en Biopatología Clínica Laboral y Aplicada. Experta universitaria en Ortopedia y ayudas técnicas farmacéuticas.  www.farmaciajulietadelamorena.es

Cuando parecía que nuestro día a día empezaba a normalizarse, sin restricciones ni toque de queda, con ilusión por volver a viajar, el 24 de noviembre, el Departamento de Enfermedades Infecciosas del Instituto Scripps de EEUU analizaba tres muestras recogidas en Botsuana el 11 de noviembre, aparecía una nueva variante del coronavirus a la que bautizaron con ómicron y, como ocurrió con todas las nuevas variantes, nos asustamos de nuevo.

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