El nuevo sistema de biopsia óptica que 've' antes el cáncer de hígado
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ESTUDIO MULTIINSTITUCIONAL

El nuevo sistema de biopsia óptica que 've' antes el cáncer de hígado

Gracias a él los cirujanos pueden distinguir con mejor precisión de dónde deben extraer tejido para su análisis ante la sospecha de un tumor. Además, permite el diagnóstico precoz, reduce las complicaciones y los falsos negativos

Foto: Las pruebas clínicas preliminares de la nueva sonda óptica. (Evgenii Zherebtsov)
Las pruebas clínicas preliminares de la nueva sonda óptica. (Evgenii Zherebtsov)

Es, probablemente, la especialidad médica más desconocida por la población, pese a ser el pilar fundamental del diagnóstico y de las decisiones que se tomen para el abordaje de enfermedades como el cáncer.

Detrás del microscopio se ocultan los ‘actores invisibles’ pero vitales para salvar la vida de los pacientes oncológicos. Fue Ernest Besnier, en 1879, quien acuñó por primera vez el término biopsia: 'bios' se refiere a la vida, mientras que 'opsis' hacer referencia a la vista. Pero es a Abulcasis, un médico árabe, al que se le atribuye la realización de una de las primeras biopsias de diagnóstico nada más y nada menos que en el siglo XI, segun detalla la web de la ONG Transparent Hands

"En España se diagnostican entre 5.000 y 8.000 casos de hepatocarcinomas cada año”, Dr. Meneu Díaz

Durante la biopsia se extraen células y tejido de una región particular del cuerpo para un examen patológico. La sospecha de cáncer, por ejemplo, es uno de los motivos por los que se realiza esta prueba. El tipo de procedimiento usado depende de la ubicación del tejido que necesita ser examinado.

Tipos

En la mayor parte de las áreas del cuerpo se puede llevar a cabo con una aguja. Esta es la opción menos invasiva, y usualmente permite al paciente regresar a su hogar el mismo día. La guía por imágenes de rayos X, ultrasonido, TAC o RMN permite la ubicación precisa de la aguja para localizar el mejor lugar para tomar la muestra de tejido. A la guiada por imágenes se suman la que se realiza con aspiración con aguja delgada; la profunda, también con aguja, y la asistida por vacío.

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Foto: iStock.

Y ahora llega un nuevo estudio, publicado en la revista 'Biomedical Optics Express' (de Optica Publishing Group), que desvela cómo es el sistema de biopsia óptica que permite detectar el cáncer de hígado de forma precoz. Es más, gracias a esta tecnología se puede distinguir entre tejido hepático canceroso y sano.

Foto: Por qué el cáncer de hígado afecta más a los hombres

En declaraciones a El Confidencial, el Dr. Juan Carlos Meneu Díaz, jefe de Servicio de Cirugía General del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo-Grupo QuirónSalud, reconoce: “El cáncer de hígado representa el sexto en frecuencia a nivel mundial y el cuarto en relación con la mortalidad que conlleva. El hepatocarcinoma, que es el que nos ocupa porque es donde se aplica este nuevo sistema, representa el 75% de los tumores hepáticos. En España se diagnostican entre 5.000 y 8.000 casos de ellos cada año”.

E insiste: “La detección en fases avanzadas, que es la norma desafortunadamente, condiciona el mal pronóstico y la baja tasa supervivencia. De hecho, la tasa (incidencia/mortalidad) es casi 1, lo que implica que es un tumor de mal pronóstico si se diagnostica tardíamente. Un método de diagnóstico precoz, como el que se describe en el estudio presentado en la revista 'Biomedical Optics Express', podría cambiar el panorama drásticamente”.

El nuevo trabajo, llevado a cabo por un grupo internacional, también apunta que el sistema se mostró prometedor en pruebas preliminares realizadas en personas con sospecha de cáncer de hígado.

"El instrumento está diseñado para ser compatible con las agujas que se utilizan actualmente para las biopsias de hígado", dijo Evgenii Zherebtsov, miembro del equipo de investigación. "Por lo tanto, algún día podría ayudar a los cirujanos a manejar con mayor precisión el instrumento de biopsia para disminuir la cantidad de errores que se cometen al tomar muestras de tejido que se utilizan para el diagnóstico", apostilla.

Para el experto español, “se trata de un estudio multiinstitucional (Universidad Oerl en Rusia, Universidad Oulu en Finlandia, Universidad Aston en Birmingham, Universidad UCL Queen Square Londres), bien diseñado y encaminado a medir la fluorescencia emitida por diferentes tejidos, para distinguir entre células normales y células cancerígenas, en concreto, el cáncer de hígado más frecuente, el hepatocarcinoma, como ya hemos mencionado. Para ello se valen de una sonda que detecta la fluorescencia endógena de los tejidos tumorales y permite identificarlos con precisión”.

“Los métodos de biopsia óptica como el que hemos desarrollado permiten diferenciar los tejidos sanos de los tumorales con un alto grado de precisión”, dijo Elena V. Potapova, coautora del artículo con Zherebtsov. "Aunque nuestro sistema fue diseñado específicamente para su uso en cirugía abdominal, nuestros resultados muestran que tecnologías similares podrían ser útiles para otras aplicaciones médicas", declara.

Una necesidad clínica

Los investigadores diseñaron el nuevo dispositivo después de que los cirujanos con los que colaboraban notaran lo difícil que es realizar biopsias con aguja en el lugar exacto correcto. Los tumores en etapa temprana pueden ser difíciles de identificar cuando se inserta una pequeña aguja hueca en el hígado para obtener una muestra de tejido. Si se coloca incorrectamente y no alcanza el tumor, podría dar lugar a un diagnóstico incorrecto.

La nueva tecnología combina espectroscopia de reflectancia difusa y mediciones de fluorescencia de por vida para evaluar marcadores relacionados con el metabolismo celular, que difiere entre células sanas y cancerosas. Esto podría ayudar a los cirujanos a ver, en tiempo real, dónde está el cáncer para que puedan identificar la ubicación idónea para adquirir una muestra de tejido.

La espectroscopia de reflectancia difusa revela las propiedades de los tejidos en función de cómo reflejan la luz. El análisis de la vida útil de la fluorescencia expone los tejidos a una longitud de onda de luz que induce aquella y luego mide cuánto tiempo tarda en desaparecer. El momento de su disminución depende de la presencia de moléculas que son importantes en el metabolismo.

“Aunque nuestro equipo y otros han utilizado previamente la intensidad de la fluorescencia para la evaluación de tejidos, los estudios realizados en otras partes del cuerpo han demostrado que la vida útil de la misma depende menos de las condiciones experimentales”, dijo Potapova. "Las mediciones siguen siendo más consistentes en presencia de sangre, cuando hay una iluminación no uniforme o si el contacto entre la sonda y el tejido cambia debido al movimiento", recuerda.

En pacientes con sospecha de cáncer

Para evaluar la sensibilidad del sistema, los investigadores primero midieron soluciones conocidas de moléculas que juegan un papel clave en el metabolismo. Una vez que obtuvieron resultados satisfactorios, realizaron experimentos en un modelo de ratón con cáncer de hígado y mediciones preliminares en pacientes con sospecha del mismo. Los autores del ensayo encontraron que su instrumento y los parámetros que midieron podían distinguir de manera certera el tejido del cáncer de hígado, el sano y los tejidos metabólicamente modificados que rodean un tumor.

Foto: Colangiocarcinoma visto al microscopio. (CNIC)

Para el Dr. Meneu Díaz, todo esto conlleva a que “la tecnología descrita se basa en detectar cambios precoces en las características (a nivel molecular y estructural) de las células cancerígenas, que muestran un patrón de consumo de energía y de oxígeno. Por tanto, resulta muy útil para distinguir con precisión qué áreas de un hígado deben ser biopsiadas ante la sospecha de un hepatocarcinoma. Ello permitiría un diagnóstico más precoz y, por lo tanto, reduciendo las complicaciones, los riesgos asociados a la punción percutánea y los falsos negativos. Todo ello redundaría en una mejora en el tratamiento y en los resultados".

"Para nosotros era importante obtener una imagen completa de los cambios observados para el cáncer tanto en el modelo de ratón como en el entorno clínico", dijo Zherebtsov. "Nuestros estudios en pacientes que tenían el mismo tipo de tumor que los ratones demostraron que nuestra técnica puede proporcionar resultados estables y reproducibles que se pueden utilizar para detectar esta enfermedad oncológica".

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Ahora planean continuar midiendo los parámetros de vida útil de la fluorescencia en pacientes con diferentes tipos de tumores en distintas etapas para generar clasificadores de diagnóstico en tiempo real.

Cómo es la biopsia actual

Mientras tanto, el especialista español recuerda que en la actualidad “se realiza por vía percutánea, guiadas por métodos de imagen (ECO, TAC) que señalan los nódulos más sospechosos. Aun así, el 10% de ellas no proporciona información adecuada, por ello es importante la implementación de nuevos métodos más exactos”.

"Actualmente, el 10% de las biopsias de hígado no proporciona información adecuada, por ello es importante tener nuevos métodos más exactos”

Y señala tener en cuenta los factores de riesgo que llevan a la enfermedad: “La hepatitis crónica de cualquier causa (viral VHB, VHC, alcohólica, hepatitis por grasa-hígado graso), la cirrosis hepática, algunos tóxicos ambientales como la ingesta de aflatoxina B1, son los factores asociados al desarrollo de hepatocarcinoma”, documenta.

Recuerda, además, que se diagnostica mediante los programas de vigilancia en los pacientes de riesgo. “Son programas de cribado (detección precoz) cada tres o seis meses que incluyen: ecografía hepática, escáner, resonancia magnética, seriación de biomarcadores sanguíneos (como alfafetoproteína y la biopsia percutánea guiada por imagen de las lesiones sospechosas). No obstante, se ha descrito que menos del 30% de los pacientes con cirrosis son adecuadamente incluidos en programas de vigilancia y cribado”

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Para el tratamiento, admite que "deber ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinar: cirujanos, oncólogos, radiólogos, hepatólogos, patólogos. Disponemos de un amplio abanico de opciones, aplicables en función de la etapa del tumor y de la reserva hepática que presente el paciente en el momento del diagnóstico. La decisión debe tomarse en el contexto de un Comité de Tumores, buscando la mejor opción disponible para cada paciente. Individualizando”.

Y destaca: "La cirugía, que incluye la extirpación del tumor incluyendo áreas del hígado sano (hepatectomía parcial), el trasplante de hígado (en la que se produce la extirpación de todo el órgano junto al tumor), la destrucción por radiofrecuencia o microondas), la embolización o la quimioembolización con terapias encaminadas a tratar localmente los hepatocarcinomas. Adicionalmente, el desarrollo de fármacos de usos sistémico ha probado su utilidad en el control de la enfermedad", apostilla el experto.

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