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Tratar el H. pylori, un arma muy eficaz para evitar el cáncer gástrico
Enfermedad infecciosa

Tratar el H. pylori, un arma muy eficaz para evitar el cáncer gástrico

La mitad de la población está infectada por esta bacteria, que causa gastritis, úlcera péptica y tumores digestivos. Erradicarla es lo más efectivo para mantener la salud del estómago. ¿Cuándo, cómo y a quién tratar? Esto dicen los científicos

Foto: Test diagnóstico del H. pylori. (iStock)
Test diagnóstico del H. pylori. (iStock)

Se acaba de hacer público el ‘Atlas de la mortalidad por cáncer en España y Portugal’, un trabajo de epidemiología conjunto entre ambos países que deja al descubierto la fuerte relación entre factores ambientales y de estilo de vida y el desarrollo de tumores. Los mapas aportan información exhaustiva, pero ¿qué tienen que ver con el famoso Helicobacter pylori? Mucho, porque esta bacteria, de la que se ha infectado, aproximadamente, la mitad de la población mundial, está detrás de un buen número de neoplasias gástricas. Los mapas descubren que, en el país vecino, el tumor de estómago es el quinto más diagnosticado y el tercero en mortalidad, mientras que en España es el noveno en cuanto a diagnósticos y el quinto en muertes. ¿La razón? Una mayor tasa de infección por H. pylori, sugieren los autores.

Foto: La bacteria Helicobacter pylori es un riesgo para nuestra salud. (iStock)

El papel del patógeno en la úlcera gastroduodenal, gastritis y cáncer de estómago (tumores y el linfoma de Malt) fue reconocido en los noventa del siglo pasado y desde entonces ha cambiado el tratamiento de esas enfermedades, hasta el punto de que, como asegura el doctor Luis Bujanda, responsable del Área de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del Instituto Biodonostia, hay un antes y un después: “La cirugía por úlcera gastroduodenal, que hace unas décadas era habitual para evitar el sangrado, ahora es muy infrecuente”.

Objetivo erradicador

La explicación es sencilla: “En cuanto se comprueba que el enfermo tiene la bacteria, se aplica el tratamiento para erradicarla, que es efectivo en más del 90% de los casos”. Además, “el consumo generalizado -a veces no bien indicado o abusivo- de fármacos inhibidores de protones -el célebre omeprazol- inhibe más del 80% la producción de ácido, curando las lesiones y evitando complicaciones en los casos en los que hay erosiones y úlceras gastroduodenales".

La infección por H. pylori multiplica por seis el riesgo de linfoma de Malt. Erradicar la bacteria reduce extraordinariamente el peligro

La infección por Helicobacter multiplica por seis el riesgo de cáncer de gástrico y también está involucrada en más del 80% de los afectados por linfoma de Malt, un tipo de cáncer que se origina en la mucosa gástrica y en el que la presencia de H. pylori es un factor causal de iniciación. “Tratando la infección, muchos pacientes se curan sin necesidad de cirugía ni quimioterapia".

Así pues, "erradicar la bacteria reduce extraordinariamente el peligro de estas neoplasias".

Además de lo que hace el patógeno en el estómago y el duodeno, un metaanálisis llevado a cabo por científicos chinos y publicado en la revista 'Aging' relaciona la infección por H. pylori con un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad neurodegenerativa, por ejemplo, alzhéimer.

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Foto: iStock.

Con la evidencia científica en la mano, parece claro que eliminar la bacteria es la solución a numerosos problemas futuros. En parte es verdad, pero eso no significa que haya que buscar indiscriminadamente el Helicobacter en la población (solo en España, hay más de 20 millones de infectados), ya que hacerlo en asintomáticos tiene consecuencias arriesgadas, como agravar el problema de las resistencias a los antibióticos.

¿Cuándo hay que buscar infectados?

El doctor Bujanda, que ha sido reconocido por la Universidad de Stanford como uno de los investigadores más influyentes en gastroenterología, compara la infección por H. pylori con la de coronavirus: “Hay gente infectada que puede convivir con la bacteria, ser asintomática y no tener ningún daño debido a factores genéticos, inmunológicos o de virulencia de patógeno”. Pero si el objetivo para despistar el SARS-CoV-2 es evitar contagios, buscar bacteria gástrica está indicado en cinco ‘escenarios’:

  • Personas con molestias crónicas de estómago: pesadez, hinchazón, dolor, etc, en la ‘boca del estómago’ son “síntomas que suelen padecer hasta el 10% de la población. Cuando buscamos la bacteria, la encontramos y la tratamos, desaparecen las molestias en dos de cada tres afectados”.
  • Pacientes con sangrado gástrico: una prueba endoscópica muestra que el 90% de los sangrados son por úlcera gastroduodenal y, en más del 70% de estos, el H. pylori es la causa principal. “Si eliminamos la bacteria, probablemente, esa persona no volverá a tener úlcera”.
  • Personas con un padre o hermano afectado por cáncer gástrico: “En esos hay que descartar la infección porque el riesgo de cáncer está aumentado”.
  • Enfermos con anemia de origen desconocido o gastritis crónica con atrofia o metaplasia intestinal.
  • Consumidores habituales de fármacos antiinflamatorios, en los que confluyen otros factores de riesgo como consumo de corticoides o antecedentes de úlcera gastroduodenal (el riesgo de nuevas úlceras es muy alto).

¿Cómo es el tratamiento?

Es del dominio público que la terapia de erradicación del H. pylori es engorrosa, molesta y, en ocasiones, no basta con una sola tanda de antibióticos. La razón es que es una bacteria muy resistente y para obtener tasas de erradicación del 90% “hay que utilizar 3 antibióticos junto con omeprazol, y mantenerlos durante 10 a 14 días”. Traducido a números: tomar unas 10 pastillas diarias que no siempre son bien toleradas.

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Un estudio europeo dirigido por Javier Gisbert y Olga Nyssen, del Hospital de La Princesa (Madrid), sobre más de 22.000 pacientes ha encontrado que el 22% ha tenido efectos adversos por el tratamiento, los más comunes son: sabor metálico (7%), diarrea (7%) y dolor abdominal (4%), y solamente en el 0,4% fueron graves. Este dato es importante porque, como insiste el científico vasco, casi nunca está justificado suspender el tratamiento: “Está claramente demostrado que, si se deja a medias, la probabilidad de que la bacteria mute y se haga resistente a los antibióticos es muy alta. Por eso se recomienda hacer los tratamientos con tiempo y dosis establecidos para eliminarla”.

Un trabajo europeo, liderado por el propio Luis Bujanda y publicado en ‘Antibiotics’, ha detectado que las resistencias a los tres antibióticos que se utilizan generalmente -claritromicina, levofloxacino y metronidazol- superan el 20%. Por eso, hay un 10% de infectados que tienen que repetir una nueva tanda de tratamiento.

¿Hay que adoptar medidas especiales contra contagios?

Otra duda que asalta a los que tienen H. pylori es si pueden transmitirla a sus allegados y qué precauciones deben tomar. “No hay que hacer nada extraordinario para prevenir contagiar a otros convivientes”, entre otras razones por que se desconoce su eficacia. Para el médico, la pregunta es otra: si va a la consulta una persona infectada, ¿habrá más familiares con H. pylori? “Pues con mucha probabilidad sí, y si analizamos el DNI de la bacteria, vemos que es el mismo en todos los miembros de la unidad familiar”.

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Sin embargo, los síntomas no son los mismos entre los infectados dado que están muy ligados a la genética de cada individuo, a las características de la mucosa intestinal o a la forma de responder del sistema inmunitario, entre otros factores.

¿Superar el helicobacter aumenta el peligro de cáncer?

El también catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco reitera que “en medicina no hay evidencia absoluta ni existe el riesgo cero”. Hecha esta aclaración, reitera que tratar la infección en alguien con antecedentes de cáncer gástrico disminuye mucho la posibilidad de desarrollar la neoplasia. “Hay que hacer una vida normal, a no ser que aparezcan molestias digestivas persistentes por las que hay que consultar con el médico (sobre todo los mayores de 45 años).

Con todo, el dedo acusador no debe apuntar solo al H. pylori: “Hay otros factores, como el estilo de vida o alteraciones genéticas que pueden favorecer el cáncer gástrico”.

Y un mensaje: "Cumplir escrupulosamente el tratamiento. Hay que hacer un uso adecuado de los antibióticos porque banalizar su consumo hace que aumenten las resistencias bacterianas. Tenemos siete antibióticos para tratar el H. pylori y nos estamos quedando cortos".

Se acaba de hacer público el ‘Atlas de la mortalidad por cáncer en España y Portugal’, un trabajo de epidemiología conjunto entre ambos países que deja al descubierto la fuerte relación entre factores ambientales y de estilo de vida y el desarrollo de tumores. Los mapas aportan información exhaustiva, pero ¿qué tienen que ver con el famoso Helicobacter pylori? Mucho, porque esta bacteria, de la que se ha infectado, aproximadamente, la mitad de la población mundial, está detrás de un buen número de neoplasias gástricas. Los mapas descubren que, en el país vecino, el tumor de estómago es el quinto más diagnosticado y el tercero en mortalidad, mientras que en España es el noveno en cuanto a diagnósticos y el quinto en muertes. ¿La razón? Una mayor tasa de infección por H. pylori, sugieren los autores.

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