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Inyecciones de grasa de la tripa para tratar la fascitis plantar
Ensayo en la Universidad de Pittsburgh

Inyecciones de grasa de la tripa para tratar la fascitis plantar

Un equipo de cirujanos plásticos de EEUU ha probado a inyectar grasa del propio paciente en el talón para quitar el intenso dolor que provoca la inflamación de la fascia del pie. El concepto funciona. ¿Será un nuevo tratamiento?

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Hay dolencias que no suponen una amenaza grave para la salud, un consuelo que, sin embargo, no es suficiente para aliviar el malestar que provocan. De esto saben quienes tienen o han sufrido fascitis plantar, que son tantos como el 10% de la población (unos 4,7 millones de ciudadanos en España). Ese dolor en el talón (a veces se extiende hasta la mitad de la planta del pie) está causado normalmente por la inflamación de la fascia -la ‘banda’ que va del talón hasta los dedos de los pies y que sostiene el arco plantar-, aparece tímidamente y va ‘in crescendo’ hasta hacerse muy intenso y, en ocasiones, invalidante, apunta el doctor Jesús Rodríguez, de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Aunque nadie está libre de sufrir fascitis plantar, es más frecuente en deportistas, personas con sobrepeso, varones (el triple de casos que en mujeres) y a edades intermedias (entre 40 y 60 años). Y, detrás del problema, “casi siempre subyacen factores mecánicos, que hacen que la fascia se dañe y se degenere”, indica el doctor Manuel Leyes, consultor de Traumatología de la Clínica Cemtro.

"La evolución natural es hacia la curación, pero puede retrasarse durante muchos meses"

“También es un síntoma frecuente de algunas enfermedades reumáticas inflamatorias, como la artropatía psoriásica y otras espondiloartropatías”, añade Rodríguez.

“La evolución natural es hacia la curación, pero puede retrasarse durante muchos meses”, advierte el reumatólogo. En ese tiempo, tomar analgésicos, hacer fisioterapia y usar plantillas son estrategias para acabar con el dolor, un objetivo que no siempre se alcanza. “Los mejores resultados se obtienen con las infiltraciones locales de un corticosteroide depot [de liberación prolongada] más un anestésico local”, asegura el especialista basándose en su experiencia.

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Aun así, hay pacientes en los que el dolor persiste y hay que ir a tratamientos más agresivos, como la cirugía. “Consiste en ‘soltar’ la fascia plantar y con eso el dolor desaparece. Sin embargo, hay riesgo de que el arco ‘colapse’ (se hunda), duela la cara lateral del pie y haya que utilizar plantillas de forma indefinida”, explica Leyes. Por esto subraya: “La cirugía es eficaz en casos recalcitrantes, pero es un recurso extremo, ya que la función que tiene la fascia se pierde”.

Prueba de concepto

Lo ideal sería que hubiera más alternativas para resolver el problema en los casos resistentes, y eso es lo que ha llevado a un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh a probar si las inyecciones de grasa del propio paciente son útiles para curar la fascitis.

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Foto: iStock.

En un estudio piloto, publicado en 'Plastic and Reconstructive Surgery', y dirigido por el matrimonio Gusenoff, profesores de cirugía plástica de la Universidad de Pittsburgh, han diseñado un procedimiento para aprovechar las propiedades regenerativas de la grasa. "En este trabajo de prueba de concepto, hemos demostrado que las inyecciones de grasa en el pie reducen el dolor en el talón y ayudan a los pacientes a volver a practicar deportes y otras actividades físicas. Es decir, mejora su calidad de vida", defiende Jeffrey Gusenoff.

Los profesores han desarrollado su propuesta pensando en el 10% de los pacientes en los que fracasan los tratamientos convencionales habituales y para los que la cirugía es el último cartucho. Pero, en consonancia con lo expuesto por el traumatólogo de la Clínica Cemtro, Beth Gusenoff explica que “los podólogos han hecho un llamamiento para que se deje de cortar la fascia plantar porque algunas personas desarrollan mucho tejido cicatricial, y eso causa dolor”. Además, “si se corta demasiado, el pie puede desestabilizarse, por lo que las personas terminan con un pie casi flácido”.

¡Funciona!

Los cirujanos plásticos han querido aprovechar las propiedades regenerativas de las células madre de la grasa, y han desarrollado su técnica, en la que emplean grasa extraída, principalmente, de la tripa del propio paciente. “En la grasa hay células madre y factores de crecimiento que ayudan al aporte de sangre fresca, lo que impulsa un modo de curación de heridas con cicatrices reducidas”, detalla Jeffrey Gusenoff.

Foto: Cramp in calf

Para aplicar el procedimiento “usamos una aguja roma para perforar la fascia plantar, lo que provoca una pequeña herida para estimular el proceso de curación. Al retirar la aguja, inyectamos un poco de la grasa del paciente”.

El tratamiento se ha probado en 14 pacientes con fascitis plantar crónica; nueve de ellos fueron sometidos a esta técnica al comienzo del ensayo mientras que al resto se les aplicó seis meses después. “Descubrimos que los primeros mejoraron su calidad de vida, pudieron volver a hacer deporte y tenían menos dolor medio año después de la intervención, una mejoría que aumentó a los 12 meses”, asegura el profesor. La mejoría fue más discreta en el segundo grupo.

Dudas razonables

Los autores defienden que el objetivo del ensayo era probar que este concepto funciona y se ha cumplido. A partir de aquí, surgen preguntas como si una sola inyección de grasa es suficiente para resolver definitivamente la fascitis plantar. “No hay garantía de que las inyecciones de grasa puedan curar la fascitis plantar para siempre”, reconocen los Gusenoff a El Confidencial. “Hay muchos factores que pueden agravar la fascitis plantar, como caminar sin apoyo, el aumento de peso, el entrenamiento excesivo, pérdida de flexibilidad de los tendones, etc. Por lo tanto, una fascia plantar saludable puede volver a desarrollar fascitis si el estilo de vida promueve los factores de riesgo”.

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También afirman que “en nuestros pacientes que han mejorado, no hemos tenido que repetir el procedimiento”, pero si es necesario, se puede volver a repetir la inyección, aunque “si la grasa del paciente no es buena, es posible que hacer intentos repetidos no se traduzca en mejores resultados”. Utilizar grasa de ‘donante’ no es la solución a “no ser que sea la de un gemelo idéntico con la composición genética exacta (lo que hemos hecho una vez). De lo contrario, debe ser del paciente”, enfatizan. La razón no es otra que el riesgo de rechazo del injerto (como ocurre en cualquier trasplante).

¿Qué opinan los especialistas españoles de este tratamiento? Jesús Rodríguez, también reumatólogo del Hospital de Bellvitge, es escéptico, una prudencia que comparte Manuel Leyes: “El tamaño de la muestra es muy pequeño y el seguimiento es corto. Me parece precipitado sacar conclusiones sobre la eficacia del tratamiento. El trabajo es interesante pero no concluyente”.

Los de Pittsburgh, que ya tienen experiencia con la infiltración de grasa para aliviar el dolor del talón causado por la pérdida de la almohadilla grasa, reconocen que son pocos los pacientes incluidos en su nueva investigación, pero “estamos diseñando ya un ensayo clínico más grande”, adelantan.

Mejor prevenir

La realidad es que por muy buenos que sean los tratamientos, lo mejor es evitar que aparezca la fascitis plantar. ¿Cómo? Estos son algunos consejos de la Clínica Mayo:

  • Mantener un peso saludable. El peso extra puede aumentar la tensión en la fascia plantar.
  • Escoger zapatos con buen apoyo, con tacones de bajos a moderados, suelas gruesas.
  • No usar calzado deportivo desgastado.
  • Practicar deportes de bajo impacto, como nadar o andar en bicicleta, en lugar de caminar o trotar.
  • Estirar los arcos para estirar la fascia plantar, el tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla.

Hay dolencias que no suponen una amenaza grave para la salud, un consuelo que, sin embargo, no es suficiente para aliviar el malestar que provocan. De esto saben quienes tienen o han sufrido fascitis plantar, que son tantos como el 10% de la población (unos 4,7 millones de ciudadanos en España). Ese dolor en el talón (a veces se extiende hasta la mitad de la planta del pie) está causado normalmente por la inflamación de la fascia -la ‘banda’ que va del talón hasta los dedos de los pies y que sostiene el arco plantar-, aparece tímidamente y va ‘in crescendo’ hasta hacerse muy intenso y, en ocasiones, invalidante, apunta el doctor Jesús Rodríguez, de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

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