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El efecto inesperado de comer carne en pacientes de cáncer de colon
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El efecto inesperado de comer carne en pacientes de cáncer de colon

Las rojas y las procesadas llevan años suscitando polémica. Ahora llega un estudio que determina que no aumenta la recurrencia ni la mortalidad en los afectados

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Fue en octubre de 2015 cuando la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC), el órgano de la Organización Mundial de la Salud (OMS) especializado en la enfermedad, emitió un informe donde el consumo de carne roja fue clasificado como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. El mismo documento se refirió al consumo de carne procesada como “cancerígeno para los humanos”, por disponer de pruebas suficientes para el cáncer colorrectal y en menor medida (asociaciones) para el cáncer de estómago.

Foto: Manuel Rozano y el doctor Guerra Azcona, en la puerta del CMED. (Enrique Villarino)
Desprenderse del tabú de la colonoscopia para esquivar el cáncer
Patricia Matey Fotografías: Enrique Villarino

Y las alertas saltaron. Por este motivo, tres días después, la OMS emitió una declaración en la que aconsejaba a la población moderar el consumo de este tipo de carne con el objetivo de reducir el riesgo de cáncer e indicaba que con esta recomendación se confirmaba la advertencia que había emitido hacía más de una década cuando aconsejó un consumo moderado de carne procesada a tal fin.

Foto: Imagen de archivo de un matadero de vacuno. (Reuters)

En base a que los datos disponibles entonces sugerían que su alto consumo probablemente aumentaba el riesgo de neoplasia colorrectal. En esta nueva revisión, las pruebas disponibles, tanto en tipo como en cantidad de estudios, han aumentado y permiten identificar como un peligro para la salud el elevado consumo de este tipo de alimentos.

En España, la mayor parte de los españoles (74,6%) asegura que consume entre 1 y 4 raciones de carne por semana, tal y como se observa en las respuestas de los encuestados por la pregunta IMOP-BERBĒS. Esta cifra es muy superior al 14,5% que lo hace entre cinco y seis veces por semana y el 7,2% que ingiere más de siete raciones. En el lado opuesto, se encuentra el 3,7% de la población que no consume carne, un porcentaje que asciende al 8,8 de los españoles en el tramo comprendido entre los 14 y 24 años. La encuesta se hizo con 702 personas del territorio nacional peninsular, Baleares y Canarias.

¿Pero qué sucede cuando el cáncer ya ha llegado?

Tanto la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) como el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR/WCRF) recomiendan que los supervivientes de la enfermedad limiten su ingesta. La recomendación se basa en asociaciones entre su ingesta y el riesgo de cáncer, particularmente el colorrectal. Pero se sabe menos sobre qué sucede con estos alimentos tras el diagnóstico de la enfermedad, su recurrencia o la mortalidad.

Foto: Lazo identificativo del cáncer de colon. (iStock)

En 2019, un estudio de 'Clinical Gastroenterology and Hepatology' documentó que la ingesta de carne roja y procesada antes del diagnóstico no se asociaba con la supervivencia en afectados por cáncer colorrectal. El trabajo fue fruto de un análisis combinado de 10 estudios, que incluyó a 7.627 pacientes.

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Pese a resultados como este, lo cierto es que evitar la carne roja y procesada sigue siendo uno de los pocos hábitos dietéticos recomendados a los enfermos oncológicos. ¿Pero está justificada? Y esto es lo que han querido establecer científicos de la Universidad de California.

Las nuevas evidencias

Para ello han llevado a cabo un estudio que recoge el último 'JAMA'. El ensayo se realizó a cabo con 1.011 pacientes con cáncer de colon en estadio III con una media de edad de 60 años, a los que se les hizo un seguimiento de seis años. Durante ese periodo se produjeron 305 muertes y 81 recurrencias sin que causaran fallecimiento. A todos los participantes se les realizó un cuestionario en el que se les preguntó la frecuencia con la que habían consumido una porción específica de alimentos como carne roja sin procesar (hamburguesa incluida, magra o extra magra); carne de res, cerdo o cordero, tanto en sándwich como plato mixto (por ejemplo, estofado o lasaña); o carnes procesadas como salchichas, salami, etc.

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Los datos constatan que las ingestas no se asociaron con más riesgo de recurrencia o mortalidad. Para los investigadores, este hallazgo es una contribución importante a la literatura sobre comportamientos de salud posteriores al diagnóstico y resultados entre los sobrevivientes de cáncer: "Aunque nuestro estudio tiene limitaciones, estos hallazgos pueden potencialmente contribuir al asesoramiento del paciente y al desarrollo de dietas".

Fue en octubre de 2015 cuando la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC), el órgano de la Organización Mundial de la Salud (OMS) especializado en la enfermedad, emitió un informe donde el consumo de carne roja fue clasificado como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. El mismo documento se refirió al consumo de carne procesada como “cancerígeno para los humanos”, por disponer de pruebas suficientes para el cáncer colorrectal y en menor medida (asociaciones) para el cáncer de estómago.

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