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Un suplemento mineral se muestra eficaz para frenar el hígado graso
Estudio preclínico

Un suplemento mineral se muestra eficaz para frenar el hígado graso

La cuarta parte de la población sufre esta enfermedad hepática crónica, que puede derivar en problemas muy graves. No tiene tratamiento, pero la ciencia no deja de buscar soluciones. La última esperanza está en un alga roja

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El mundo se enfrenta a grandes desafíos de salud. Algunos son de naturaleza infecciosa (un claro ejemplo es el coronavirus SARS-CoV-2, que trae en jaque al planeta desde hace más de dos años y todo apunta a que todavía está lejos de ‘agotarse’), otros son consecuencia de nuestras acciones sobre la Tierra (relacionadas con el cambio climático) y muchos son la factura que pasa a nuestro cuerpo la vida que llevamos: dietas abundantes en grasas y azúcares, ingesta insuficiente de fibra y vegetales, baja actividad física, estrés, etc. Entre estos últimos (sobre los que pesa la ‘responsabilidad’ individual), están afecciones cardiovasculares, diabetes, obesidad, algunas formas de cáncer y la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA).

El 25% de la población adulta tiene hígado graso, que es la principal causa de enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer de hígado

Cada uno de los trastornos anteriores supone un importante quebradero para las autoridades sanitarias, ya que a su alto impacto social y económico se suma el agravante de que son crónicos y carecen de tratamiento curativo. Así sucede con el hígado graso, que afecta a más del 25% de la población adulta, y es la principal causa de enfermedad hepática crónica (y también de cirrosis y cáncer de hígado en los países desarrollados). La trampa es que no da síntomas a lo largo de su desarrollo, por lo que cuando se detecta ya está en las fases 1 o 2, y aunque generalmente no reviste complicaciones, en algunos casos evoluciona hacia fibrosis -que incluso requiere de trasplante de hígado- y cáncer. El tratamiento consiste, principalmente, en dieta y pérdida de peso.

Foto: Foto: Unsplash/@b_g.

Sin embargo, los científicos no renuncian a encontrar soluciones para la EHGNA, que van desde estrategias dietéticas y farmacológicas hasta programas de entrenamiento físico.

Probado en animales

La propuesta más reciente se ha dado a conocer durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Investigación en Patología, celebrada en Filadelfia. El equipo del doctor Muhammad Nadeem Aslam, de la Universidad de Míchigan, ha presentado los resultados de un estudio preclínico que lleva a confiar en que un conocido suplemento dietético multimineral (que contiene 72 minerales, entre ellos calcio y magnesio y oligoelementos), elaborado a partir de algas rojas calcificadas, puede ser una forma simple y efectiva de reducir las consecuencias a largo plazo del hígado graso.

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"La EHGNA es un desafío creciente para la salud pública que actualmente se está abordando mediante un énfasis en los cambios en el estilo de vida, especialmente en la dieta, para prevenir la acumulación de grasa en el hígado", recuerda Aslam, pero “se necesitan nuevos enfoques porque esto no funciona para todos”.

Según el investigador, la mayoría de las personas que viven en la sociedad occidental no cumplen con las recomendaciones de ingesta diaria de calcio y magnesio y otros minerales –en España, el estudio Anibes revela estas deficiencias-, y este ha sido el punto de partida de su trabajo: “Averiguar si un suplemento mineral puede proporcionar un enfoque barato y de baja o nula toxicidad para paliar las consecuencias de la enfermedad del hígado graso”.

Foto: Los autores del estudio, del Cimus. (Universidad de Santiago de Compostela)

En trabajos preliminares, los investigadores alimentaron a ratones con una dieta alta en grasas para inducir el desarrollo de la enfermedad hepática. Estudiaron a los animales durante 15 a 18 meses para observar el espectro completo de la hepatopatía, incluidos los cambios fibróticos avanzados y el cáncer, y verificaron una importante reducción de las consecuencias de la última etapa de la EHGNA en los ratones que recibieron el suplemento multimineral, en comparación con los que no lo recibieron.

Ahora en personas

Además, en estudios a corto plazo -alrededor de 24 semanas-, los científicos identificaron cambios en las proteínas asociados con la EHGNA, y en los estudios a largo plazo, “observamos que la mayoría de los ratones con la dieta alta en grasas tenían tumores hepáticos grandes, mientras que los ratones con la misma dieta, pero que recibieron el suplemento mineral, no tenían tumores”, asegura Aslam, para quien "estos resultados confirmaron nuestros hallazgos anteriores de que los minerales pueden tener el potencial de reducir las consecuencias posteriores de la enfermedad del hígado graso".

En un ensayo piloto en personas, el suplemento no planteó ningún problema de seguridad o tolerabilidad, incluido el posible daño hepático

El equipo de la Universidad de Míchigan ha completado una prueba de fase piloto de 90 días en 30 pacientes sanos con riesgo de cáncer colorrectal que fueron aleatorizados para recibir el suplemento o un placebo. El ensayo mostró que el suplemento mineral no planteó ningún problema de seguridad o tolerabilidad, incluido el posible daño hepático.

Ahora, ha comenzado a realizar estudios clínicos piloto para evaluar la seguridad y tolerabilidad del complemento durante 180 días. Los marcadores de daño hepático e inflamación serán parte de los criterios de valoración del estudio.

Es muy atractivo pensar que un suplemento mineral va a cambiar el curso del hígado graso, y las investigaciones dan alas a la esperanza, pero, siendo realistas, el mejor talismán está prevenir. ¿Cómo? Con lo de siempre: dieta saludable y ejercicio físico.

El mundo se enfrenta a grandes desafíos de salud. Algunos son de naturaleza infecciosa (un claro ejemplo es el coronavirus SARS-CoV-2, que trae en jaque al planeta desde hace más de dos años y todo apunta a que todavía está lejos de ‘agotarse’), otros son consecuencia de nuestras acciones sobre la Tierra (relacionadas con el cambio climático) y muchos son la factura que pasa a nuestro cuerpo la vida que llevamos: dietas abundantes en grasas y azúcares, ingesta insuficiente de fibra y vegetales, baja actividad física, estrés, etc. Entre estos últimos (sobre los que pesa la ‘responsabilidad’ individual), están afecciones cardiovasculares, diabetes, obesidad, algunas formas de cáncer y la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA).

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