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¿Tomas suplementos? Algunas claves que deberías saber sobre ellos
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¿Tomas suplementos? Algunas claves que deberías saber sobre ellos

La mayoría de las personas los ha ingerido alguna vez. Sin embargo, es importante consultar antes con el fin de lograr un equilibrio óptimo entre los alimentos y los nutrientes

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A diferencia de los medicamentos, se venden sin receta y no pueden anunciarse como productos que previenen o tratan enfermedades. Coinciden los expertos en que una alimentación sana y equilibrada es la mejor forma de asegurarse los nutrientes y vitaminas que requiere el organismo.

El 70% de los españoles consume suplementos de forma frecuente

Los suplementos alimenticios o dietéticos son productos creados para complementar la alimentación. En la actualidad son muy consumidos por la población general. De hecho, según el informe ‘Uso de suplementos nutricionales en la población española’ elaborado por la Fundación Mapfre y la Academia Española de Nutrición y Dietética, este mercado va en aumento. Este mismo documento señala que el 70% de los españoles los consume de forma frecuente.

¿Qué sabemos sobre la eficacia de los suplementos?

El Instituto Nacional de Salud Integrativa y Complementaria de EEUU documenta: “La cantidad de evidencia científica que tenemos sobre los suplementos dietéticos varía ampliamente, ya que hay mucha información sobre unos tipos y muy poca sobre otros”. Y prosigue: “Algunos de los dietéticos pueden tener algún beneficio, como la melatonina para el desfase horario, y otros pueden tener poca o ninguna ventaja, como el ginkgo para la demencia.

En cuanto a los peligros, el organismo admite que “es poco probable que tomar un multivitamínico presente algún riesgo para la salud”. Sin embargo, aclara, “los suplementos dietéticos pueden interactuar con los medicamentos o presentar algún riesgo si el usuario sufre ciertos problemas médicos o va a someterse a una cirugía”. Además, los estudios aseguran que “muchos suplementos dietéticos no se han probado en mujeres embarazadas, madres lactantes o menores”.

Es importante tener en cuenta que, según apunta la Universidad de Salud Pública Harvad T.H. Chan (Estados Unidos), “la dieta, el tabaquismo, el ejercicio y otras opciones relativas al estilo de vida pueden tener un efecto dramático en nuestra salud”. Por tanto, “un suplemento solo es útil para las personas cuyas dietas carecen de los nutrientes específicos”.

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Foto: Unsplash/@anaitfilm.

Otra cruda realidad es la de la información reflejada en la etiqueta, porque no siempre coincide con lo que contiene el producto. Por ejemplo, la propia FDA ha encontrado medicamentos recetados, como algunos anticoagulantes (p. ej., warfarina), anticonvulsivos (p. ej., fenitoína) y otros, en productos que se venden como suplementos dietéticos. Todo sin olvidar que los suplementos dietéticos, según recoge ‘The New England Journal of Medicine’ en un estudio, causan 23.000 visitas a emergencias cada año en EEUU.

Aunque ningún complemento alimenticio puede reemplazar la perfecta combinación de una dieta sana y ejercicio regular, algunos de vitaminas y minerales pueden emplearse para llenar los vacíos nutricionales y contribuir a un mejor estado de salud. Estos son algunos de los más comunes:

El ácido fólico en todos los productos de grano

Esta vitamina, perteneciente al grupo B, es esencial para la producción de glóbulos rojos y tiene un papel relevante en la producción de ADN y en la reparación de defectos en el código genético. Uno de los grandes problemas, además, es que las deficiencias de folato durante el embarazo aumentan considerablemente el riesgo de espina bífida en el bebé.

Las dosis altas de vitamina A incrementan el riesgo de sufrir cáncer de próstata

Aunque el folato está presente en una variedad de vegetales de hojas verdes, frutas, legumbres y carnes, hasta finales de la década de 1990 muchos estadounidenses no conseguían obtener su dosis diaria recomendada de 400 mcg a través de los alimentos.

Es por eso que los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá emitieron regulaciones que exigían la fortificación con ácido fólico en todos los productos de grano, incluidos los cereales, el pan, la harina, la pasta y el arroz.

El sol y su necesaria vitamina D

La Universidad de Harvard detalla que la ciencia ha podido constatar que, por ejemplo, "para obtener vitamina D a la antigua usanza, al producirla en la piel, necesitamos mucho sol, pero, a medida que el trabajo se ha trasladado de la granja a la oficina y que hemos aprendido a usar protectores solares para reducir el riesgo de cáncer de piel y arrugas, muchas personas carecen de cantidades suficientes de la vitamina del sol".

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Foto: Unsplash/@maciejserafinowicz.

Y advierten: “Los adultos mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y las personas de color corren un riesgo particular, porque esta vitamina es necesaria para absorber el calcio de los intestinos, por eso es tan imprescindible para mantener la salud ósea”.

En la actualidad, las pautas actuales exigen 600 UI (unidades internacionales) por día antes de los 71 años y 800 UI por día a partir de entonces, aunque algunos expertos recomiendan de 800 a 1000 UI al día para la mayoría de los adultos. De esta forma, algunos pacientes de este tipo recurren a los suplementos para completar y mejorar su estado de salud.

La B12, fundamental

Es importante tener en cuenta que, en el caso concreto de la vitamina B12, se encuentra solo en alimentos de origen animal, por lo que los vegetarianos estrictos pueden necesitar suplementos para completar su dieta.

“Además, muchas personas mayores no producen suficiente ácido estomacal necesario para liberar la B12 de los productos animales y conseguir que pueda ser absorbida, aunque habitualmente también se agrega a los artículos de granos fortificados y otros alimentos”, indican los expertos de Harvard.

El peligro de los antioxidantes

Los investigadores de Harvard también recalcan que “la vitamina E, la A, el betacaroteno y la C fueron los complementos favoritos de los años 80 y principios de los 90, pero muchos ensayos clínicos aleatorios rigurosos no han mostrado ningún beneficio contra las enfermedades cardiacas, el cáncer y otras patologías”.

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Foto: Unsplash/@nci.

Y destacan: “Las dosis moderadamente altas de vitamina A aumentan el riesgo de fracturas de cadera, y los altos niveles de la misma se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de próstata; un exceso de betacaroteno, por su parte, también incrementa el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores; y la vitamina E eleva las probabilidades de cáncer de próstata y se ha relacionado con un aumento de las infecciones respiratorias, la insuficiencia cardiaca y la tasa general de mortalidad”.

Aunque de manera general “no se recomienda tomar suplementos antioxidantes, hay excepciones: las personas con degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) moderada o avanzada se benefician de estos suplementos que también contienen zinc”.

A diferencia de los medicamentos, se venden sin receta y no pueden anunciarse como productos que previenen o tratan enfermedades. Coinciden los expertos en que una alimentación sana y equilibrada es la mejor forma de asegurarse los nutrientes y vitaminas que requiere el organismo.

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