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Fracturas vertebrales: cuando la lesión se produce en la columna
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Fracturas vertebrales: cuando la lesión se produce en la columna

Un traumatismo, una caída o un esfuerzo pueden provocar la rotura de una vértebra. Hay diferentes abordajes, dependiendo de las características del paciente, pero en todos ellos, la resolución del problema dependerá de un diagnóstico correcto

Foto: Foto: iStock.
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Se entiende por fractura vertebral la ruptura parcial o total de un hueso de la columna vertebral. Pueden producirse por traumatismos de alta energía, simples caídas o esfuerzos en el caso de huesos debilitados por osteoporosis.

Las causas más frecuentes son:

  • Traumatismos: dentro de los que se incluyen accidentes de tráfico, deportes de riesgo o accidentes laborales.
  • Osteoporosis: especialmente en adultos mayores, donde caídas desde su propia altura o coger pesos inadecuadamente pueden desencadenar una fractura.
  • Tumores: en cuyo caso se denomina fractura patológica. Existen tumores que invaden la estructura ósea y la remodelan o la destruyen, lo que ocasiona que se fracture.
  • Infección: las infecciones severas también pueden destruir el hueso. Estos cuadros se denominan espondilodiscitis. La fractura deriva justamente por un hueso debilitado e infectado, muchas veces lleno de pus.

Síntomas de las fracturas vertebrales

El síntoma más importante es el dolor. Tras una fractura aguda, lo primero que se siente es dolor en la zona fracturada. Como existe inflamación muscular alrededor, también es posible que el dolor sea un poco más sordo o más distribuido en la zona muscular aledaña.

Foto: Foto: iStock. Opinión

Si la fractura es compleja e invade el canal medular, entonces puede existir compresión de la médula espinal o de alguna raíz, lo que puede producir sintomatología neurológica: desde pérdida de fuerza/sensibilidad, dolor de tipo radicular o pérdida de control de esfínteres.

¿Qué pasa cuando tenemos este tipo de fracturas?

Además del dolor y la posible focalidad neurológica, existe el riesgo de progresión de la fractura (que la vértebra se aplaste más) y entonces produzca deformidad en la columna, con el consecuente dolor crónico.

Por ello es tan importante el correcto diagnóstico y tratamiento tempranos.

Cómo se diagnostican

La prueba de tamizaje más rápida es una radiografía simple. Si en la radiografía existe un aplastamiento vertebral, debe ser investigado para valorar si es una fractura crónica (antigua) o aguda (reciente). Algunas veces las fracturas pueden no verse en la radiografía, por lo que, si existe una sospecha muy alta de fractura, el estudio debería completarse con una tomografía y una resonancia.

placeholder Un doctor evalúa una radiografía de columna. (iStock)
Un doctor evalúa una radiografía de columna. (iStock)

La tomografía nos describirá los detalles de la fractura. Si es conminuta (múltiples trozos), si existe afectación de estructuras posteriores como pedículos, lámina o carillas articulares, o si existe invasión del canal espinal. Además, la morfología de la fractura nos ayuda a la clasificación morfológica de la misma.

La resonancia magnética es vital porque nos dirá cómo se encuentran los ligamentos del segmento de la columna donde se encuentra la fractura. Es importante ver cómo se encuentran los ligamentos, tales como el supraespinoso, interespinoso, amarillo y cápsulas articulares, porque aquello determina la estabilidad de la fractura y la necesidad o no de una intervención quirúrgica. Además, la resonancia magnética es la única que nos puede decir con certeza la cronología de la fractura, ya que disponemos de secuencias especiales donde el edema y la inflamación (que traduce agudeza) brillan.

Tipos de tratamientos

El tratamiento de una fractura dependerá de varios factores, entre ellos la edad del paciente, su estado basal previo, el tipo de fractura, su cronología y la presencia o ausencia de síntomas.

Dependiendo de ciertos factores, en ocasiones se puede recomendar una faja reforzada con varillas o un corsé termoplástico

Se puede ofrecer tratamiento conservador, en el caso de adultos mayores frágiles con poca movilidad, como reposo relativo y control de dolor.

A veces, se puede recomendar el uso de una ortesis. Dependiendo de ciertos factores, en ocasiones se puede recomendar una faja reforzada con varillas o un corsé termoplástico.

Finalmente, en el tratamiento quirúrgico se puede ir desde una vertebroplastia o cifoplastia, que consiste en la introducción de cemento biológico dentro de la vértebra, hasta una cirugía compleja para estabilizar la columna con barras y tornillos o incluso a veces reemplazar la vértebra rota que ocasiona deformidad o focalidad neurológica.

Consecuencias por mal diagnóstico y tratamiento

Si una fractura queda sin diagnosticar, puede progresar y ocasionar dolor crónico y deformidad de la columna.

Si la fractura es compleja y se ha tratado de forma inadecuada, podría tener graves consecuencias como daño neurológico permanente.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

Existen dos factores que determinan la necesidad de cirugía en el caso de fracturas: el grado de inestabilidad y la ausencia o presencia de síntomas neurológicos. Por ello es tan importante diagnosticar y clasificar correctamente el tipo de fractura que se tiene.

Si existen síntomas neurológicos derivados de la fractura y se interviene de manera adecuada y temprana, los síntomas pueden revertir

El grado de inestabilidad de una fractura se determina mediante una tomografía y una resonancia magnética. Si existe afectación de ligamentos, la fractura debe considerarse inestable y la intervención quirúrgica está garantizada.

La afectación neurológica se determina mediante el examen físico. Si existen síntomas neurológicos derivados de la fractura y esta se interviene de manera adecuada y temprana, los síntomas pueden revertir y la funcionalidad del paciente se puede recuperar.

Tipos de cirugía

El arsenal de tratamiento para fracturas es amplio y dependerá, una vez más, del tipo de fractura, el segmento afectado, el número de vértebras afectadas y la experiencia del cirujano.

Si la fractura es un aplastamiento simple, sin invasión del canal, y los ligamentos no están afectados, entonces se puede tratar desde la colocación de una ortesis hasta la realización de una cifoplastia si existe mucho dolor y se desea recuperar la actividad lo antes posible.

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Foto: iStock.

Si la fractura es más compleja y existe estallido del cuerpo o invasión del canal o focalidad neurológica, entonces se pueden llevar a cabo diversas técnicas quirúrgicas, desde mínimamente invasivas hasta cirugías más complejas y agresivas. Si el objetivo de una cirugía es estabilizar una fractura, entonces se puede proceder a la colocación de tornillos a través de la piel (fijación percutánea). Si la fractura invade el canal, entonces necesitará una descompresión (laminectomía) y si la fractura deforma e invade el canal medular, entonces se puede considerar extraer el cuerpo vertebral (corpectomía) y reemplazarlo con un dispositivo de titanio, además de la consecuente estabilización con tornillos y barras.

Una fractura suele consolidar en 4-6 semanas de manera natural en los pacientes jóvenes, y en 6-8 semanas en pacientes mayores

El tiempo de recuperación depende de cada caso. Una fractura suele consolidar en 4-6 semanas de manera natural, en el caso de los pacientes jóvenes, y unas 6-8 semanas en el caso de pacientes mayores y tendrá que ver con la calidad del hueso (si existe o no osteoporosis).

Si el paciente ha sido intervenido mediante una cifoplastia, el dolor suele desaparecer mucho más pronto, incluso inmediatamente tras la cirugía. Esto permite la incorporación a sus actividades con mayor rapidez.

Para otro tipo de cirugías dependerá de factores como la duración de la intervención, el estado de salud previo, el nivel de actividad y la necesidad de fisioterapia/rehabilitación posteriores.

Se entiende por fractura vertebral la ruptura parcial o total de un hueso de la columna vertebral. Pueden producirse por traumatismos de alta energía, simples caídas o esfuerzos en el caso de huesos debilitados por osteoporosis.

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