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El verano ataca al oído: claves para evitar las otitis externas en época estival
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Consejos para no tener infecciones

El verano ataca al oído: claves para evitar las otitis externas en época estival

Las patologías del oído externo y medio son las más comunes, sobre todo entre niños. Los cambios de temperatura, de presión y el exceso de humedad son las causas más frecuentes

Foto: Foto: iStock.
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Con la llegada del buen tiempo comienza la temporada de playa y piscina, y con ella las infecciones de otitis externas como consecuencia de una exposición prolongada a la humedad. De hecho, la otitis externa también se conoce como otitis del nadador o de las piscinas, y afecta a la porción del oído situada entre la oreja y el tímpano, el conducto auditivo externo.

Según diversos estudios, entre el 80 y el 85% de las otitis externas tienen lugar durante el verano. “La acumulación de agua que se produce supone el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de los patógenos que causan una inflamación en la piel que recubre el conducto auditivo externo”, explica la Dra. Isabel Gonzalo Alonso, del Servicio de Pediatría del Hospital de Manises, quien añade que “los niños son más vulnerables porque sus trompas de Eustaquio son más cortas y los agentes infecciosos alcanzan con mayor facilidad el oído”.

Las otitis en verano son más frecuentes en niños entre 5 y 12 años, y es 5 veces más frecuente en nadadores

Además, es muy común padecer otitis medias, que son aquellas provocadas por los cambios de presión. Aunque suelen ser más habituales en invierno, porque guardan estrecha relación con los síntomas del catarro, también son frecuentes en verano. La especialista en otorrinolaringología del Hospital Ruber Internacional, Miriam Navarro Cunchillos, explica que “en verano también son frecuentes las otitis medias, causadas por la infección de las cavidades situadas por detrás de la membrana timpánica".

Entre los factores que favorecen esta infección, se encuentran los cambios de temperatura que suelen darse en época estival, la práctica de buceo, ya que provoca cambios de presión en el oído medio, y una mayor predisposición en las personas que tienen la membrana timpánica perforada y en los menores. Esto es debido a que "compensan peor los cambios de presión y la trompa de Eustaquio es más corta y más horizontal, lo que favorece la entrada de agua en el oído medio a través de la nariz", detalla la otorrinolaringóloga.

Un tercer factor a tener en cuenta, y que es una de las causas más graves de una otitis, es la bacteria llamada 'Pseudomonas aeruginosa'. Esta está presente en el agua, suelos húmedos y zonas con gran vegetación. Desde ahí, se traslada hasta el conducto auditivo o la membrana timpánica, donde causa una infección que puede producir dolor, supuración o pérdida de audición.

Existen además otros factores que contribuyen a la aparición de la otitis, como los tapones de cerumen, la psoriasis o el exceso de limpieza con bastoncillos, según explica el jefe del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Quirón Madrid, Carlos Ruiz Escudero.

Proteger los oídos en verano

En el caso de aquellas personas que practican deportes acuáticos, se recomienda que utilicen protectores auditivos. Los hay para niños y adultos, en formato estándar o hechos a medida. Se fabrican con silicona hipoalergénica y se ajustan totalmente a la forma del canal auditivo, ofreciendo una mayor protección. Y para conseguir una mayor seguridad, también existen unas bandas protectoras ajustables que evitan la caída de estos moldes.

Hay que tener especial precaución con zambullirse en aguas poco saludables, ya que el agua sucia o contaminada contiene bacterias y gérmenes que pueden dañar tus oídos. Además, una entrada al agua muy brusca podría provocar por la diferencia de presión entrada de agua en los conductos auditivos y otras lesiones.

Evitar la humedad es fundamental. Para ello, además de la manera en la que nos introducimos en el agua, es importante mantenerlos secos una vez volvemos a la toalla. Después del baño, procura sacar el agua de tus oídos y secarlos suavemente con el pico de una toalla o gasa.

¿Cómo limpio mis oídos?

En verano, debemos potenciar la higiene de nuestros oídos. La cera acumulada puede absorber el agua durante el baño, hinchándose y provocando un tapón, pero nunca debemos utilizar hisopos o bastoncillos de algodón. Los propios fabricantes desaconsejan introducirlos en los oídos porque solo consiguen que el cerumen se aloje más adentro. Es decir, consiguen el efecto contrario al deseado e incluso llegan a producir infecciones bacterianas porque se han arrastrado microorganismos desde el exterior del oído, según especifica la Clínica Cleveland.

placeholder Foto: Unplash/@dylanhendricks.
Foto: Unplash/@dylanhendricks.

Además, irritan la piel del oído, lo que provoca que inconscientemente nos la toquemos una y otra vez produciendo más irritación y aumentando el riesgo de infección al trasladar al oído los gérmenes que tengamos en las manos.

En los casos más graves, cuando el bastoncillo se inserta demasiado adentro, puede llegar a producirse una perforación del tímpano provocando una pérdida temporal de audición, sangrado y un dolor muy agudo. Por supuesto, nunca debemos introducir utensilios afilados como horquillas, ganchos o las uñas.

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Para mantener una buena higiene auditiva sin correr ningún riesgo, lo más recomendable es utilizar un spray de limpieza con agua de mar, siempre que no se tenga exceso de cerumen ya que en este caso podría ser contraproducente, sigue explicando la propia clínica.

Otra de las soluciones isotónicas clásicas en el caso de la higiene y desinfección de las mucosas, como la zona de la nariz o los ojos, es el suero fisiológico.

Y, por último, la clínica aconseja que “aunque siempre se ha de evitar introducir cualquier elemento externo en el conducto auditivo, existen en el mercado limpiadores con extremos flexibles de silicona que, además, poseen una espiral en la punta para recoger los restos de suciedad y extraerlos hacia fuera”.

Con la llegada del buen tiempo comienza la temporada de playa y piscina, y con ella las infecciones de otitis externas como consecuencia de una exposición prolongada a la humedad. De hecho, la otitis externa también se conoce como otitis del nadador o de las piscinas, y afecta a la porción del oído situada entre la oreja y el tímpano, el conducto auditivo externo.

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