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Científicos españoles desarrollan un nuevo fármaco para la inflamación intestinal
Medicamento biológico

Científicos españoles desarrollan un nuevo fármaco para la inflamación intestinal

Una proteína de la sangre con propiedades antiinflamatorias es el punto de partida de un innovador tratamiento biológico para frenar la progresión de la colitis ulcerosa y el crohn. El grupo de Josep M. Aran, en Idibell, planea los ensayos en humanos

Foto: Los científicos han creado una proteína recombinante que frena la inflamación. (iStock)
Los científicos han creado una proteína recombinante que frena la inflamación. (iStock)

Cerca de tres millones de personas en Europa, 100.000 en España, sufren enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye colitis ulcerosa (el 58% de los casos en nuestro país) y enfermedad de Crohn. No comprometen la supervivencia de los afectados, pero sí complican, y mucho, su calidad de vida -entre el 10 y el 15% acabará necesitando una intervención quirúrgica para extirparle parte del colon-, además de que tienen más riesgo de desarrollar cáncer de colon. Esto es lo más relevante en el plano personal, pero en lo económico acarrean un gasto de unos 5.000 millones de euros a los sistemas de salud pública europeos.

El problema va a ir a más, porque los expertos observan un aumento de la incidencia en los países desarrollados, y a pesar de que no tienen una respuesta clara para la tendencia, sí la atribuyen al estilo de vida occidentalizado, con dietas pobres en vegetales y un exceso de higiene que, en personas predispuestas, desequilibran el sistema inmunitario y promueven la inflamación.

Foto: Foto: Unsplash/@kateboss5000.

“Existen tratamientos, pero los pacientes suelen tener poca adherencia a ellos debido a sus efectos secundarios. Además, pueden causar inmunosupresión, lo que puede llevar a problemas de salud importantes”, apunta Josep M. Aran, profesor del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). Por eso, defiende, “se necesitan fármacos más seguros, con menos efectos secundarios y con mayor eficacia”.

De la proteína natural a la recombinante

Hacia ese objetivo se orienta el grupo que dirige, y ya ha conseguido progresos más que notables. Los investigadores han descubierto una proteína de la sangre que tiene una elevada capacidad antinflamatoria, es capaz de hacer que las células del sistema inmunitario pasen de estar en un estado proinflamatorio a un estado antiinflamatorio, lo que podría frenar la progresión de estas enfermedades.

PRP-HO7, administrada en las dosis y momento apropiados, es capaz de lograr que la enfermedad remita a largo plazo sin causar inmunosupresión

A partir de esta proteína reguladora del sistema inmunitario innato (la primera línea defensiva del cuerpo), han desarrollado una proteína recombinante, PRP-HO7, que administrada en las dosis apropiadas y en el momento preciso, es capaz de detener la inflamación, restaurar la tolerancia inmunitaria y lograr que la enfermedad remita a largo plazo sin causar inmunosupresión.

placeholder El bioquímico Josep M Aran dirige la investigación que se está desarrollando en Idibell. (Cortesía)
El bioquímico Josep M Aran dirige la investigación que se está desarrollando en Idibell. (Cortesía)

Arán explica a El Confidencial que “la proteína ‘natural’ tiene diversas funciones fisiológicas, encaminadas todas a prevenir o mitigar los procesos inflamatorios exagerados y perjudiciales, como son una sepsis (infección generalizada) o un politraumatismo. De hecho, esta proteína circulante se incrementa en este tipo de situaciones”.

Mediante ingeniería genética, los investigadores han desarrollado la proteína recombinante, que “recupera la actividad inmunomoduladora de la proteína ‘natural’ -que induce una reducción del estrés en las células inmunes- y la aplicamos en procesos inflamatorios crónicos. En ensayos preclínicos de enfermedades autoinmunes y autoinflamatorias, como la EII, hemos conseguido resultados muy buenos”.

Pruebas de seguridad

La proteína recombinante es ‘ligeramente’ más potente que la natural, y eso puede llevar a pensar en que el organismo reaccione y acabe empeorando la enfermedad, pero el bioquímico se muestra confiado en que eso no suceda, porque las zonas de la proteína original elegidas para crear la recombinante hacen que resulte poco inmunogénica. De hecho, “hasta el momento, en los ensayos in vitro que hemos realizado con células inmunes de más de 100 donantes (algunos de ellos pacientes con enfermedades autoinmunes) no hemos visto ningún tipo de reacción adversa por esta razón”.

Con todo, durante la fase regulatoria del desarrollo del medicamento biológico, se llevarán a cabo más ensayos para “confirmar la ausencia de estos riesgos derivados de una potencial inmunogenicidad”.

Mejorar lo que ya hay

Incumplir el tratamiento es frecuente en estos pacientes, debido a que al ser enfermedades crónicas, el cansancio, los efectos adversos y no conseguir los resultados esperados hacen mella. De todas formas, los especialistas en medicina digestiva afirman que la llegada de medicamentos biológicos -anticuerpos monoclonales que bloquean proteínas o sustancias inflamatorias específicas-, junto con los antiinflamatorios (corticoides) para las fases agudas, han mejorado la clínica y la calidad de vida de los pacientes.

Foto: Foto: iStock.

Aun así, la molécula que se está desarrollando en los laboratorios del instituto de investigación catalán puede ser aún más ventajosa y pasar a colocarse como la primera opción terapéutica. “Al tener un mecanismo de acción diferente a todos los biológicos que se usan actualmente en la clínica y una actividad inmunomoduladora y no inmunosupresora, creemos que nuestro biológico podría ser un tratamiento de primera línea, solo o coadministrado con otros tratamientos actuales como biológicos, corticoides o antibióticos”.

Y un punto particularmente interesante es que “al ser administrado en las fases iniciales de la enfermedad, preservaría la integridad del epitelio intestinal y su homeostasis”, como han confirmado las pruebas realizadas en un modelo animal de colitis ulcerosa.

placeholder El nuevo fármaco se podría administrar por vía subcutánea. (iStock)
El nuevo fármaco se podría administrar por vía subcutánea. (iStock)

El equipo de Josep Aran no ha dejado ningún cabo suelto, incluso tienen pensado cómo administrarlo. “Apostamos por la administración subcutánea periódica, una vez a la semana o cada dos semanas, dependiendo de las exacerbaciones”, y si es preciso, combinado con otros medicamentos.

Los resultados en el laboratorio son altamente positivos, pero lo que de verdad interesa a los afectados es que se convierta en un producto que ellos puedan utilizar y les mejore. El profesor confía en que en un par de años comiencen los ensayos clínicos en humanos en fase 1 (pruebas de seguridad, dosis, efectos adversos), eso sí, “si logramos reunir los fondos suficientes”.

Un plus de interés de la PRP-HO7 es su potencial aplicación en otros procesos autoinmunes e inflamatorios. Aran asegura tener datos "que confirman su potencial terapéutico en modelos animales de lupus eritematoso (publicados) y artritis reumatoide (no publicados)".

La financiación es uno de los grandes escollos de la ciencia. El grupo de Idibell recibirá una de las ayudas de 100.000 euros que concede cada año la Fundación La Caixa a través de su programa de apoyo a la investigación biomédica para que la innovación se materialice y llegue a la sociedad.

Cerca de tres millones de personas en Europa, 100.000 en España, sufren enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye colitis ulcerosa (el 58% de los casos en nuestro país) y enfermedad de Crohn. No comprometen la supervivencia de los afectados, pero sí complican, y mucho, su calidad de vida -entre el 10 y el 15% acabará necesitando una intervención quirúrgica para extirparle parte del colon-, además de que tienen más riesgo de desarrollar cáncer de colon. Esto es lo más relevante en el plano personal, pero en lo económico acarrean un gasto de unos 5.000 millones de euros a los sistemas de salud pública europeos.

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