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Arranca en España el movimiento 'Corazón de Mujer' para mejorar la salud cardiovascular femenina
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Siguiendo el modelo de Estados Unidos

Arranca en España el movimiento 'Corazón de Mujer' para mejorar la salud cardiovascular femenina

Existe la creencia errónea de que los problemas cardiovasculares afectan más a los hombres, pero la realidad es que hay un 20% más de muertes por infarto en las mujeres. Para cambiar esta realidad, nace la iniciativa, similar al Go Red For Women

Foto: Las cardiólogas Malissa Wood y Leticia Fernández-Friera. (Atria)
Las cardiólogas Malissa Wood y Leticia Fernández-Friera. (Atria)

Las mujeres están protegidas de las enfermedades cardiovasculares por las hormonas; mueren más hombres por un infarto de miocardio, o el cáncer de mama es la gran amenaza de la salud femenina. Son algunas de las creencias erróneas más extendidas, pero no estar en lo cierto no es lo malo, sino las dramáticas consecuencias que tiene desconocer cuál es la realidad.

“La enfermedad cardiovascular (ECV) causa 10 veces más muertes que el cáncer de mama, supera la mortalidad de las enfermedades pulmonares y la de cualquier tipo de cáncer. En estos últimos años, se han producido un 6% más muertes por ECV en mujeres que en hombres (67.000 frente a 56.000 durante 2020 en Europa) y, a pesar de ello, existe una baja percepción del riesgo de la ECV en la mujer”, destaca la cardióloga Leticia Fernández-Friera, socia fundadora y directora de la Unidad de Cardio-Mujer en Atria Clinic.

La mortalidad femenina de un primer infarto es un 20% más alta que en los varones, y hay un 6% más de muerte por infarto en mujeres que en hombres

Otros datos llamativos son que cada 6 minutos fallece una mujer en Europa a consecuencia de una ECV y que la mortalidad femenina de un primer infarto es un 20% más alta que en los varones.

Esta es la terrible consecuencia de no tener interiorizada la gravedad de las afecciones cardiovasculares, lo que hace que “las mujeres vayan más tarde al hospital, porque no se sienten vulnerables ni identifican los síntomas, por tanto, no priorizan su salud”, lamenta la cardióloga.

Información: motor para el cambio

Para dar la vuelta a la situación, Fernández-Friera ha impulsado el movimiento Corazón de Mujer, una iniciativa en la misma línea que el exitoso programa Go Red For Women, creado por la Asociación Americana del Corazón en 2004 y que ha conseguido, junto a otras pequeñas campañas de menor envergadura, una reducción de la mortalidad cardiovascular en Estados Unidos superior al 30%.

placeholder La doctora Leticia Fernández-Friera, promotora de Corazón de Mujer.
La doctora Leticia Fernández-Friera, promotora de Corazón de Mujer.

Para el arranque de Corazón de Mujer, la cardióloga española ha contado con la colaboración de la considerada líder mundial del movimiento de promoción de la salud cardiovascular de la mujer, la doctora Malissa Wood, profesora de la Facultad de Medicina de Harvard, cardióloga del Laboratorio de Ecocardiografía del Hospital General de Massachusetts y codirectora del Programa Corrigan de salud de la mujer del mismo hospital.

Un infarto en la mujer puede tener manifestaciones atípicas poco conocidas, como dolor en la mandíbula, en la espalda o decaimiento

En el acto de presentación del programa, las dos especialistas han expuesto algunas de las peculiaridades que tiene el infarto en la mujer. La directora de la Unidad de Cardio-Mujer en Atria Clinic ha insistido en las diferencias de los síntomas: “No sirve tanto el dolor típico en el pecho que se irradia al brazo, sino que hay que prestar atención a otras manifestaciones, como dolor en la mandíbula, en la espalda, decaimiento”, y ha admitido que “es más difícil reconocerlos que los característicos”, y por ello es primordial alertar de estos síntomas para que la población y los propios profesionales sanitarios sepan reconocerlos y no demorar acudir a un hospital y “así minimizar el daño en el corazón”.

Diferencias entre sexos

La desigualdad entre sexos no es solo en el diagnóstico, también en el tratamiento. Fernández-Friera ha asegurado que “si hacemos un informe de qué tratamientos se pautan a las mujeres, las tasas de estatinas, de antiagregantes y de anticoagulantes prescritas a la mujer son inferiores a las del hombre”, pero también las tasas de adherencia a programas de rehabilitación cardiaca, que “es tan necesaria para recuperarse después de procesos en los que se produce una insuficiencia cardiaca”.

Foto: Foto: iStock.

Malissa Wood ha subrayado que la enfermedad cardiovascular en las mujeres está “infradiagnosticada, infratratada e infraestudiada”, y de aquí la importancia de la creación de programas y unidades específicas de corazón de la mujer, con tecnologías adecuadas para las características fisiológicas femeninas y que cuenten con el apoyo de organismos públicos, la industria y los medios de comunicación, que transmitan la información científica a la sociedad.

Por eso, las dos cardiólogas han insistido en que “es fundamental la creación de unidades específicas de corazón de la mujer, que sean tratadas por profesionales que conocen su salud y cómo enferma el corazón de una mujer”. El beneficio es claro: se puede prevenir hasta el 80% de ECV, incluso antes de que aparezca.

Disponer de técnicas de imagen específicas para la evaluación cardiaca y vascular es crucial para el diagnóstico, pero también es una potente herramienta para concienciar a las mujeres de que tienen que prestar atención a su sistema circulatorio. “Mostrar a una paciente el interior de un vaso y la placa de ateroma tiene un impacto mucho mayor que la serie de recomendaciones que le podemos dar”, ha dicho la española.

"El estrés es un factor de riesgo independiente. Mediante técnicas de imagen se ve que en situaciones de estrés se activan áreas cerebrales y puede provocar una descarga de catecolaminas"

Las dos han puesto el acento en la prevención a través de un estilo de vida saludable desde los primeros años de vida y desde la escuela. Wood ha alertado de que el estrés impacta más en el corazón femenino que en el de los varones, según ha podido comprobar en sus investigaciones. “El estrés es un factor de riesgo independiente sobre otros e incide en distintas edades. Mediante técnicas de imagen, como el S-PET hemos visto que en situaciones de estrés se activan ciertas áreas cerebrales, como el hipotálamo, y eso puede provocar una descarga de catecolaminas”.

Y para disminuir el impacto del estrés, la profesora de Harvard recomienda practicar mindfulness o taichí.

Primer premio Corazón de Mujer

El compromiso de Wood y Fernández-Friera con la salud cardiovascular femenina es palpable, y su convencimiento de que las cosas pueden cambiar es firme. La española ha confesado que su motivación para poner en marcha la iniciativa es “cambiar las cosas, y se puede hacer si decimos en alto lo que ocurre y damos a conocer los números, que incluso para mí eran desconocidos". Lo conseguido por Wood en Estados Unidos es un aliciente: “Al principio, te ves muy pequeña para cambiar esta realidad, pero si empiezas a sumar y haces un llamamiento, ¿por qué no lo vas a conseguir? Hay que intentarlo, si no se intenta, no se avanza”.

placeholder La doctora Malissa Wood con el primer premio Corazón de Mujer, junto a los cardiólogos Luis Rodríguez Padial y Leticia Fernández-Friera
La doctora Malissa Wood con el primer premio Corazón de Mujer, junto a los cardiólogos Luis Rodríguez Padial y Leticia Fernández-Friera

El colofón a la presentación de la iniciativa ha sido la entrega del premio Corazón de Mujer, que en su primera edición ha recaído en la doctora Malissa Wood, en “reconocimiento a su trayectoria profesional como cardióloga implicada en el estudio, tratamiento y divulgación de las patologías cardiacas en las mujeres”.

La entrega la ha hecho la doctora Leticia Fernández-Friera acompañada por el doctor Luis Rodríguez Padial, presidente electo de la Sociedad Española de Cardiología.

Las mujeres están protegidas de las enfermedades cardiovasculares por las hormonas; mueren más hombres por un infarto de miocardio, o el cáncer de mama es la gran amenaza de la salud femenina. Son algunas de las creencias erróneas más extendidas, pero no estar en lo cierto no es lo malo, sino las dramáticas consecuencias que tiene desconocer cuál es la realidad.

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