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Ignacio Guerrero, el Spiriman de los médicos privados: "Sí, queremos ganar 5.000€ al mes"
LA OTRA CARA DE LA SALUD

Ignacio Guerrero, el Spiriman de los médicos privados: "Sí, queremos ganar 5.000€ al mes"

Este oftalmólogo sevillano lidera la batalla legal que los médicos autónomos que trabajan en la privada preparan contra las aseguradoras. La falta de profesionales actual, asegura, decantará la balanza

Foto: Ignacio Guerrero, presidente de la Unión Médica Profesional. (EC)
Ignacio Guerrero, presidente de la Unión Médica Profesional. (EC)

Aunque aparentemente tienen muy poco que ver, hay un hilo que une al oftalmólogo sevillano Ignacio Guerrero con Jesús Candel, el médico de familia más conocido como Spiriman que logró sacar a la calle a 50.000 personas en protesta por la fusión de dos hospitales en Granada. Spiriman, fallecido hace unos meses por cáncer de pulmón a los 46 años de edad, se atrevió a enfrentarse a un enemigo gigantesco como el Servicio Andaluz de Salud y, en última instancia, la entonces presidenta Susana Díaz. Los contrincantes que se ha buscado Guerrero no son menos intimidantes: el poderoso grupo de empresas aseguradoras que manejan la sanidad privada en España.

Guerrero reconoce que los profesionales como él, médicos autónomos que prestan sus servicios a hospitales y clínicas privadas, aún pueden ganar mucho dinero, pero hace años que han perdido el control de sus pacientes en favor de Adeslas, Sanitas, Asisa, Mapfre, DKV, Caser, AXA o Vivaz. "Nosotros no sabemos cuánto están pagando ellos por su seguro, los tratamos a todos igual, y ellos no saben que nosotros estamos cobrando 16 euros por la visita; si no aceptamos esas condiciones, nos sacan del cuadro y adiós".

Foto: Foto: iStock.

Sus compañeros le encargaron hace unos años la tarea de montar una patronal para médicos como ellos, de ejercicio libre, y así nació la Unión Médica Profesional (Unipromel) que, según este oftalmólogo, ha reclutado ya a un 15% de los galenos que han optado por esta opción para ejercer en España. Son unos pocos cientos, a simple vista no parece un problema en un país con casi 300.000 médicos colegiados, pero en un contexto donde el sistema público está cada vez más estresado y el privado empieza a ver cómo muchos clientes se están dando de baja ante el aumento de sus tiempos de espera, este pequeño colectivo ha tomado un protagonismo inesperado. En un sector como el médico, donde las huelgas suelen estar muy limitadas, la posibilidad de negociar mejoras es infrecuente. Sin embargo, Guerrero parece determinado a hacer honor a su apellido. En enero, asegura, sus representados pondrán el pie en pared y mandarán a abogados especialistas en derecho de consumo a querellarse contra las aseguradoras. No pararán hasta aumentar unos honorarios que, según denuncian, están congelados desde los años 90.

El médico autónomo e itinerante

Guerrero se desempeña de forma itinerante entre cuatro centros de Sevilla y alrededores. Del Hospital Sagrado Corazón a una clínica en Dos Hermanas, de Mairena del Aljarafe a la consulta de un compañero que le contrata por las tardes. Así va sumando pacientes hasta que las cuentas le cuadran.

"No puedes permitirte el lujo de estar en un solo centro, se trata de rellenar agendas por la mañana y por la tarde", me explica. "Oye, ¿puedes pasar la tarde en Mairena, cuántos pacientes son, 25? Venga. ¿Una mañana en tal sitio? Venga".

placeholder Ignacio Guerrero, presidente de la patronal de la sanidad privada. (Cedida)
Ignacio Guerrero, presidente de la patronal de la sanidad privada. (Cedida)

PREGUNTA. Usted va a trabajar cada día echando cuentas: cuántos pacientes tiene que ver, cuánto tiempo puede estar con cada uno...

RESPUESTA. Cuando eres autónomo es lo que te queda, echar horas e intentar rentabilizar las horas que trabajas. Ahora mismo, para rentabilizar una hora de trabajo y hacer en torno a 100 euros brutos —le hablo de oftalmología eh, si hablamos de especialidades más difíciles y más lentas, pues no se puede— tenemos que ver mínimo siete pacientes por hora. Un dermatólogo o un otorrino puede ver seis o siete por hora, o nosotros corriendo mucho y si son pacientes conocidos, pero cuando llega un neurólogo, un reumatólogo, un endocrino, un médico de medicina interna... por mucho que quieran te echan 20 minutos y a 16 euros por 20 minutos, el tío termina la tarde, le han citado a ocho o diez enfermos, y por estar ahí cinco horas se lleva 140 euros. Insisto, que si tu a un chapu... a un profesional, un fontanero o un albañil, le dices "jefe, me echa usted un trabajito de cinco horas por la tarde". El tío te mira y te dice "¿cinco horas? esto con los materiales y todo son 350 euros, ¿eh?" Claro, porque un artista de estos te mete 80 euros la hora.

P. ¿Hubo alguna gota que colmara el vaso de su paciencia? Cuándo dijo usted "esto no puede seguir así".

R. Un poquito después de la crisis económica del 2008 nos dimos cuenta de que teníamos una cierta inquietud. Bajó muchísimo el paciente privado, porque entonces las compañías eran una especie de complemento que teníamos para llenar la consulta. Tenías cinco o seis pacientes privados y ocho o diez de compañías.

Pero de repente nos desaparece el privado porque las compañías hacen unas campañas en la crisis económica muy agresivas para captar pólizas por poco dinero. Y tú empiezas a sospechar "oye, me están quitando incluso a mi clientela, el día que todo el mundo tenga una compañía... se acabó".

P. Y ese día, para muchos, ha llegado ya.

R. Claro, el paciente privado nos lo quitan. El notario, el autónomo, el profesional que antes venía pagando por consulta, con el miedo a la crisis esa gente se ha pasado a un seguro. Te haces a la idea de que es una cuota, que con eso lo tienes todo incluido y que te ahorras dinero, porque es verdad. Pagas un seguro y al principio te crees que te estás ahorrando dinero. El problema es cuando pasan los años y estás pagando 180 euros todos los meses del seguro. Ahí es cuando nos dimos cuenta de que las compañías iban a por nuestra clientela.

Foto: Tomas Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. (CGCOM)

P. Dice usted que esta situación empezó cuando la crisis, hace más de diez años. ¿Por qué han tardado tanto en denunciarlo?

R. Yo empecé a decir esto y la gente no se lo creía. Iba a todas las reuniones, monté la asociación médica de Sevilla que no acabó de arrancar, luego monté la de oftalmólogos que sí empezó a coger fuerza poquito a poco. Hubo un momento en el que las compañías venían a las reuniones diciendo "menos humos, que ustedes ya comen de la clientela que yo les meto en la consulta". Cambió el discurso. Antes del 2005 era todo maravilloso: "hombre, doctor, si usted quisiera trabajar con nosotros...".

Es la fábula de la rana con el caldero. Primero el caldero con el agua templadita, "métanse aquí que van a estar muy bien" a la situación actual, donde te dicen "Ignacio te voy a decir una cosa, esto son lentejas, si no las quieres pues te vas del cuadro, y como tú eres tan bueno pues vives con tus pacientes privados". ¡Pero cómo que mis privados, si me los habéis quitado! Yo nunca he distinguido entre paciente privado y de compañía, los veía a todos igual de bien, pero con las ofertas que hacían las aseguradoras ya no tengo paciente privado. Había que tragar, ahí fue cuando me presenté a las elecciones del colegio de médicos, salí de vocal del Colegio de Sevilla y el encargo que me hicieron fue montar una patronal médica, igual que los futbolistas tienen la AFE, los artistas tienen la SGAE y los pilotos tienen el SEPLA. Y en 2019 salimos.

P. ¿Y ahora?

R. Pues, mire, ahora por fin todo el mundo entiende que esta era la pata que faltaba para equilibrar un poquito. Lo que va a pasar en dos años es que las aseguradoras y los grandes grupos hospitalarios van a tener que sentarse con nosotros para todo lo que quieran hacer. "Mire, usted, me va a perdonar, usted será quien usted quiera, pero aquí los que trabajamos, ponemos el título, la responsabilidad, quienes se juegan su carrera y el futuro somos nosotros". Cuando un paciente está malo lo que busca es un buen médico, estas empresas pretenden que recibamos órdenes de todo el mundo. ¡Pero si el protagonista, el jefe y la autoridad soy yo! Lo que ellos te dicen es "jefe, usted es la autoridad pero del tema del dinero no se moleste". Ellos te prometen que cuando tú veas a 50 pacientes te ingresan una cantidad. Claro, el salario es superior a la media, pero es que yo no creo que un médico que te abre la cabeza o un ojo tenga que ganar menos que un presentador de televisión como Pablo Motos.

Si los médicos ganan tan poco pasará como en Inglaterra, que los buenos se fueron a Estados Unidos. El día que la sociedad valore que quien tiene que vivir muy bien es quien cuida de ti... que tampoco es que seamos millonarios, pero mire, usted, 35 o 40 euros por consulta es un precio muy razonable. Es lo que les estamos diciendo a las compañías: recuperemos el IPC que ustedes no me suben desde el año noventa.

P. El negocio, sin embargo, ha subido mucho desde entonces. Hoy más de 11 millones de españoles pagan por un seguro de salud.

R. Esas compañías pagan a sus empleados unos magníficos sueldos, están todo el día gastando dinero en oficinas, en publicidad, en pagar a los mediadores, en pagar comisiones. En otros países, como Inglaterra, por ley las mutualidades de seguro médico, aunque sean privadas, tienen muy limitada la obtención de beneficio, porque en realidad ese dinero no es suyo. Si han ingresado 400 millones no es porque hayan vendido un producto, sino que es el dinero que los pacientes ponen en sus manos para que ellos, como aseguradora, lo administre y mutualice el riesgo. Pero no para recortar los gastos, recortar las prestaciones, echar al médico que sea un poquito más caro o más gallito.

Yo no pago una aseguradora para tener un cuadro médico, digamos, amaestrado o servicial. Pero es lo que está pasando, la gente que se está quedando en las compañías están secuestrados por estas. El médico de cierto nivel los manda a freír espárragos.

Foto: Icíar acabó recibiendo pacientes del centro de salud Federica Montseny, a varios kilómetros del suyo. (EFE/Sergio Pérez)

P. ¿A cuántos de sus compañeros ha convencido y cuántos le quedan por convencer?

R. En las ciudades donde vamos muy fuerte como Sevilla o Málaga tenemos un 25-30% de representatividad, de socios de pago y comprometidos con nosotros. A nivel nacional la penetración es más floja por la España vaciada: es muy difícil para nosotros llegar a Soria, Segovia, Salamanca... en total ahí tendremos como 500 socios, que ya es mucho, pero solo en Sevilla tenemos 600 de pago y otros tantos colaborando con nosotros. En total, entre compromisarios y representados somos unos 5.000, que representa en torno al 15% del médico realmente de privada. Porque en la privada hay muchos médicos, pero autónomos puros que solo vivimos de la privada debemos estar entre 12.000 y 15.000 en toda España.

P. Hace poco que he hablado con una médico de atención primaria y con un cirujano de hospital grande, y en ambos casos me contaban lo difícil que es para ustedes organizar algún tipo de huelga, por aquello de los servicios mínimos casi nulos, la responsabilidad de los médicos con sus pacientes, etcétera. ¿Cómo piensan ustedes afrontar esta situación?

R. La sanidad pública no puede hacer una huelga como las ferroviarias, solo una huelga de celo: "no, el quirófano no lo he encontrado en condiciones y se suspende la operación". "No, no le doy de alta porque este paciente tiene todavía fiebre" y así, en dos semanas, colapsa el sistema. En las urgencias nadie se muere pero colapsas el sistema. Ahora en la privada no vamos a dejar de ver a los pacientes. Las instrucciones que voy a dar en enero son muy claras.

P. ¿Cuáles son?

R. Los contratos entre los médicos y las compañías son anuales, renovables de forma tácita si ninguna de las partes lo denuncia. Nuestros abogados por toda España van a denunciar los contratos como dice el Derecho Civil: cuando una cláusula es abusiva y es impuesta por una de las dos partes, que claramente es mucho más fuerte que la otra, la parte perjudicada puede denunciar la cláusula. Yo no estoy obligado a trabajar con el baremo que me impone la compañía, sino que lo acepto. Pues este año no lo acepto.

La compañía puede decir que entonces yo no puedo ver a sus pacientes, pero no, perdone usted pero los pacientes son míos. Lo que pedimos al juez, en definitiva, es que declare nula esa cláusula por la cual mi retribución es fijada por un baremo fijado a la baja de forma unilateral. En Francia es la tesorería del Ministerio la que fija los baremos de la sanidad, pero ¿que lo haga una compañía, usted quién es?

Entrevistas dentro de la entrevista

Durante la entrevista, el doctor Guerrero comienza a enarbolar en voz alta un diálogo ficticio —y que a algunos les resultará fantasioso— de lo que, según su criterio, ocurrirá a partir de ahora, cuando los médicos privados comiencen a airear a sus pacientes lo que en realidad perciben de las compañías aseguradoras.

— Señora, mire, yo ya no trabajo a baremo. Es que su compañía me paga 17 euros.

¿Y esto cómo lo arreglamos?

— Muy fácil. Yo tengo ahí mi oferta, solo pido lo que su compañía se niega a pagar.

Doctor, ¿y es mucho?

— 35 euros.

¡Qué vergüenza! Pero usted entonces, ¿es verdad que le pagan 17?

— Señora, hace 30 años que nos pagan, la que más, 19 euros.

Ay, pues yo eso desde luego...

— Pues mire, lo que puede hacer es demostrarme que apoya a su médico. Y por cierto, si necesita usted médico tendrá que pagarlo. Pero yo no me voy a aprovechar de usted.

Foto: Imagen de un taller de reparación de vehículos. (EFE/Luis Tejido)

Este es el plan de Guerrero y los cientos de médicos asociados a su patronal: "se acabó el trabajar con la tarjetita de la compañía, eso ya va a ser un tema puramente administrativo, yo no tengo un datáfono en la consulta", protesta, "a mí me paga usted el dinero o me abona la diferencia entre el baremo y mi precio, yo no voy a tapar más la situación: si la compañía paga una miseria, al paciente hay que decirle la verdad". El diálogo continúa, esta vez con otro paciente.

— Usted me viene con una tarjetita de 14 euros, ¿usted quiere una consulta de 14 euros?

Hombre no, yo quiero que esté usted conmigo 20 minutos.

— Eso vale 40.

Pues no estoy dispuesta a pagar.

— Hija, pues a ver qué hacemos. Le puedo hacer una de 14 euros o ninguna, y con 14 euros tiene derecho a cinco minutos en los que yo intentaré resolver lo que pueda.

A esto se suma el auge, en los últimos años, de los seguros low cost. El oftalmólogo dice que ya ha vetado a alguna aseguradora por no querer subir de los 17 euros por consulta. "De esa compañía he podido ver 5.000 consultas en la última década, con que me hubieran subido diez euritos la visita me hubieran significado a mí 50.000 euros más. Oye, que no es mucho, pero 5.000 de una compañía, 8.000 euros de otra y 5.000 de otra más nos habría llevado al nivel retributivo que yo creo que debería ganar un médico autónomo en la privada, declarar entre 85.000 y 90.000 euros al año", sentencia Guerrero.

Hablemos de dinero

"Tenga en cuenta que los médicos luego tenemos nuestros gastos: horas de estudio, materiales, libros, tener que ir a los congresos porque ahora nos los pagamos nosotros", prosigue el presidente de Unipromel. "Está claro que para ganar eso, un profesional privado debe cobrar la consulta a 30 euritos por lo menos, porque más de 3.000 pacientes al año no podemos ver. A ese precio los veo bien, quito todos los gastos y me quedan unos 5.000 o 6.000 euros al mes".

Es que quiere usted ganar 5.000 euros al mes.

"Pero qué pasa por que un médico, con 20 años de experiencia trabajando privadamente, gane eso", se pregunta, "si no ganas esos 5.000 quién va a querer ser médico. Todo ese rollo de la vocación y el numerus clausus ya está superado. Esta es una profesión donde tú vas a entregar tu vida por la patria y te lo ponen dificilísimo para que todo el mundo piense que esto tiene que ser vocacional. ¿Pero estamos locos? O tratan bien a la gente o ejercer la medicina va a dejar de ser atractivo".

P. Volviendo al conflicto con las compañías. ¿Cuál es entonces la estrategia a corto plazo?

R. En enero llevar el tema a los tribunales. Denunciar los contratos que todos tenemos. Bueno, el 80% de la gente que estamos en privada no sabemos ni donde está el contrato con las compañías. Tú no emites la factura al hospital de turno, sino que ellos te mandan una autoliquidación según sus estadísticas. Te meten una factura por 1.350 euros y tú te la comes. Si intentas mandarles una segunda factura corrigiendo la que ellos te hacen te dicen "no se lo permito" y si lo haces dos o tres veces en el año, al final tienes claro que no te van a renovar en el cuadro al año siguiente.

P. La parte que no me queda clara es, si como dice usted las aseguradoras se han adueñado del negocio y les ha ido tan bien, ¿por qué iban ahora a ceder a sus exigencias?

R. Cualquier médico ahora que trabaje en uno de estos centros y diga "yo al que no me pague 40 euros no lo veo" lo coge el gerente y al día siguiente ya no tiene la consulta abierta. Ese doctor está ahí en prestación de servicio y basta con un preaviso de un par de meses para que deje de estar. Hasta ahora había médicos para cubrir todas las bajas. ¿Qué es lo que ha pasado ahora? Que ha saltado la alarma y yo lo he querido aprovechar. Yo lo avisé en el 2018: señores, tenemos una ventana de oportunidad entre el 2023 y el 2030. Ahí va a haber cinco, seis, siete años que va a haber hostias por los médicos. Se van a pelear los hospitales privados, la pública, los alemanes, los franceses, los ingleses, todos van a querer llevarse al médico español. Porque ahora va a haber unos años donde se jubila muchísima gente, y los jóvenes que acaban son pocos. Entonces, ahora sí puede haber una oportunidad. Y cuando haya competencia por el talento, verá usted como los políticos les suben el sueldo a los médicos en la pública.

placeholder Ignacio Guerrero, presidente de la patronal Unipromel. (EC)
Ignacio Guerrero, presidente de la patronal Unipromel. (EC)

¿Usted sabe cuál es el salario base de un médico que fija el Ministerio? Mil trescientos y pico euros al mes. Al final ese médico gana en un hospital público 4.500 euros, pero eso porque hace cinco guardias a veintitantos euros la hora que son otros dos mil y pico euros, pero unas guardia que no le cotizan luego para jubilarse. Ganan bien pero no hacen 160 horas al mes, hacen esas 160 más otras 92 de asistencia continuada, están al límite de lo que establece la legislación. Siempre han pagado mal, entonces, ¿qué va a hacer la gente? Pues irse a la privada por la tarde a ganar otros 2.000 o 3.000 euros al mes para sumarlos a los 2.000 que ganas por la mañana. Esa es la autoexplotación del médico. El médico español es un tipo que trabaja de ocho de la mañana a ocho de la tarde, y a la hora de comer mirando historias clínicas en el móvil, contestando mensajes a las enfermeras o llamando a planta.

P. ¿Cómo le inspiró la historia de Spiriman para su levantamiento contra las aseguradoras?

R. Dese cuenta de lo que supone levantarse contra un sistema como el Servicio Andaluz de Salud con la dictadura sanitaria que había en Andalucía. Aquí, con el partido en el Gobierno, no se meneaba nadie. A la que sacabas los pies del plato te cogía un gerente y no te renovaba el contrato. Que este tío dijera de repente "ah, ¿sí? pues yo me la juego" y congregara a 50.000 granadinos aquel día en una manifestación... que en Granada no sale la gente a la calle a protestar nunca. Bueno, aquí en Sevilla saldrían si bajara el Betis o el Sevilla, pero lo mismo en Jaén, en Córdoba... aquí no protesta nadie. Y que este tío se enfrentara a toda la cúpula directiva del SAS, a Susana Díaz... tenía narices, ¿eh? Él de todas formas venía de buena familia, creo que su mujer tenía también un buen puesto... estaba respaldado, pero aún así los tenía bien puestos. Se enfrentó a todos.

"Spiriman tenía narices. Se enfrentó a toda la cúpula directiva del SAS y a Susana Díaz"

Claro, pues nosotros, éramos cuatro o cinco vocales de los colegios de médicos, el primero fui yo en Sevilla, empezamos a levantar la voz, a decir que en este hospital nos imponían el horario de trabajo, que nos obligaban a trabajar a un precio pactado por ellos... un día en una rueda de prensa dije que aquí lo que había es más falsos autónomos que en una empresa de riders. Que aquí lo que tenía que entrar era la Inspección del Estado y que en la privada trabajásemos todos como en la pública, con un buen contrato. Que una cosa era que yo esté incentivado para trabajar, pero a mí no me mete usted 30 pacientes en una tarde. Yo voy a ver ocho, tres por hora, y mi jornada acaba a las cinco y me voy a mi casa. ¿Cómo va a ser lo de trabajar por la mañana con 25 y por la tarde otros 25? De ninguna manera. Todo esto causó mucho revuelo.

P. Candel se buscó un adversario enorme, pero el suyo tampoco es poca cosa.

R. El nuestro es peligrosísimo, porque es el Gran Capital. Si haces una huelga en la sanidad pública, el político aunque se cabree contigo te acaba llamando, porque el político ¿qué es? Alguien que negocia. Sin embargo, ¿recuerda usted alguna negociación honesta entre la banca y sus usuarios por las cláusulas suelo? No hubo manera, todo el mundo tuvo que ir al abogado y pegarse dos años pleiteando porque el Gran Capital no se sienta a negociar. Saben que ningún médico va a ir a denunciar una a una a las siete compañías porque se arruina. Pero cuando yo monto la patronal ellos dicen "ojo porque este tío está montando la SGAE de los médicos".

P. ¿Cómo han cambiado sus clientes ahora que hay seguros tan baratos?

R. He visto algún seguro que eran 12,95 euros con copago, que es la hostia, pero ya casi todas las compañías tienen seguros por 15 o 20. Aquí en Sevilla suelen venir con ellos todas estas mujeres inmigrantes que cuidan a los mayores. Yo las trato muy bien, me cuentan que vienen de Bolivia, de Colombia, y les pregunto "¿cómo tiene usted dinero para pagar un seguro privado? Me dicen "eso digo yo, don Ignacio, porque pago 20 euros al mes". ¿Y sabe cuánto le piden de copago? 19 euros por consulta. A mí me pagan 16 o sea que encima le ganan tres euros.

¿Al final qué consiguen estas compañías por veinte euritos que además no cubren quirófano ni hospitalización? Llenar la privada de gente. Si tú saturas un servicio, al final el que tiene una buena póliza tampoco puede hacer uso del servicio porque está atascado.

P. ¿Pero usted trata al cliente distinto según la póliza que tenga?

R. No, al final nosotros no sabemos nada. Esto es como un triángulo, no de las Bermudas sino de los Bermúdez, donde el único que conoce realmente toda la información es la compañía. Ni el paciente sabe lo que está cobrando su médico, ni el médico sabe lo que paga el paciente.

"Ni el paciente sabe lo que está cobrando su médico, ni el médico sabe lo que paga el paciente"

Otro de los proyectos que tenemos en marcha es poner en marcha una plataforma en internet donde la gente pueda conseguir su cita médica directa, sin intermediarios. ¿Quiere usted un dermatólogo en Sevilla esta mañana? Pues son 120 euros, pero si puede esperar a la semana que viene son 65. Y que la gente compre el servicio como se compra todo en internet. Y que los médicos en un momento dado juguemos con nuestra propia agenda, si un día tienes menos pacientes pues ofertas las citas en el portal de la patronal. Así, cada uno irá llenando su agenda otra vez con pacientes de 40 o 50 euros e irá quitando pacientes de aseguradora.

P. Herramientas del futuro para regresar al pasado.

R. Eso es lo que queremos, volver al año 2005. Con la enorme economía que había en España, eso era acojonante. En Málaga o en Sevilla te llegaba la gente de la construcción con el dinero en la mano. "Doctor, a la niña hay que operarla de miopía, ¿cuánto es?". Y te querían pagar en el momento. "Mire usted, que mi padre no va a esperar a que le operemos las cataratas, nos dicen que tardan un año. ¿Cuánto es, 1.200 por ojo? Le opera usted los dos ojos". Vivimos la etapa de Aznar y la primera etapa de Zapatero, de 1996 a 2007, y fue acojonante, pero aquello nunca ha vuelto. Ahora todo lo que hay es de compañía. Incluso gente de pasta aquí de Sevilla me pide a ver si les puedo ver, que no les dan cita. Les digo "pídeme una cita privada entonces", se la doy y luego me intentan pagar con la tarjeta del seguro. La gente, Antonio, se ha acostumbrado a que todo es gratis, da igual que el seguro sea público o privado. Y eso es engañar. No hay nada gratis, macho, todo vale.

Aunque aparentemente tienen muy poco que ver, hay un hilo que une al oftalmólogo sevillano Ignacio Guerrero con Jesús Candel, el médico de familia más conocido como Spiriman que logró sacar a la calle a 50.000 personas en protesta por la fusión de dos hospitales en Granada. Spiriman, fallecido hace unos meses por cáncer de pulmón a los 46 años de edad, se atrevió a enfrentarse a un enemigo gigantesco como el Servicio Andaluz de Salud y, en última instancia, la entonces presidenta Susana Díaz. Los contrincantes que se ha buscado Guerrero no son menos intimidantes: el poderoso grupo de empresas aseguradoras que manejan la sanidad privada en España.

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