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Los 'milagros' existen: así han sobrevivido Jerónimo y Gloria a un cáncer de hígado
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Los 'milagros' existen: así han sobrevivido Jerónimo y Gloria a un cáncer de hígado

Ambos han salvado sus vidas gracias a la pericia de su cirujano y del equipo multidisciplinar. Hablamos con ellos, con el Dr. Juan Carlos Meneu y el Dr. Zhiwei Chen, que nos relata los últimos hallazgos sobre la enfermedad

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Cuando se anuncia a un paciente una enfermedad grave y potencialmente mortal, nadie sabe qué etiqueta usar si, frente a todo pronóstico, su vida se salva. Será un milagro, la suerte, la genética o la pericia y experiencia de los médicos que le han asistido. Es obvio que la profesionalidad de los médicos españoles, su tenacidad y formación están permitiendo la esperanza, pero, sobre todo, más años de vida a muchos pacientes.

"Mi médico me ha salvado la vida dos veces. Cuando me diagnosticó un cáncer en el páncreas y ahora cuando la enfermedad ha vuelto"

Jerónimo García Agudo, de 52 años, casado y padre de dos hijos, así lo cree: "Mi médico, el doctor Juan Carlos Meneu, y su equipo me han salvado la vida dos veces. Hace cinco años cuando se me diagnosticó un cáncer en la cabeza del páncreas y recientemente cuando la enfermedad ha vuelto en forma de metástasis en el hígado”. Lo defiende también Olga de los Santos López, de 46, que sufrió una neoplasia hepática: "El Dr. Meneu me tranquilizó totalmente, pese a que me dijo que era una cirugía de gran envergadura y yo creí que me iba a morir. Cuando entré en quirófano, puse mi vida en sus manos".

Foto: El doctor Meneu, junto a su paciente Enrique Baraza. (Jorge Álvaro)
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El Dr. Meneu, jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo-Grupo Quirónsalud, es un reputado cirujano oncológico experto en el tratamiento de enfermedades relacionadas con el hígado, el páncreas y la zona colorrectal. El pasado año fue galardonado en los Premios Medicina Siglo XXI y cuenta con más de 20 años de trayectoria profesional. Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense (1992), completó su residencia en cirugía general y aparato digestivo en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, continuó su entrenamiento en centros europeos y estadounidenses y ejerció como jefe de sección de Trasplantes en el Hospital 12 de Octubre antes de trasladarse a su hospital actual.

placeholder El Dr. Meneu, en quirófano. (Foto cedida a El Confidencial)
El Dr. Meneu, en quirófano. (Foto cedida a El Confidencial)

Cofundador (junto a la Dra. Arantxa Moreno Elola) de Oncocir, aclara a El Confidencial: "Hay tumores que no sabes por qué se habla menos de ellos, y este es el caso del cáncer de hígado, aunque sí se comenta mucho sobre los trasplantes que se llevan a cabo con este órgano. Sin embargo, lo cierto es que a nivel mundial es la tercera causa de muerte por enfermedad oncológica. Se estima que 830.180 personas en todo el mundo murieron por su causa en 2020". Agrega que en "nuestro país afecta a 7.000 personas cada año (sin tratamiento adecuado su pronóstico es sombrío) y es el sexto tumor más frecuente según la Organización Mundial de la Salud".

"Hay cánceres de los que no se habla y no sabemos por qué. Sin embargo, el de hígado es la tercera causa de muerte", Dr. Meneu

En el caso de Jerónimo, la batalla contra el enemigo empezó hace cinco años, como hemos comentado anteriormente. "Tenía dolores de estómago parecidos a los que produce la gastroenteritis y fui al médico creyendo que tenía el Helicobacter pylori y me mando una ecografía. A la semana estaban los resultados y cuando me comenzó a preguntar cosas como si había perdido peso de forma inexplicable o si me veía amarillo, me empecé a dar cuenta de que algo no iba bien. Fue entonces cuando me dijo que tenía una lesión en la cabeza del páncreas de 5 cm".

Intervenciones largas y complicadas

La palabra lesión retumbó en su cabeza. "Cuando le pregunté a qué se refería, se le cambió la cara. Y cuando insistí en si era grave, me dijo que bastante. También hice referencia a si podía fallecer. Enseguida me recomendó que fuera a la Ruber, con el equipo del Dr. Meneu, donde me hicieron un TAC. El médico ya me advirtió que la cirugía iba a ser larga y compleja, y todo fue muy rápido", asevera.

A Jerónimo le tuvieron que hacer una reducción de estómago, además de someterse al procedimiento de Whipple (pancreaticoduodenectomía). Se trata, como dice la Sociedad Americana contra el Cáncer, de "una operación para extirpar la cabeza del páncreas, la primera parte del intestino delgado (duodeno), la vesícula biliar y el conducto biliar. Los órganos restantes se reconectan para que puedas digerir los alimentos normalmente después de la cirugía de la intervención".

El Dr. Meneu le advirtió de que tardaría un tiempo en adaptarse a la alimentación, pero Jerónimo seguía perdiendo peso: "Tuve que ir al endocrino porque adelgazaba debido a la falta de insulina que produce el páncreas y me la recetaron. Seguí con mis controles habituales y a los cinco años de esta intervención, en una revisión de rutina, me aparecieron tres lesiones en la parte derecha del hígado. La sospecha fue que era metástasis. Yo pensé que ya había salido del peligro, y no fue así".

placeholder Jerónimo, paciente de cáncer de páncreas e hígado. (Foto cedida a El Confidencial)
Jerónimo, paciente de cáncer de páncreas e hígado. (Foto cedida a El Confidencial)

Recuerda este especialista que a la hora de diagnosticar un cáncer de hígado, "normalmente el 39% de los pacientes presentan una fase localizada, el 36% tiene afectación regional (en ganglios), y el 25% padece metástasis en el hígado (metástasis sincrónicas). Este último es un factor que empeora el pronóstico de la enfermedad aumentando la importancia de la aplicación de un tratamiento realizado por expertos". El dictamen de Joaquín fue el de cáncer de hígado neuroendocrino pancreático bien diferenciado del 1,5 al 15%.

Existen distintos tipos de cáncer de hígado. "Si se origina directamente en el hígado, se denomina cáncer de hígado primario, siendo el más común en adultos el carcinoma hepatocelular. Sin embargo, la mayoría de veces en las que se detecta, no empezó en ese órgano sino que se extendió desde otra parte del cuerpo como el colon, estómago, pulmón o páncreas, haciendo metástasis en el hígado. El cáncer de células hepáticas (carcinoma hepatocelular, CHC) y el cáncer de vías biliares (colangiocarcinoma) son los tipos principales de tumor primario en el mencionado órgano en adultos. “Los tumores de hígado han aumentado su incidencia en los últimos años, pero también se ha mejorado la supervivencia de los mismos", explica el experto.

El caso de Olga

Olga trabaja y no ha perdido su empleo pese a la enfermedad, aunque temió por ello: "Se han portado fenomenal en la empresa conmigo. Estaba en mi primer año tras la pandemia y temí que me echaran. Todo lo contrario, me apoyaron. Pero esta sentencia llegó en forma de adenoma cuando a mi hermano le habían diagnosticado un tumor cerebral y no quería decirlo en casa por mis padres. Solo quería que todo acabara cuanto antes".

"Mi 'sentencia' llegó en forma de adenoma cuando a mi hermano le habían diagnosticado un tumor cerebral y no quería decirlo en casa"

El hallazgo maligno de Olga llegó en una revisión de rutina. "Sufro de endometriosis desde 2008 y tomo la píldora anticonceptiva para paliar los síntomas. Me hacen ecografías de rutina porque el tratamiento afecta al hígado. En la última detectaron unos quistes y solicitaron una resonancia magnética para descartar una hiperplasia nodular o angioma, pero cuál fue mi sorpresa que era un tumor. Me quedé paralizada. Fue un caos. Pedí una segunda opinión. El problema es que no me podían hacer biopsia porque da muchos falsos positivos y falsos negativos", comenta.

Foto: Las pruebas clínicas preliminares de la nueva sonda óptica. (Evgenii Zherebtsov)

La operación de Olga, como le comunicó el Dr. Meneu ,"iba a ser de gran calibre y con riesgo de hemorragia interna. El tumor estaba localizado en medio del órgano y había que quitar más de la mitad. El médico me advirtió que iba a sufrir bastante. Soy muy resistente al dolor, lo que yo quería era vivir. Me tuvieron que poner morfina por vía parenteral, que me paralizó las piernas y tuvieron que quitarla. Muchas molestias, sobre todo con el cambio de tiempo".

Olga hace una vida normal y sigue una dieta sana: "La verdad es que ya la seguía antes. Mi cuerpo me dice lo que me sienta mal. De lo que sí te das cuenta es de la fortaleza del ser humano. Cuando todo acabó, me fui a Austria a subir montañas para olvidarme del calvario pasado".

placeholder Olga, en su viaje a Austria. (Foto cedida a El Confidencial)
Olga, en su viaje a Austria. (Foto cedida a El Confidencial)

En su caso, el factor de riesgo fueron los anticonceptivos, pero en el de Joaquín aún se desconoce y, probablemente, el desencadenante fue genético. "Mi padre tuvo cáncer de pulmón, pero yo no fumo, ni bebo, hago deporte (salgo con la bici los fines de semana) y sigo una dieta sana", comenta.

Un trabajo documenta que el "CHC puede ser asintomático por varios años, o presentarse con síntomas confusos que podrían atribuirse a las patologías de base que usualmente lo acompañan, lo que hace que su detección se haga generalmente en estadios avanzados. Desde el momento en que la enfermedad se manifiesta clínicamente, la progresión es rápida; es así como la mayoría de los pacientes sin tratamiento fallecen de tres a seis meses después del diagnóstico. Cuando es detectado en etapas iniciales, la supervivencia puede ser de uno a dos años luego de la resección quirúrgica del tumor, en los casos en los que sea posible realizar este procedimiento".

El trasplante hepático ofrece supervivencia de 70-75% a cinco años en pacientes con estadificación temprana del tumor. La quimioterapia no es una técnica de elección en esta neoplasia considerando la pobre respuesta observada.

Factores de riesgo de CHC

La cirrosis hepática constituye el principal factor de riesgo de CHC; del 60 al 90% de los pacientes con CHC presentan antecedente de la misma: "Las hepatitis virales crónicas (VHB y VHC), la exposición a aflatoxinas (esta toxina es producida por hongos del género Aspergillus), las hepatopatías de origen genético, el uso de alcohol, los factores hormonales, el tabaco y el hígado graso son algunos de los factores que elevan la posibilidad de padecer la neoplasia".

Para su detección precoz se debe estar atento a estos síntomas:

  • Masa o bulto duro en el lado derecho debajo de las costillas.
  • Malestar en la parte superior derecha del abdomen.
  • Hinchazón del abdomen.
  • Dolor alrededor de la escápula derecha o en la espalda.
  • Ictericia (la piel y la parte blanca de los ojos se vuelven amarillentos).
  • Moretones o sangrados que aparecen con facilidad.
  • Cansancio y debilidad anormales.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida del apetito o sensación de estar lleno después de comer porciones pequeñas.
  • Pérdida de peso por motivos desconocidos.
  • Heces blancas, parecidas al yeso y orina oscura.
  • Fiebre.

"Como en todo, cada paciente es un mundo y la casuística de enfermedades es infinita. Prevenir y tener buenos hábitos es una de las opciones más efectivas para reducir las posibilidades de sufrir esta afección y acudir a revisiones periódicas es muy recomendable", aclara el especialista de la Ruber.

La nueva esperanza

La buena noticia es que la investigación en este campo continúa y hay motivo para la esperanza. Es el caso de un último trabajo, publicado en Gut, cuyas implicaciones podrían contribuir a una terapia efectiva contra esta neoplasia.

"Estamos desarrollando un fármaco de anticuerpo específico de delta 42-PD1 para la inmunoterapia del cáncer de hígado en humanos"

En declaraciones a El Confidencial, su autor principal, Zhiwei Chen, director del Instituto del Sida y profesor de la Facultad de Medicina LKS de la Universidad de Hong Kong (China), documenta: "El estudio se llevó a cabo mediante la investigación de tres cohortes de pacientes con CHC y modelos animales. Hemos descubierto un mecanismo inmunitario previamente no reconocido que subyace a la baja respuesta de los pacientes con la enfermedad a los tratamientos actuales. Hemos demostrado en tres modelos murinos los anticuerpos dirigidos al delta 42-PD1, un nuevo regulador inmunitario negativo de las células B humanas que inhibe la progresión de la enfermedad. La nueva terapia puede mejorar la eficacia del tratamiento de los pacientes en el futuro".

placeholder El doctor Zhiwei Chen. (Foto cedida a El Confidencial)
El doctor Zhiwei Chen. (Foto cedida a El Confidencial)

Este experto recuerda que la terapia con IBC Nivolumab (un tratamiento con anticuerpos monoclonales, que actúa al estimular el sistema inmunitario para destruir las células cancerosas) "es beneficiosa para alrededor del 20% de los pacientes con CHC. La inmunoterapia combinada se ha probado en ensayos clínicos. Esperamos que nuestro descubrimiento conduzca a una terapia específica de delta 42-PD1 para mejorar el IBC actual contra el CHC y otros tipos de cáncer relacionados”, declara. Y adelanta: “Ya estamos desarrollando un fármaco de anticuerpo específico de delta 42-PD1 para la inmunoterapia de HCC en humanos".

Joaquín, Olga y el Dr. Meneu quieren recordar la importancia de someterse a chequeos periódicos y seguir una dieta sana, aunque el experto español declara que actualmente "estamos a falta de muchos recursos sanitarios. Para ejercer la sanidad que nuestros pacientes necesitan es imprescindible una adecuada aportación de recursos humanos y materiales, además de una gestión óptima de los mismos, que sea capaz de adaptarse a la evolución de la sociedad -incluyendo sus necesidades- y de la tecnología. Representa un reto enorme, pero debemos acometerlo ".

Joaquín, por su parte, reconoce que en cada revisión le pregunta al doctor "cuánto tiempo voy a vivir. Tengo dos hijos y quiero dejarlo todo atado, pero estoy disfrutando cada día a tope. Es cierto que cuando llegó la metástasis me hundí y estoy tomando antidepresivos, aunque ya me los están retirando. Fue como si vas a llegar a la meta y te pinchan las ruedas. Se te cae el mundo encima, pero no estar obsesionado te ayuda a vivir el día a día. Mi única cura es la remisión".

Cuando se anuncia a un paciente una enfermedad grave y potencialmente mortal, nadie sabe qué etiqueta usar si, frente a todo pronóstico, su vida se salva. Será un milagro, la suerte, la genética o la pericia y experiencia de los médicos que le han asistido. Es obvio que la profesionalidad de los médicos españoles, su tenacidad y formación están permitiendo la esperanza, pero, sobre todo, más años de vida a muchos pacientes.

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